El titular de Capitanes de Pesca apuntó contra la carga impositiva del Estado y pidió modernizar los convenios colectivos
Jorge Frías, recientemente ratificado como secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes y Patrones de Pesca, condicionó el inicio de la esperada sede educativa en el sector de El Doradillo a la estabilidad económica de la industria. Según el dirigente, el «sueño» de la sede propia en Madryn depende de que la próxima temporada de langostino se desarrolle con normalidad.
»No nos vamos a tirar a la pileta sin agua»
A pesar de contar con las tierras y los planos aprobados, Frías fue pragmático al señalar que la inversión no puede escindirse de la salud financiera del sector. «Si no podemos iniciar la temporada del langostino con normalidad, posiblemente tengamos que posponer la obra», afirmó. La apuesta del gremio es que el buen rendimiento de la flota potera con el calamar y el sostenimiento de la producción en Chubut permitan avanzar con seguridad.
Para Frías, el cambio estructural de la pesca no vendrá por la tecnología, sino por la formación intelectual. Por ello, el objetivo es federalizar la capacitación —actualmente concentrada en Mar del Plata— y traer a Puerto Madryn un instituto de formación de excelencia para la marina mercante.
Críticas al «socio mayoritario»: el Estado
En un tramo político de su análisis, el dirigente apuntó contra la carga impositiva que asfixia tanto a empresas como a trabajadores. Calificó a los sucesivos gobiernos como un «socio mayoritario» que se queda con gran parte del esfuerzo productivo a través del Impuesto a las Ganancias y los costos laborales.
Además, se mostró abierto a una modernización de los convenios colectivos, calificando de «inmadurez sindical» el hecho de seguir trabajando con normativas de 1975. «Nos interesa la producción, queremos correr el riesgo de la aventura al mar por el beneficio de ser parte de esa producción», sentenció.
Fin de ciclo en 2030
Frías aprovechó para confirmar una decisión de peso interno: no buscará la reelección en 2030. Bajo la premisa de que «lo que se promete se cumple», el dirigente estableció un plazo autoimpuesto para su gestión, enfocándose en concretar la obra en Madryn y profesionalizar los cuadros sindicales antes de su retiro.




