Las costas del sur argentino son hoy el escenario de un evento histórico para la navegación militar global
El portaaviones nuclear USS Nimitz, el buque más emblemático de la Armada de los Estados Unidos, ya navega por aguas del Atlántico tras cruzar el Estrecho de Magallanes. Con una longitud de 333 metros, esta imponente estructura de acero no solo redefine el horizonte marítimo, sino que marca el inicio de una serie de maniobras conjuntas de gran escala antes de su retiro definitivo del servicio activo.
Un despliegue de fuerza y tecnología en el Atlántico Sur
El arribo del Nimitz no es un movimiento menor. A bordo de esta ciudad flotante conviven más de 5.000 tripulantes, una población superior a la de muchas localidades patagónicas. En el marco del operativo internacional “Southern Seas 2026”, el portaaviones funciona como una base operativa capaz de movilizar hasta 90 aeronaves. Este despliegue masivo en la región permite observar una capacidad de respuesta bélica y logística que pocas veces se ve en nuestras latitudes.
El buque encara sus últimas millas náuticas tras cinco décadas de servicio ininterrumpido en misiones críticas alrededor del mundo. Para las fuerzas navales regionales, esta travesía de despedida representa una oportunidad única para realizar un intercambio técnico con un sistema de armas que, tras esta misión, pasará a formar parte de los libros de historia militar.
Maniobras conjuntas con la Armada Argentina
En los próximos días, la navegación del portaaviones se coordinará con unidades locales frente al litoral argentino. La Armada Argentina ha dispuesto para estas tareas de alta complejidad a los destructores ARA “La Argentina” y ARA “Sarandí”, junto a patrulleros oceánicos. El foco de los ejercicios estará puesto en la defensa aérea, con la participación de aviones F-18 que realizarán simulaciones de combate y protección.
La actividad en la cubierta del Nimitz será incesante: se prevén prácticas de despegue y aterrizaje, así como ejercicios de búsqueda y rescate en conjunto con helicópteros argentinos. Estas acciones buscan testear la interoperabilidad de los sistemas de comunicación y la capacidad de respuesta ante amenazas en condiciones de mar abierto, fortaleciendo la cooperación técnica entre ambas naciones.
Destino final: El cierre de una era en Mar del Plata
A medida que el grupo de tareas avance hacia el norte, su presencia será una referencia inevitable para el tráfico marítimo civil. Tras dejar atrás la Patagonia, el despliegue pondrá proa hacia la provincia de Buenos Aires. El punto culminante y más mediático del itinerario tendrá lugar frente a las playas de Mar del Plata, donde se realizarán demostraciones aeronavales de gran impacto visual.
Este cierre en «La Feliz» funcionará como un homenaje ceremonial para el veterano de guerra estadounidense. Una vez concluidas las pruebas en la costa bonaerense, el USS Nimitz seguirá su rumbo hacia el hemisferio norte para su desmantelamiento. Se cierra así un capítulo de medio siglo de hegemonía naval, dejando en la Armada Argentina la experiencia de haber operado codo a codo con una de las fuerzas más experimentadas del planeta.




