A pesar de la frágil tregua que redujo la frecuencia de los bombardeos, la situación en la Franja de Gaza es desesperante
El sacerdote argentino Gabriel Romanelli, quien permanece en la zona desde 2019, describió un escenario de devastación total donde la asistencia internacional no logra cubrir ni las necesidades más básicas de una población que solo suplica por el fin de las hostilidades.
Una ciudad triturada y sin servicios básicos
Desde su misión, ubicada a escasos 100 metros de la línea de conflicto, Romanelli detalló que la infraestructura de la ciudad ha dejado de existir. «No hay vidrios, el sistema eléctrico desapareció hace dos años y las cloacas destruidas se mezclan con el agua de lluvia», relató el religioso. Esta crisis sanitaria se suma a la falta de efectivo, con un solo banco para un millón de personas que no entrega billetes, convirtiendo la supervivencia diaria en un milagro.
El sacerdote, quien resultó herido en una pierna durante un ataque donde fallecieron tres personas, decidió permanecer en el lugar por responsabilidad espiritual. Según su testimonio, la ayuda humanitaria es «absolutamente insuficiente»: mientras que antes del conflicto ingresaban hasta 600 camiones diarios, hoy esa cifra es ínfima frente a una demanda que se ha multiplicado exponencialmente.
El pedido de una comunidad quebrada
En medio de las ruinas, la comunidad cristiana intenta asistir a los vecinos y a cerca de 2.900 alumnos que asisten a clases sin cuadernos ni lápices, con docentes que trabajan ad honorem. Romanelli enfatiza que, a pesar del dolor, no percibe deseos de venganza en la gente, sino un agotamiento extremo. «No hay una sola casa que no tenga un muerto o varios heridos; la gente solo dice: ‘Basta, queremos vivir'», expresó conmovido.
El religioso también criticó los planes de reconstrucción a largo plazo que ignoran la urgencia del presente. Para Romanelli, prometer ciudades nuevas mientras falta el agua potable y los medicamentos es una contradicción cruel. Su misión hoy es acompañar a quienes vagan buscando alimento y medicinas, reafirmando su compromiso de no abandonar a quienes hoy atraviesan el momento más oscuro de su historia.




