Una madrugada que debió ser de rutina preventiva se transformó en un escenario de extrema tensión, velocidad y un desenlace insólito en las calles de la ciudad del Golfo.
Lo que comenzó como un procedimiento estándar para garantizar la seguridad vial de los vecinos derivó rápidamente en una persecución de película por diversas avenidas locales. El desesperado intento de un conductor por eludir la ley no solo encendió las alarmas de las fuerzas de seguridad, sino que culminó de la peor manera posible debido a un grosero error de cálculo en el terreno.
El aparatoso e infructuoso operativo de evasión vial requirió un despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad locales. Un joven intentó escapar de un control policial y se encajó en una canal de riego.
El infractor, que circulaba en plena oscuridad en un rodado de mediana cilindrada, ignoró por completo las órdenes directas de los uniformados, desatando una cacería asfáltica que mantuvo en vilo a las patrullas operativas durante varios minutos.
Persecución salvaje: Del retén nocturno a la caza del GRIM
El dramático episodio se desencadenó alrededor de la 1 de la mañana de este sábado, específicamente en la intersección de las avenidas Juan Muzzio y Vicente López y Planes. En ese punto estratégico, el personal de la Comisaría Segunda de Puerto Madryn se encontraba desarrollando tareas de prevención e identificación de personas, además de exámenes de alcoholemia. Fue en ese preciso instante cuando el implicado arribó al puesto a bordo de una motocicleta Zanella de 150 centímetros cúbicos. Al recibir la voz de alto para proceder a la verificación de su identidad y los papeles del motovehículo, el conductor pateó el acelerador a fondo.
Haciendo caso omiso a las indicaciones de los agentes, el motociclista emprendió una rauda fuga por la calle Vicente López con dirección hacia el sur. Al ver la peligrosa maniobra evasiva, los efectivos del Grupo de Respuesta Inmediata Motorizada (GRIM) encendieron las sirenas e iniciaron una persecución feroz. El seguimiento a alta velocidad se extendió por varias arterias de la zona urbana hasta llegar a la concurrida rotonda ubicada en la intersección de la avenida Juan XXIII y la avenida del Trabajo, donde el prófugo tomó una decisión límite.
Atascado en el barro: La caída del prófugo de 23 años
En un intento desesperado por perder de vista a las motos policiales que le pisaban los talones, el joven conductor optó por tomar un arriesgado atajo por el lateral derecho de la avenida del Trabajo. Allí pretendió atravesar a toda velocidad un canal de riego de la zona. Sin embargo, la audaz jugada terminó de la peor manera: la Zanella 150 cc perdió tracción de inmediato y quedó completamente atascada en el denso barro del fondo de la fosa, cancelando toda posibilidad de escape y permitiendo que los agentes del GRIM lo redujeran de forma inmediata en el lugar.
Tras concretarse la aprehensión del sujeto, la fiscal de turno tomó intervención directa en el caso penal. La funcionaria judicial dispuso que el conductor, identificado oficialmente como Pablo Valentín B., de 23 años de edad, permanezca tras las rejas bajo la imputación formal del delito de desobediencia a la autoridad. En paralelo, las fuerzas policiales hicieron efectivo el secuestro e incautación del rodado, el cual fue trasladado a los playones oficiales y quedó a disposición exclusiva del Tribunal de Faltas local para determinar las multas correspondientes.
