Este sábado, a partir de las 17:30, el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini será el escenario de una nueva edición del Clásico de Avellaneda
El duelo, correspondiente al Torneo Apertura 2026, llega cargado de condimentos: desde la presión extrema sobre los entrenadores hasta una curiosa sospecha de «espionaje» con drones que sobrevolaron las prácticas en la previa.
Duelo de estrategias y realidades opuestas
Los técnicos, Gustavo Quinteros y Gustavo Costas, viven este encuentro como una final personal. Para Quinteros, el DT del «Rojo», el partido es una oportunidad de relanzar un ciclo marcado por la irregularidad; una derrota, en cambio, podría significar una crisis irreversible para un club que arrastra 24 años sin títulos locales. Independiente llega golpeado tras recibir 10 goles en los últimos cuatro cotejos, lo que obliga al entrenador a buscar solidez defensiva urgente.
Por el lado de la «Academia», Costas llega con un invicto de nueve partidos y la confianza de haber revertido un inicio de torneo complicado. Sin embargo, Racing sufrió una baja sensible: el lateral Gabriel Rojas regresó desgarrado de su convocatoria a la Selección y será reemplazado, probablemente, por Agustín García Basso. La gran esperanza albiceleste descansa en Adrián «Maravilla» Martínez, el goleador que ya es leyenda contemporánea en el club y que buscará repetir su racha goleadora en territorio visitante.
Polémica por «espionaje» y el clima en las tribunas
La previa no estuvo exenta de suspicacias. Durante uno de los entrenamientos de Racing, un dron sobrevoló el predio a gran altura, despertando rumores de espionaje táctico proveniente del bando rival. «Estaba muy arriba para bajarlo», bromeó Baltasar Rodríguez en conferencia de prensa, aunque el hecho sumó una capa extra de mística a un partido que ya se juega al «101 por ciento».
Independiente prepara un recibimiento que prometen será «impresionante» para empujar a un equipo que necesita los tres puntos para meterse en zona de playoffs. Racing, por su parte, tuvo un masivo banderazo de apoyo en el Cilindro antes de cruzar la calle. Con el arbitraje de Leandro Rey Hilfer, Avellaneda se paraliza para definir quién se queda con el orgullo de la ciudad en este «campeonato aparte».




