La edición XXII del Vía Crucis Submarino en Puerto Madryn convocó a una multitud en 2026. Fe, homenaje a veteranos de Malvinas y turismo en el Golfo Nuevo.
La edición XXII del Vía Crucis Submarino dejó postales imborrables en la costa de Puerto Madryn este sábado 4 de abril de 2026. Con una convocatoria masiva que llenó el Muelle Luis Piedra Buena desde temprano, la ciudad demostró una vez más que esta ceremonia es mucho más que un evento religioso: es una tradición comunitaria que entrelaza la fe, el turismo y la identidad local.
Una ciudad movilizada desde la previa
Las imágenes de la jornada evidenciaron una ciudad en constante movimiento. La multitud comenzó a congregarse mucho antes del inicio del recorrido, aprovechando el despliegue de actividades aledañas como la feria de pescadores artesanales. Según referentes turísticos, el intenso movimiento consolidó un clima especial, amplificado por la carga emotiva de los días previos tras los homenajes por el 2 de abril.
El momento central de la Pasión de Cristo encontró el muelle y sus alrededores colmados de familias y visitantes. La participación se destacó no solo por la cantidad de personas, sino por la permanencia: la multitud acompañó cada estación del Vía Crucis con atención y respeto, sin dejar huecos en la postal costera.

Homenaje a Malvinas y operativo de seguridad
Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue la participación activa de los veteranos de la Guerra de Malvinas. Daniel Belmar, presidente del Centro de Veteranos local, destacó la continuidad de su presencia en los últimos años. Los excombatientes fueron los encargados de portar la cruz iluminada en las estaciones sobre el viaducto, fusionando el recogimiento religioso con la memoria histórica.
La magnitud del evento exigió un despliegue logístico y de seguridad impecable. Adrián Escalante confirmó la presencia de 50 guardavidas que resguardaron a los nadadores y acompañaron el tramo sobre las aguas del Golfo Nuevo. Este esfuerzo operativo fue fundamental para garantizar que la inmersión de la cruz y el trabajo de los buzos se desarrollaran sin inconvenientes.
Solidaridad e intimidad en medio de la multitud
En los márgenes de la ceremonia principal, afloró el espíritu solidario de la comunidad. El clásico mate cocido a beneficio de Cáritas sirvió de abrigo para el público y para los buzos al salir del agua fría. Esta red de colaboración, organizada junto al Espacio que Abraza, ratificó el carácter social del evento.


La noche no se diluyó rápidamente tras la inmersión de la cruz. El cierre fue extendido, con los participantes y el público compartiendo experiencias y manteniendo vivo el clima de la ceremonia. La edición 2026 dejó claro que el Vía Crucis Submarino sigue siendo el corazón de la Semana Santa en Chubut, logrando reunir bajo las estrellas y sobre el mar a miles de almas en una noche verdaderamente multitudinaria.




