El 10 de abril, una mesa de trabajo en Puerto Madryn reunirá tintas, matrices, sellos y procedimientos de impresión con un objetivo poco frecuente fuera de los espacios especializados: convertir recursos artísticos en herramientas para divulgar ciencia.
La propuesta forma parte de un proyecto de extensión de la Universidad del Chubut (UDC) y abrirá un laboratorio donde el aprendizaje técnico no estará dirigido a la producción estética en sí misma, sino a la circulación de conocimientos. La actividad será gratuita, abierta y se desarrollará en la extensión áulica de la ciudad entre las 10 de la mañana y la 1 del mediodía.
Un laboratorio de arte para la divulgación científica
La iniciativa se inscribe dentro de los ciclos de ciencia, arte y naturaleza, identificados como CIAN, que la universidad viene sosteniendo junto con la carrera de Licenciatura en Administración de Áreas Naturales. Según explicó Lucía Ruiz, una de las impulsoras, se trata de una de las primeras acciones del año dentro de ese proyecto, pensada como una instancia de laboratoriomás que como un curso tradicional. El foco estará puesto en aprender procedimientos concretos que luego puedan servir en experiencias de divulgación científica.
Durante ese primer encuentro se trabajará con técnicas de grabado y arte impreso, desde punta seca hasta sellos, matrices y distintos modos de impresión. La propuesta no apunta solo a artistas ni a personas con formación previa en talleres visuales, sino también a quienes vienen del campo científico y buscan otros lenguajes para transmitir lo que investigan, enseñan o producen. Ruiz resumió esa intención al señalar que el laboratorio invita a “aprender algunas técnicas y procedimientos que puedan servir para la divulgación científica”.
40 inscriptos y una convocatoria abierta a toda la comunidad
La respuesta previa ya mostró que el interés no quedó encerrado en un círculo pequeño. Ruiz contó que hasta el momento hay 40 inscriptos, una cifra que superó lo que habían imaginado en el armado inicial, y detalló que entre los anotados aparecen perfiles muy distintos. Hay docentes de varias materias y niveles, biólogos, profesionales vinculados a las artes visuales y personas que llegan desde trayectorias diversas, algo que refuerza el valor del cruce entre disciplinas.
Esa mezcla también responde a una decisión previa del equipo organizador. Aunque las actividades se piensan desde la universidad para estudiantes y docentes de la UDC, la convocatoria se abrió desde el principio a la comunidad en general porque existe una demanda concreta de profesionales y hacedores culturales que ven en estas herramientas una posibilidad útil para su propio trabajo. Ruiz dijo que allí puede darse “un diálogo lindo entre las artes y la ciencia”.
Bajo umbral de entrada: gratuito y con materiales accesibles
Otro rasgo central del taller es su bajo umbral de entrada. La participación no exige pago, y los materiales que se pedirán para asistir forman parte de objetos accesibles o de uso doméstico, algo pensado para que el costo no funcione como barrera. Ruiz lo explicó con una frase que sintetiza ese criterio: “con muy poco, se puede hacer un montón”.
El laboratorio de abril no será una experiencia aislada. Ruiz adelantó que habrá una segunda actividad también en la extensión áulica de Puerto Madryn, esta vez orientada a moldes y calcos, y una tercera prevista para junio en Esquel, centrada en cajas y objetos. Cada persona podrá inscribirse en una sola jornada o en las tres, según su interés, porque no se trata de un trayecto obligatorio ni de una secuencia cerrada.
La ciencia necesita nuevos lenguajes para llegar a más gente
La apertura del espacio también quedó reflejada en consultas que llegaron antes del comienzo. Ruiz recordó que, al igual que ya había pasado en una experiencia previa de arte botánico, algunas personas preguntaron si podían participar familiares más jóvenes, y su respuesta fue afirmativa. “Mi sobrina tiene 13, ¿puede ir? Dale, que venga”, contó, al dejar en claro que si bien no se trata de una actividad infantil, la invitación no se limita a quienes tengan edad universitaria.
Esa amplitud encaja con una búsqueda más grande de la universidad: que sus proyectos de extensión no se agoten en la comunidad académica y logren tender puentes hacia afuera. En este caso, el puente no se construirá con conferencias ni con formatos expositivos clásicos, sino con herramientas manuales, intercambio entre perfiles diversos y un uso del arte pensado como mediación.
Cómo inscribirse
Para obtener el enlace de inscripción, la vía habilitada es el correo cultura@udc.edu.ar, desde donde se envía la información completa a quienes quieran sumarse.
La apuesta deja planteado algo más que un calendario de talleres. Si el laboratorio consigue consolidar ese cruce entre ciencia, arte y comunidad, la experiencia puede abrir una forma distinta de pensar cómo circula el conocimiento fuera de los espacios formales. El primer indicio se verá en Madryn, cuando las técnicas de impresión empiecen a funcionar no solo como lenguaje artístico, sino también como soporte para contar de otro modo aquello que la ciencia necesita hacer llegar a más gente.




