El turismo receptivo argentino se transforma: cae el volumen de visitantes, pero se sostienen las divisas gracias al viajero de larga distancia.
El sector turístico nacional atraviesa una transformación estructural profunda. Durante el primer semestre de 2026, Argentina alcanzó un hito histórico al registrar la mayor llegada de visitantes de larga distancia de los últimos 25 años: un total de 1.434.001 turistas no limítrofes ingresaron al país, superando los niveles prepandemia de 2019 y 2023. Esta afluencia generó US$ 1.804 millones, lo que representa el 60% del total de divisas ingresadas por turismo receptivo en dicho período.
Reconfiguración del mercado y mayor rentabilidad por visitante
De acuerdo con datos difundidos por el INDEC, la OMT, el Banco Mundial y Yvera, el modelo turístico argentino evolucionó desde los picos de masividad hacia un esquema enfocado en la rentabilidad y el valor agregado por viajero.
Si bien en 2025 el país captó un 23% menos de visitantes en comparación con el récord histórico de 2019 (pasando de 7,40 millones a 5,68 millones de no residentes), el ingreso de divisas se mantuvo prácticamente inalterado, cerrando en US$ 3.110 millones frente a los US$ 3.177 millones de la prepandemia.
Este equilibrio económico fue posible gracias a un incremento interanual del 14% en el gasto por turista, que trepó a un promedio de US$ 1.081. La variación responde directamente al cambio en la matriz de origen de los visitantes, impulsada por la transición del «peso barato» (que entre 2022 y 2023 favoreció el turismo de compras exprés desde países limítrofes) hacia un esquema de mayor permanencia.
El peso estratégico del turista de larga distancia
La Encuesta de Turismo Internacional refleja diferencias sustanciales entre los perfiles de los viajeros:
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Los turistas no limítrofes registran una estadía media de 15,5 noches y un gasto total por viaje de US$ 1.258.
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Los turistas limítrofes promedian 7,4 noches de estadía con un desembolso total por viaje de US$ 705.
Si bien los visitantes de países vecinos presentan un gasto diario ligeramente superior (US$ 95,5 frente a los US$ 81,3 del turista de larga distancia, con Brasil liderando con US$ 114,5), la prolongada permanencia de los viajeros extrarregionales multiplica su impacto económico final en un 78%.
Cambio en la matriz de ingresos y regiones emisoras
Como consecuencia de esta dinámica, la estructura de financiamiento del turismo receptivo se modificó radicalmente entre 2019 y 2025: mientras que antes los ingresos se dividían en partes iguales (50% y 50%) entre limítrofes y no limítrofes, hacia 2025 el turismo de larga distancia pasó a explicar cerca del 58% del total de divisas ingresadas.
En el plano regional, Europa incrementó su aporte al gasto total del receptivo del 22,3% (2019) al 24,4% (2025), y el bloque de Estados Unidos y Canadá trepó del 8,4% al 11,1%. Por el contrario, naciones limítrofes como Chile, Paraguay y Bolivia redujeron su participación relativa, mientras que Uruguay mostró un repunte del 5,2% al 6,2%.
De este modo, el nuevo paradigma consolida un sector menos masivo en cantidad de arribos, pero altamente eficiente, donde la extensión de las estadías garantiza un derrame económico prolongado en toda la cadena de valor de los servicios turísticos del país.
