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A través de una nota, el club Petroquímica de Comodoro Rivadavia dejó constancia que «Chapi», una de sus jugadoras de las formativas de handball, perdió un diente mientras presenciaba el partido de su madre Carolina, para que no se perdiera de recibir su regalo.

Una tierna historia se viralizó en las últimas horas a través de las redes. El caso involucra a Emilia Urrestarasu, apodada como «Chapi», quien es una de las jugadoras que integra las divisiones formativas del handball del Club Petroquímica de Comodoro Rivadavia.

La pequeña, fanática del deporte balonmano, se encontraba presenciando durante el fin de semana el Torneo Relámpago organizado por la institución, donde participó su madre Carolina -integrante del equipo de KM 5 en la categoría Mayores femenino-.

Durante el partido de semifinales que enfrentó a Petroquímica ante el conjunto de la madre de la niña, «Chapi» perdió uno de sus dientes de leche. Bajo ese marco, este martes el club quiso dejar «constancia» de dicha situación para darle aviso al Ratón Pérez.

Es por eso que, a través de una nota destinada al reconocido ratón, detallaron en su página de Facebook que «la jugadora del Club Petroquímica, Emilia Urrestarasu -alias «Chapi», ha perdido su diente en el Sindicato el día domingo mientras alentaba a su mamá Caro y profe Valo».

«Por tal motivo, entregamos esta nota para confirmar lo sucedido», sentenciaron en el comunicado que fue publicado y rápidamente provocó la feliz reacción de sus seguidores y allegados a la familia.

Mateo Figueredo le pidió al Presidente “una oportunidad”. El adolescente oriundo de Formosa necesita que su obra social le cubra el medicamento que necesita para mejorar su calidad de vida. “Quiero vivir y soñar, no sentir dolor al respirar”, expresó.

Su mamá dijo que su hijo tiene 17 años pero parece de doce. Él también lo asume. Mide 1.50 y pesa 35 kilos. Su contextura física desfasada obedece a la enfermedad que padece: Mateo Figueredo tiene fibrosis quística. Él mismo la describió como una enfermedad hereditaria y mortal en una carta que le envió al presidente Alberto Fernández hace unas semanas. Lo hizo porque las “pastillas milagrosas” que necesita para mejorar su estilo de vida cuestan 300 mil dólares y su obra social no puede hacerse cargo del costo del tratamiento.

Con una letra prolija escrita en tinta azul sobre una hoja rayada de colegio, le escribió un ruego al máximo mandatario del país: “Mi nombre es Mateo Figueredo, tengo 17 años y soy de la provincia de Formosa. Padezco una enfermedad hereditaria y mortal llamada fibrosis quística. Mi enfermedad está muy avanzada y no puedo ingresar a la lista de trasplante”. El daño generado en sus pulmones es tan severo que su sistema respiratorio no podría resistir una intervención bipulmonar, por lo que quedó descartado de la lista de trasplantes del INCUCAI.

“Mi única oportunidad de mejorar mi calidad de vida es con un medicamento llamado Trikafta que no se fabrica en el país y para acceder a ella necesito que la Justicia me proteja con una medida de amparo. Acá en Formosa, la jueza Belén López Arce rechazó mi pedido y ahora estoy desprotegido y abandonado”, suplicó el joven en su carta.

La adquisición del Trikafta -las pastillas milagrosas que Mateo espera para volver a jugar con Yoel, su hermano de tres años- cuesta 300 mil dólares: es un medicamento importado del que su obra social Incluir Salud, de un programa federal de asistencia que depende del Ministerio de Salud de la Nación, manifestó su negativa por no poder solventar su compra. La familia inició el 23 de noviembre del año pasado una acción de amparo en el Juzgado Federal de Formosa contra el gobierno provincial y el programa Incluir Salud para que se ordene la provisión del medicamento a través de una medida cautelar.

El 29 de enero de este año se dictó una medida cautelar que indica la entrega inmediata del medicamento. La obra social no cumplió y el 10 de febrero el abogado de la familia Figueredo, Martín Hernández, denunció el incumplimiento ante la jueza Claudia Pérez Greppo, que intimó a Incluir Salud a suministrar el medicamento en un plazo de dos días. La obra social apeló a una defensa insólita: esgrimió que Mateo no precisa el medicamento y que la droga no integra el Programa Médico Obligatorio, una canasta básica de prestaciones obligatorias para todas las prepagas y obras sociales.

“Es lo único que le va a ayudar a que mejore su calidad de vida -dijo su madre Laura Antúnez. La obra social no se la va a otorgar. Ya dio la negativa de que económicamente no puede solventar este medicamento. Mateo no mejora en nada, cada día va peor, solo eso lo va a salvar. Mateo ya es un chico electrodependiente. Está todo el día en la casa con el equipo de oxígeno. Salió la cautelar a favor de Mateo y hasta ahora nada. Denunciamos el incumplimiento. Quieren que el doctor se presente para que diga que realmente necesita la pastilla. Mateo tiene un cuadro deteriorado. Es la última carta que tenemos”.

En la carta dirigida al Presidente, Mateo expresó: “Usted dijo que la salud es prioridad. No me deje morir en una cama de hospital. Ya no quiero sentir más dolor, quiero una vida normal, como cualquier chico de mi edad. Estoy cansado de internarme, de los pinchazos, de entrar al quirófano, del equipo de oxígeno, de las decenas de medicamentos que tengo que tomar a diario. Quiero volver a mi casa, estar con mi papá y mi hermanito, le pido una oportunidad, quiero vivir y soñar, no sentir dolor al respirar”.

Laura dijo en diálogo con Radio Continental que su hijo sufre cuando tose, que está medicado con morfina y metadona porque no tolera los dolores en los pulmones y que vive rehén del oxígeno, electrodependiente, con sesiones diarias y sucesivas de nebulizaciones y kinesiología. Contó, a su vez, que hace aproximadamente diez días se comunicaron del Ministerio de Salud de la Nación. Le dijeron que habían recibido la carta, le preguntaron cómo se encontraba Mateo, en qué hospital está internado y quién le había recetado el medicamento. Desde entonces, no la volvieron a contactar.

“Necesito que nos ayuden porque Mateo quiere vivir. Por eso necesitamos urgente el Trikafta”, argumentó Laura, la madre, desde una sala del Hospital de Alta Complejidad Juan D. Perón de Formosa Capital, donde descansa dos semanas al mes. El resto de los días vive en su casa. Todo el tiempo espera que entre la obra social, la justicia y la cartera de salud nacional se ocupen de conseguirle “las pastillas milagrosas”.

Fuente: Infobae

Doscientas personalidades públicas muy conocidas o relevantes de distintos ámbitos, entre ellas dirigentes políticos de diferentes extracciones partidarias, representantes del movimiento obrero y organizaciones sociales, jueces y funcionarios del Poder Judicial, religiosos de distintos credos, referentes de la educación y la cultura, empresarios y periodistas, firmaron una carta colectiva dirigida al Papa Francisco con motivo del octavo aniversario de su pontificado para hacerle llegar «la admiración y cercanía» que sienten por su obra «a favor de la humanidad, en particular de los excluidos» y su «firme defensa de la Tierra frente a la devastación que sufre».

La carta, que se difundió en las últimas horas del sábado, está dirigida al Papa en un tono muy cercano, con afecto, y al mismo tiempo le transmite que «los argentinos y argentinas lo valoran mucho», como también reconocen el «tenaz trabajo por la paz y la justicia en todo el mundo» que desplegó en los últimos ocho años.

«Querido Papa Francisco: en este octavo aniversario de tu pontificado, nosotros, argentinos y argentinas de distintos ámbitos de la vida pública, de diferentes procedencias religiosas, políticas e ideológicas, queremos manifestar nuestra admiración y cercanía por tu obra», arranca el mensaje, que luego reconoce «la voz potente y profética» de Francisco en su denuncia de «la cultura del descarte y los graves problemas de las actuales formas de vida».

«Nos unimos a tu clamor por tierra, techo, trabajo y desarrollo humano integral», continúa la carta, no muy extensa, en la que los firmantes le solicitan al Papa que visite la Argentina aunque plantean que «aceptarán la espera» y que «confían» en su determinación.

«Aunque deseamos y ansiamos tu visita, aceptamos la espera y confiamos en vos», sostienen las aproximadamente doscientas personalidades que suscribieron el documento.

«Gracias por lo que has hecho y hacés. Los que tenemos fe, rezamos por vos y los que no, te acompañamos con cariño y confianza», señala el último párrafo de la misiva.

El documento tiene entre los firmantes al gobernador Axel Kicillof, al titular de la Cámara de Diputados Sergio Massa, al jefe del bloque del Frente de Todos en la Cámara baja Máximo Kirchner, al jefe de Gabinete Santiago Cafiero con toda su familia, al gobernador chaqueño Jorge Capitanich, a la ex ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley y al senador nacional Esteban Bullrich (Juntos por el Cambio-Buenos Aires).

También suscribieron el mensaje los ministros Nicolás Trotta (Educación), Eduardo ‘Wado’ De Pedro (Interior), Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Claudio Moroni (Trabajo) y Matías Lammens (Turismo); lo mismo hicieron el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; el jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo; el senador nacional Jorge Taiana y la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario.

La lista de firmantes, que incluye a voluntarios en la defensa del Medio Ambiente, trabajadores de la economía popular como cartoneros y costureros, mujeres militantes del feminismo y presos en proceso de reinserción, tiene también nombres como el diputado nacional José Luis Gioja (Frente de Todos-San Juan), el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque; la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza; el jefe comunal de Tafí Viejo y titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Javier Noguera.

La nómina de representantes de la política, los medios, el sindicalismo, los movimientos sociales, el Poder Judicial y los cultos religiosos incluye a los intendentes Mariel Fernández (Moreno) y Lucas Ghi (Morón), los diputados Federico Fagioli (FdT-Buenos Aires), Claudia Bernazza (FdT-Buenos Aires) y Itai Hagman (FdT-Buenos Aires), la ministra de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, Maria Migliore; la presidenta de Télam, Bernarda Llorente; el secretario general de la UTEP Esteban ‘Gringo’ Castro; el gremialista Hugo Moyano (Camioneros); su par Ricardo Pignanelli (Smata); el diputado nacional y dirigente de la CTA de los Trabajadores Hugo Yasky; y el titular de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores, Sergio Sánchez, entre muchos otros nombres.

Los nombres reflejan una diversidad poco habitual en documentos de este tipo, ya que también suscriben la carta miembros del Poder Judicial como el fiscal federal Federico Delgado, la jueza de la CABA Elena Liberatori, el juez también de la Ciudad Roberto Gallardo y el juez de Cámara Contencioso de la CABA Carlos Balbín; quienes comparten el pronunciamiento con el obispo auxiliar de Buenos Aires Gustavo Carrara; el titular del Episcopado, obispo Oscar Ojea; y referentes educativas y de proyectos comunitarios como Mariela Rossi (directora del Profesorado libre de la Villa 21-24) y Delicia Ocampo Benítez (de la Fundación Isla Maciel), entre otros numerosos nombres.

Por último, en el listado figuran empresarios y periodistas como Eduardo Eurnekian, Daniel Hadad, José Urtubey, Jorge Fontevecchia, Miguel Acevedo, Eduardo Feinmann y María Laura Santillán, pero la nómina, como sucede en estos casos, es mucho más larga.

Neymar acusó después del partido de este domingo al español Alvaro González de haberle proferido insultos racistas, algo por lo que recibió este lunes no solamente el respaldo del PSG sino del propio presidente brasileño, Jair Bolsonaro.

El brasileño Neymar fue el epicentro del escándalo que se registró en el partido de este domingo que su equipo, Paris Saint Germain (PSG), perdió como local por 1 a 0 ante Olympique Marsella, por la Ligue 1 de Francia, que derivó en un enfrentamiento entre futbolistas de ambos equipos que se llevó puestos con tarjetas rojas a cinco futbolistas, entre ellos, además del exBarcelona, los argentinos Leandro Paredes, del local, y Darío Benedetto, de la visita.

El partido venía cargado de antemano por las burlas que había manifestado en sus redes sociales el jugador del Marsella, Dimitri Payet, cuando PSG perdió la final de la Champions League ante Bayern Múnich, ya que Olympique es el único club francés en haber ganado la «Orejona» en la historia.

Y la siguió este lunes Payet en sus redes sociales publicando una foto articulada en la que aparece con un perrito en sus manos que tiene la cara de Neymar llorando.

Pero la respuesta a todo lo sucedido llegó también por la misma vía, las redes sociales, a través de una extensa carta publicada por Neymar en la que saca a la luz un tema tan sensible como la discriminación y el racismo, que cuenta con el siguiente contenido:

«Ayer me rebelé. Me castigaron con tarjeta roja porque quería golpear a alguien que me ofendía. Pensé que no podía salir sin hacer nada, porque me di cuenta de que los responsables no harían nada, no percibirían o lo ignorarían. Durante el partido quise responder como siempre, jugando al fútbol. Los hechos demuestran que no lo logré, me rebelé.

En nuestro deporte las agresiones, los insultos, palabras fuera de lugar, disputa, son comunes, no se puede ser cariñoso y entiendo que eso es parte del juego. Pero el prejuicio y la intolerancia son inaceptables.

Yo soy negro. Hijo de negro. Nieto y bisnieto de negros. Tengo orgullo y no me veo diferente a nadie. Ayer quería que los responsables del juego (árbitro y auxiliares) se posicionaran de modo imparcial y entendieran que no cabe tal actitud prejuiciosa.

Reflexionando y viendo tantas manifestaciones sobre lo que ocurrió, estoy triste por el sentimiento de odio que podemos provocar cuando nos rebelamos en un momento de calentura.

¿Debería haberlo ignorado? No lo sé todavía. Hoy, con la cabeza fría, respondo que sí. Pero a su debido tiempo mis compañeros y yo pedimos ayuda a los árbitros y nos ignoraron. Este es el punto.

Nosotros que estamos dentro del entretenimiento necesitamos reflexionar. Una acción llevó a una reacción y llegó donde llegó. Acepto mi castigo porque debería haber seguido el camino de la disputa limpia del fútbol. Espero, por otro lado, que el defensor (Alvaro González, no lo nombra) sea castigado.

El racismo existe. Existe. Pero tenemos que pararlo. No más. Basta. El tipo fue un tonto. Yo también lo fui por dejarme llevar. Yo todavía tengo el privilegio de mantenerme con la cabeza levantada, pero todos necesitamos reflexionar que no toda las personas negras y blancas están en la misma condición. El daño de la confrontación puede ser desastroso para ambos lados, ya seas negro o blanco. No quiero y no deberíamos mezclar asignaturas, porque el color de piel no se elige. Ante Dios somos todos iguales.

Ayer perdí, me perdí en el juego, y me faltó sabiduría. Estar en el centro de esta situación o ignorar un acto racista no va a ayudar. Lo sé. Pero pacificar este movimiento antiracismo es nuestra obligación para que los menos privilegiados naturalmente reciban su defensa. Nos vamos a encontrar nuevamente (otra vez no nombra a González) y, de mi parte, va a ser jugando al fútbol…

Quedate en paz. Quedate en paz. Vos sabés lo que dijiste (le sigue apuntando al futbolista español sin mencionarlo), yo sé lo que hice. Más amor al mundo», cerró Neymar Junior.

Layvin Kurzawa, de París Saint Germain, y Jordan Amavi, de Olympique, fueron los otros dos expulsados junto a Neymar, Paredes y Benedetto, mientras que otro argentino, Ángel Di María, podría ser sancionado de oficio por escupir al mencionado Alvaro González en medio de la refriega, algo que está penado a partir de la pandemia de coronavirus.

Cansada de leer críticas y reproches en las redes sociales o escucharlas en radios, una médica del Hospital Regional Dr. Víctor Manuel Sanguinetti de Comodoro Rivadavia, escribió un duro descargo donde asegura que “ya estamos hartos”.

El escrito fue publicado por Marianela Daprato, una doctora que trabaja en el hospital regional de Comodoro Rivadavia y al igual que sus colegas no cobra su salario desde hace tres meses. Cansada de las críticas, la especialista apuntó contra los ‘opinólogos’. «El que no cree en esta nueva enfermedad que estamos atravesando todos a nivel mundial que cierre la boca», señaló la médica.

Desde marzo, Chubut reportó más de 1800 casos de coronavirus, la mayoría de ellos en la localidad petrolera en la que el sistema sanitario se vio saturado por el incremento de infectados que no da respiro a los médicos.

Anoche, harta de las críticas, la doctora Daprato decidió hacer pública su visión respecto a la realidad que vive junto a sus colegas.»Cansados, desganados, sin fuerzas y leer a todos los ‘opinólogos’ que en esta cuarentena se hicieron un máster en hablar sobre medicina, psicología, derechos humanos, entre otras. Creo que eso multiplica lo que estamos sintiendo.Nos tratan de mentirosos, ventajeros, de inhumanos, de apáticos, de fríos sin corazón», reza la carta publicada en su cuenta personal de Facebook.

«No solo nos genera angustia y bronca sino que ya nos cansamos dan ganas de mandar todo a la mierda.. Pero no lo hacemos porque está en nuestra vocación ayudar al otro, porque estudiamos más de 8 años para poder estar hoy en el lugar que estamos», continua la médica de Comodoro.

«Jode mucho todo lo que está pasando: el no poder abrazar y besar a los que más queremos.Jode tener 10 veces más cuidado solo por el hecho de ser los más expuestos en el hospital, de ponerse y sacarse correctamente el EPP; de salir siendo una sola gota de agua y con la cara ardiendo por usar el barbijo, las antiparras y la máscara; jode el estar alerta todo el tiempo y de chequear que nosotros no estemos pasando ningún síntoma por miedo al contagio; jode ver a la gente pasar el aislamiento sola, de restringir horario y cantidad de visita familiar; yjode mil veces más ver a la gente morir sola, sin el calor y la contención de sus seres queridos».

Desde hace tres meses, los trabajadores de la salud chubutense no cobran sus salarios.»Nosotros, como ustedes, no vivimos sólo del aire que se respira. Todos tienen una casa y familia que mantener y, sin embargo, acá estamos y acá vamos a seguir porque no nos podemos dar el lujo de decir ‘bueno, muchachos, mañana cerramos el hospital y salimos a la calle a pedir por lo que nos corresponde’. Tampoco nos podemos dar el lujo de quedarnos en casa haciendo home office y cuidando de los nuestros solamente».

Sobre el final, Dapatro apuntó a quienes critican y desconocen la realidad que viven dentro de los hospitales. “Guarden todos sus comentarios que no aportan absolutamente nada. Queel que no cree en esta nueva enfermedad que estamos atravesando todos a nivel mundial que cierre la bocay sino se quiere cuidar por él que lo haga por el que más quiere. Porque el día de mañana, cuando le toque vivirlo de cerca, vamos a estar nosotros para ayudarlos con todo lo que tenemos y más».

 

 

La historia de Héctor Peric, el abuelo de 88 años, que se encontraba internado en el Hospital Regional de Comodoro luego de haber dado positivo por coronavirus, recorrió todo el país.

Lamentablemente, este sábado se confirmó su fallecimiento, sin poder despedirse como él quería: al lado de su esposa, con quien compartió 61 años de su vida.

Tras conocerse la noticia, Micaela Vergel, una de sus nietas, compartió una sentida carta a través de sus redes sociales, donde comenta toda la travesía vivida por ella y su familia durante estos últimos días. «Te fuiste y lo intentamos. Di lo que más pude para que puedas despedirte de la abuela, porque eso era lo que querías, mi alma lo sentía. Ayer simplemente pudiste escucharnos por audios y hoy decidiste descansar en paz», detalla en el inicio de su relato.

Asimismo, Micaela reconoció que «hace unos días, procesando que esto iba a suceder, y en esas noches eternas sin poder dormir pensando en él, le escribí una carta y se la leí en silencio como forma de despedida. No quería y me negaba a que llegue este momento», explicó.

La carta de despedida de Micaela a su abuelo Héctor:

«Negro querido diría la gente, pero para mi «Abuelo» con voz ronca; con una pintusa que pocos podrían llevarla con su altura; un ganador, disculpa pero te llevaste el corazón de la Reina del petróleo de Comodoro y qué Reina, MI abuela; el mejor escondedor de plata, siempre por atrás con el «dale nena vos comprate, no le digas nada a la abuela» o «Ana dale a la nena lo que quiere»; el abuelo con las piernas más cómodas para reposar en ellas infinidad de horas; el que mejor convencía a mamá para que nos deje ir a cualquier hora a la casa de los abuelos y el que nos buscaba a cualquier hora y cuándo digo cualquiera, así lo era.

Mi Abuelo Héctor, el de los abrazos más puros, más sinceros, con millones de caprichoso por ser cumplidos. El gerente de Aerolineas que con orgullo lo contaba cada vez que tenía oportunidad, y él que me decia «hija el avión es el transporte más seguro, si vos algun día ves una asafata preocupada, entonces ahí, preocupate», el que me conoce me habrá escuchado contárselo, es que la frase de mi abuelo me da la tranquilidad de subir a un avión sin miedos.

El mejor abuelo del mundo lo tengo yo, el más guerrero, el mejor esposo para mi abuela, su mejor compañero. Mi referente de persistencia, él sabía de dolores, toda su vida los padeció pero disfruto la vida plenamente, como si nunca tendría que acabarse. Pero todo se acaba, y todos merecemos irnos sin sufrir, hay veces que si creemos que hay un Dios debería ser lo más justo posible, no con uno que lo que siempre va a querer es permanecer al lado de la persona que amamos, sino justamente con ella para que la deje descansar en paz.

Mi negro, mi abuelo, como duele el alma, como duele ese NO abrazo que no pude darte, ese último café con leche de la abuela juntos, como duele la pérdida de un abuelo y sobre todo el de MI abuelo, ese que hacia asados en la quinta para 50 personas, se acercaba a mi hermana y a mi y nos decia «y nena vos que pedacito querés?» O el que me compraba churros en la playa y me llevaba a la peatonal a Mc Donalds en Mar del Plata… hay negro como doles.
Malditos kms, maldito coronavirus por no dejar que le dé el último abrazo AL MEJOR ABUELO DEL MUNDO.

Una sola cosa te pido, cuidame a la Abuela, dale fuerzas, te llevas con vos 61 años compartidos, y abrazala por mí todas las noches cada vez que se sueñen porque yo voy a añorar su abrazo tachando los días en un calendaria hasta que esta maldita Pandemia se termine.

Abuelo acá esta tu ñietita (cómo me decías vos) cumpliendo sus sueños, aprendiendo a crecer y a soportar tanto dolor con tu partida. Acá estoy amandote inmensamente como hace 28 años.
GRACIAS por ser el mejor Abuelo del mundo, ojalá puedas leer cada frase que entre lágrimas escribí».

Luché hasta dónde pudimos Abuelo Héctor, perdonáme por no lograr llevarte a la abuela. No te merecías este final en soledad. Descansa en paz.

Te amo, Mica.❤

Después de que circularan rumores, luego desmentidos, que desde el Gobierno se analizara modificar las letras de distintas marchas militares, una mujer que integra las Fuerzas Armadas escribió una carta contundente. En su texto, se define como soldado y explica los motivos de por qué no está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo.

«Mi nombre es Lucía Zordán Herrera, soy soldado de primera, sí, soldado, ni soldada ni soldade, soldado. En el año 2016, el Ejército Argentino me abrió la posibilidad de esta gran familia, en la que hay hombres y mujeres como en cualquier otra. Amo tanto lo que hice y hago, no solamente somos soldados para un desfile un día patrio, somos soldados todos los días del año, con aciertos y errores. Estoy orgullosa de pertenecer a tan majestuosa institución, no me da vergüenza decirlo», sostiene la mujer en su carta.

Si bien ingresó al Ejército hace cuatro años, Zordán Herrera resalta con orgullo las experiencias vividas en las Fuerzas Armadas. «Sé manejar las diferentes armas, tuve la suerte de poder tirar con un cañón, maneje sus camiones, conocí las diferentes facetas que conlleva ser soldado, con los servicios de armas, yendo al campo, creyendo en los camaradas y sí, me hice hermana de muchos. Es lo más lindo que hay. Tuve la suerte que no todas tienen, ya sea por diferentes motivos. Sé lo que se siente tener miedo de cargar un arma, sé lo que se siente estar en un ejercicio de artillería, escuchar como explotan los proyectiles cuando tocan la tierra, sé lo que es no bañarse por días, tener el pelo duro de la sal, arena, tierra o barro», relata la mujer que trabaja en el Hospital Militar de Salta en uno de los párrafos del texto.

Para Zordán Herrera en las marchas militares se refleja la historia de la Argentina y además de afirmar que siente orgullo por las personas que entregaron su vida por la patria, pide que se las cante con orgullo, tal como son.

«Las marchas que sean, porque son historias contadas, historias de cómo mi Argentina desde ser nada a ser todo fue saliendo adelante. como sus próceres la sacaron adelante junto con los veteranos que tuvieron que dar la vida», se lee en una de los pasajes de su carta.

Tras destacar los derechos de la mujer, Zordán Herrera cuestionó a quienes buscan modificar el texto original de la letra y se opone de manera tajante al reemplazo de estrofas con lenguaje inclusivo.

«¿Hasta dónde van a llegar? ¿Qué más quieren? Las Fuerzas Armadas son historia, fundaron nuestra historia. Las persona de estas, el día de mañana van a dar la vida por todos. Dios no lo permita, pero ustedes cambiando una canción, volviéndola feminista… ¿qué van a hacer?», concluye su carta.

Mi nombre es Lucía Zordán Herrera, soy SOLDADO DE PRIMERA, SÍ, SOLDADO, NI SOLDADA, NI SOLDADE, SOLDADO. En el año…

Publicado por
Lucía Herrera
en
Miércoles, 19 de agosto de 2020

Luego de que se difundiera la carta de Zordán Herrera, desde el Ministerio de Defensa desmintieron categóricamente que haya planes de modificar las letras de las marchas militares. «Absolutamente mentira que se esté trabajando en eso. Los rumores no sé de dónde vienen pero claramente son falsos», expresó la vocera de la cartera que encabeza Agustín Rossi, Salomé Sencar al diario Perfil.

El texto completo de Lucía Zordán Herrera

«Mi nombre es Lucía Zordán Herrera, soy soldado de primera, sí, soldado, ni soldada, ni soldade, soldado.

En el año 2016, el Ejército Argentino me abrió la posibilidad de esta gran familia, en la que hay hombres y mujeres como en cualquier otra. Amo tanto lo que hice y hago, no solamente somos soldados para un desfile un día patrio, somos soldados todos los días del año, con aciertos y errores. Yo personalmente estoy orgullosa de pertenecer a tan majestuosa institución, no me da vergüenza decirlo.

Gracias a todo esto, sé manejar las diferentes armas, tuve la suerte de poder tirar con un cañón, maneje sus camiones, conocí las diferentes facetas que conlleva ser soldado, con los servicios de armas, yendo al campo, creyendo en los camaradas y sí, me hice hermana de muchos. Es lo más lindo que hay. Tuve la suerte que no todas tienen, ya sea por diferentes motivos. Sé lo que se siente tener miedo de cargar un arma, sé lo que se siente estar en un ejercicio de artillería, escuchar como explotan los proyectiles cuando tocan la tierra, sé lo que es no bañarse por días, tener el pelo duro de la sal, arena, tierra o barro. Y no me da vergüenza decirlo. Al contrario.. Lo que más me gusto siempre fue rendir honores, sí, rendirle honores a mis jefes en cada formación, rendirle honores a mi bandera, a mis veteranos de guerra, es una emoción que penetra el alma, no se explica con palabras.

Cantar a viva voz con todas las fuerzas del cuerpo, llegar a marearte de la presión que ejerce en la cabeza, pero cantar orgullosa de mi ejercito. Las marchas que sean, porque son historias contadas, historias de como mi argentina desde ser nada a ser todo fue saliendo adelante. como sus próceres la sacaron adelante junto con los veteranos que tuvieron que dar la vida.

Nadie sabe lo que es estar en una guerra, ni yo. pero hubo gente que murió, que perdió familias, que sufrió lo que es una guerra. El frío, la lluvia, la falta de alimentos.

Y, sí, me casé. Me cansé de que se quejen que por ser mujeres no tienen derecho. Las mujeres tenemos derechos y mierda que los tenemos. Pero no tenemos derecho a cambiar la historia por el solo hecho de que una marcha tiene nombre de varón, porque la oración del soldado o incluye a la mujer, por la canción del artillero termina en ‘o’ y no en ‘e’ o en ‘a’.

¿Hasta dónde van a llegar? ¿Qué más quieren? Las Fuerzas Armadas son historia, fundaron nuestra historia. Las persona de estas, el día de mañana van a dar la vida por todos. Dios no lo permita, pero ustedes cambiando una canción, volviéndola feminista… ¿qué van a hacer?»

En una carta dirigida al gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, un nutrido grupo de personalidades de diversos ámbitos científicos-educativos advirtieron sobre las consecuencias irreversibles de la minería metalífera.

«En el día de la Ciencia Digna recordamos a quienes, desde diversos ámbitos científicos – educativos, se comprometen con el territorio y las comunidades que sufren los efectos colaterales de políticas que deciden otras personas de lugares remotos. Andrés Carrasco se dedicó a darle sentido al quehacer científico y así inspiró a miles en su camino, que al igual que nosotros, dicen NO», expresó la carta abierta.

«En este contexto surge esta carta en la que referentes de los ámbitos científicos y académicos de Chubut advierten a nuestros gobernantes sobre las consecuencias irreversibles de la minería metalífera», argumentaron.

Además de personalidades reconocidas como la ex secretaria general de la CTERA, Marta Maffei o el exdelegado de la sede Trelew de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Pablo Blanco, en las últimas horas se acoplaron al manifiesto más científicos, como la doctora en ciencias biológicas, Investigadora, CCT Patagonia norte CONICET (CIEMEP), Bárbara Vera; Fernando Coronato, doctor en geografía, profesional principal, IPEEC-CENPAT; Letizia Vazquez, Prof. de Ciencias Antropológicas, Becaria doctoral de CONICET en el CIT Golfo San Jorge/UNPSJB y Liliana Pérez, docente e investigadora de la UNPSJB. Trelew. Área Historia Patagónica.

CARTA COMPLETA

Puerto Madryn, 16 de junio de 2020

Sr. Gobernador de la Provincia del Chubut, Mariano Arcioni;

Sr. Vicegobernador y Presidente de la Legislatura Provincial de Chubut, Ricardo Sastre;

Sr. Intendente de la Ciudad de Puerto Madryn, Gustavo Sastre

S / D:

Hoy 16 de junio celebramos el Día de la Ciencia Digna, en honor al gran científico luchador Andrés Carrasco. Y hoy, nos dirigimos a Uds. a fin de expresar nuestra posición ante la posibilidad de implementar la explotación minera metalífera como actividad extractiva en el territorio del Chubut. Las personas que firmamos esta nota somos trabajadores/as de instituciones académicas científico-tecnológicas productoras de conocimiento y arraigadas fuertemente al territorio, como los institutos provinciales dependientes del CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad del Chubut.

Consideramos que una actividad extractiva, disruptiva socialmente, contaminante y poco beneficiosa en lo económico, no debe ser considerada una alternativa para Chubut.

Dinamitar cerros y destruir toda su naturaleza para extraer unos gramos de mineral, no parece ser un beneficio para ningún/a habitante de esta provincia, sólo para las empresas que fundirán y comercializarán esos metales. Ningún gobierno de turno tiene potestad para dar este paso con consecuencias irreversibles para el ambiente y la población. En nuestras instituciones y grupos de investigación estudiamos e investigamos nuestro territorio, los bienes comunes, la historia y actividades de la región desde hace muchos años, más de lo que dura la vida política de cualquier gobierno. Por lo tanto, comprometido/as con ello y con la vida de las próximas generaciones, intentamos sintetizar aquellas facetas de la minería metalífera (de oro, plata, uranio, plomo, cobre, entre otros) que ponen en gran riesgo la población que ustedes representan y a la que deben responder por haber sido elegidos:

1. Las sustancias químicas que se utilizan en esta actividad (cualquiera sea su grado de manejo) producen daño ambiental irreversible y ponen en riesgo la salud de las poblaciones del área de influencia de las minas. Este hecho ha sido comprobado en otros lugares donde se desarrolló este tipo de minería: A las poblaciones cercanas a la mina la contaminación química las afectará directamente por cercanía; a las poblaciones asociadas a cuerpos de agua (ríos, arroyos, lagos y lagunas, napas de agua subterránea, mar) por vinculación hidrológica; los vientos arrastran partículas contaminadas, por lo que algunas poblaciones recibirán la contaminación por afectación de vientos; debido a que los químicos para el tratamiento del mineral deben entrar a la provincia, también se expondrá a las poblaciones de los puertos de entrada y salida de estas sustancias y los caminos de transporte de insumos y residuos; las poblaciones rurales serán las más afectadas por cercanía y contacto directo con la tierra y el agua.

2. El drenaje ácido de la mina es inevitable y libera metales pesados de las rocas (arsénico, cadmio, plomo, cromo, cobre, cobalto, mercurio, níquel, estaño y zinc) que entran en las redes tróficas y por efecto de bioacumulación enferman y matan durante miles de años.

3. Hasta la fecha no existen registros de pueblos mineros sin daños registrados por contaminación de suelos y de cuencas hidrológicas, emisiones gaseosas o polvo tóxico en el aire, afectación a salud humana y a la diversidad biológica.

4. Se reconocen graves impactos ambientales vinculados a la minería metalífera subterránea en relación a los depósitos de residuos contaminados y material rocoso, alteración a gran escala de la estructura interna de la corteza terrestre, alteración de calidad y flujo de aguas subterráneas.

5. El agua dulce es afectada irremediablemente: la minería utiliza volúmenes de agua equivalentes a millones de litros por mes. Esto reduce considerablemente la cantidad de agua disponible para consumo, riego y otros usos productivos, y definitivamente contamina los cuerpos de agua en forma irreversible inhabilitándolos para uso de las comunidades.

6. La infancia es la etapa más vulnerable del desarrollo del ser humano, por su inmadurez anátomo-fisiológica y dependencia psicosocial. El impacto de la contaminación minera sobre los niño/as, se manifiesta en varios problemas de salud y enfermedades neurológicas, gastroenterológicas, dermatológicas, respiratorias, endocrinas,cardiovasculares y reproductivas. Además puede afectar a través de las madres embarazadas a las nuevas generaciones, causando malformaciones en los bebés en desarrollo.

7. La aprobación de la actividad mega minera como está planteada puede ser interpretada como una violación de la Constitución Nacional que en su Art. 41, expresa: «Todos los habitantes gozamos del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer a las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo».

8. Así también, la Ley General del Ambiente Nro. 25.675 brinda un marco de seguridad frente a este tipo de actividades de altísimo riesgo, según importantes principios preventivos, precautorios y de sustentabilidad.

9. El uso frecuente del cianuro como insumo minero es de alto riesgo ya que su manipulación y manejo requiere condiciones muy específicas y costosas de lograr, y además, durante su descomposición libera productos intermedios que son igualmente tóxicos.

10. Se constataron diversas enfermedades en las poblaciones que se encuentran dentro del área de influencia de las minas metalíferas, desde vómitos y diarreas, hematuria, cirrosis, hipertensión, leucopenia, fibrosis, diabetes, EPOC, encefalopatías, neuropatías, abortos espontáneos, microcefalia, cáncer espinocelular, basocelular y saturnismo, entre otras dolencias agudas y crónicas, derivadas de la exposición a metales pesados.

11. La minería no genera sustentabilidad laboral ni económica. Se trata de un sector capital-intensivo que de pende de los manejos financieros en bolsas extranjeras. Es decir, no tienen ningún compromiso con el territorio donde explotan, ya que los capitales de este tipo y los directorios de estos fondos de inversiones, están integrados por personas que desconocen donde ha sido invertido su capital, pero esperan grandes rentabilidades.Cuando esa rentabilidad no sea tal, inmediatamente destinan sus inversiones a otra explotación más rentable.

12. Existe alta rotación de trabajadores por alta tasa de accidentes y enfermedades. En cada etapa de avance de la mina se hace una reducción sustancial de puestos de trabajo básico.

13. Por último debemos remarcar que la actividad minera conlleva impactos negativos que son ocultados a la población general que se constatan en todos los proyectos de Latinoamérica que son estudiados por el Observatorio de Conflictos Mineros de América

Latina https://www.ocmal.org y por Minning Watch https://miningwatch.ca/:

• Competencia y exclusión de la actividad económica tradicional;

• Colapso de los servicios básicos por aumento de la población;

• Falta de beneficios para las poblaciones locales;

• Cambios culturales negativos, redes de trata y narcotráfico.

• Aumento de enfermedades sociales;

• Falta de oportunidades de trabajo para pobladore/as locales;

• Invasión de población ajena a la región;

• Amenaza a la tenencia tradicional de tierras;

• Riesgo de contaminación de los campos aledaños al emprendimiento minero;

• Falta de reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios;

• Militarización de los territorios;

• Fuerte conflictividad social;

• Persecución, amenazas, judicialización y violencia.

Por todas estas razones, denunciadas por otros grupos científicos, asambleas y agrupaciones socioambientales de todas las regiones mineras de Latinoamérica, incluido nuestro país, expresamos enfáticamente que la habilitación de la minería metalífera en cualquier punto de la provincia representará una condena para todo el territorio chubutense. La salida a la crisis provincial histórica agravada por la pandemia debe incluir todas las voces, fortalecer y diversificar las economías regionales, tradicionales o innovadoras que permitan que cada comunidad (rural o urbana) tenga asegurada la salud y el trabajo de las generaciones futuras. Apelamos a que Ustedes estén a la altura de las circunstancias y tengan la grandeza y fortaleza para decir al igual que nosotros/as:

¡NO A LA MINERÍA METALÍFERA EN CHUBUT!

Carta en rechazo a la

Úrsula Urdaneta relató la difícil situación que vive en el hospital donde trabaja. Contó que va a trabajar con gripe, faringoamigdalitis y sinusitis hace dos semanas, ya que solo hay un médico más en el lugar. Manifestó su bronca por no cobrar el sueldo y pidió la intervención del presidente, Alberto Fernández.

A través de redes sociales, una médica de un hospital de un pueblo de Chubut publicó una carta, donde contó la crítica situación que viven los profesionales de la salud ante la falta de pago de salarios y de recurso humano.

Úrsula Urdaneta es médica generalista, trabajadora estatal en Chubut, y aseguró a través de su publicación de Facebook, que quiere que se conozca a nivel nacional la situación que se atraviesa en el Hospital de Corcovado donde trabaja, y que es similar a la de la mayoría de los hospitales de la provincia.

“Quiero que se note que hoy estoy hecha percha con la gripe que tengo, llevo más de dos semanas con una faringoamigdalitis a lo que se me sumo una sinusitis. Pero como no me puedo quedar en casa, no tenemos más personal médico que mi persona y mi compañero, dos médicos en el pueblo”, explicó.

Asimismo, aseguró que “voy a laburar todos los días y sin sueldo. Cumplo con mis guardias. Contando que el mes de abril tengo 15 guardias, si 15 guardias yo y 15 guardias mi compañero de trabajo, y ya llevamos dos meses sin cobrar en Chubut”, lamentó.

Úrsula además lamentó que la crítica situación que vive la provincia en materia financiera, y que repercute fuertemente en el sector de la salud, no tenga repercusión a nivel nacional. “Nadie dice nada, nosotros seguimos allí firmes, y Arcioni se caga encima de todos los trabajadores estatales. Queremos que ya esto sea un grito, que el gobierno nacional se entere de la situación de los trabajadores estatales y los jubilados”, escribió.

Por último, le pidió al presidente Alberto Fernández la intervención en la provincia: “Queremos justicia, queremos nuestros sueldos”, manifestó.

Adrián Cabello nunca se había animado a contar su historia. Pero 38 años después de la guerra de Malvinas cree que tiene algo para decir: “Hoy los únicos que tienen fusiles son los médicos; el resto, a los pozos de zorro”.

«A vos que te gustan las historias de vida…» Así comienza la carta que un soldado de Malvinas envió esta semana a la Redacción de Clarín.

Y termina con dos preguntas: «En este momento (de cuarentena) que estamos viviendo, ¿cómo elegís pasarlo? ¿Te animás a contarlo?

Firma: Soldado Cabello, clase 62 Comando de la X Brigada, La Plata 1.

Una rápida búsqueda en Google no devuelve apariciones públicas de este soldado. Durante estos 38 años no hizo declaraciones a los medios, ni una entrevista en la tele. Nada. El soldado Cabello es para todos un perfecto desconocido.

«Es que yo nunca pude hablar de lo que me pasó en Malvinas, una vez mi hija me pidió que vaya a su escuela para dar una charla y me quebré delante de todos los chicos… yo no sirvo para eso», cuenta ante un llamado de Clarín. Pero cree que ahora sí, que tiene algo para decir que les puede servir a todos los argentinos que están encerrados en sus casas. Como él.

Cabello, al recibir la baja en el servicio militar, en noviembre de 1981. Meses después, un patrullero lo fue a buscar a su casa de Villa Elisa, cerca de La Plata, para ir a la guerra.

«Te voy a contar algo que me pasó cuando estuve como prisionero de guerra en la bodega de un buque Inglés, el Saint Edmund», escribió en su carta. Y sigue: «Después que terminó la guerra de Malvinas quedamos 150 soldados para hacer las tareas de remoción de las minas y ayudar al entierro de los compañeros. Con el correr de los días comenzó a nevar y la hostilidad del clima no permitió continuar con esas tareas. Entonces nos subieron a un buque en calidad de prisioneros, ya que Argentina no firmaba el cese de hostilidades. Nos dejaron en la bodega».

«Ya hacía más de 30 días que estábamos ahí, con los pisos de hierro, dos canaletas a los costados para orinar, defecar y vomitar cuando se movía mucho…. El techo medía apenas 1,80 metros. El buque navegaba por el Atlántico Sur, nunca supimos bien. Solo teníamos lo puesto y una manta para doblarla y usarla como colchón».

El soldado Cabello fue uno de los prisioneros de guerra que llegó a Puerto Madryn, un mes después de terminar la guerra.

«Un día el guardia escocés que nos cuidaba me cuenta en inglés que nos iban a llevar a una isla entre Brasil y África (base militar americana) llamada Isla Ascensión, volcánica y de clima tropical, por tiempo indeterminado. Enseguida, ante la desesperación, les traduje con mucho miedo a todos los compañeros lo que iba a pasar (…)»Esta noticia pegó de diferente manera. Generó tristeza e incertidumbre al grupo. Se hizo un gran silencio. Un cordobés rompió ese silencio de angustia con su chispa y gracia. No lo dudó: se cortó el pantalón y lo convirtió en bermudas para tomar mucho sol, y se sacó las mangas de la remera. Por supuesto nos hizo reír a todos!!!! Pero nos marcó una línea de pensamiento, teníamos que afrontar lo que se venía».

«Inmediatamente, propuse a todos los que estábamos ahí sacarnos una media para construir una pelota….La pelota de trapo. Comenzó así una hora de fútbol todos los días. No parábamos de reírnos de darnos patadas, de hacernos chistes con las tonadas de cada uno. Este espacio comenzó a generar en cada uno de nosotros y al grupo una alegría y una unidad que no sabíamos de donde venía. Los guardias bajaban a la bodega y miraban lo que sucedía y nos miraban con asombro (…) Pero esa hora de fútbol era sagrada, esa hora nos permitía salir de esa realidad».

En la bodega del buque Saint Edmund. Allí se armaban los partidos con la "pelota de medias" que fabricó el soldado Cabello.

«Esta anécdota me sirvió para toda la vida y recién ahora me animé a escribirla porque me hizo reflexionar y darme cuenta de que en ciertos momentos las cosas no dependen de nosotros…Que ante un panorama incierto, tenemos que ser positivos. Siempre me pregunté si en ese lugar que permanecimos como grupo de soldados argentinos, en esas bodegas detestables del barco, jugar con esa pelota de medias fue inconsciencia, fue irresponsabilidad o fue sabiduría. Lo que sí me quedó claro es que cada uno elige cómo pasarlo» ¿En este momento que estamos viviendo, cómo elegís pasarlo? ¿Te animás a contarlo?

Adrián se animó recién ahora a contar sus días de encierro en aquel buque enemigo. Y entre los pliegues de su memoria prefiere rescatar los momentos buenos. Hoy pasa los días de aislamiento obligatorio por el coronavirus en su casa de City Bell, junto a su mujer y a uno de sus hijos. Tiene dos gimnasios grandes pero están cerrados, como todos. Son tiempos de espera. Del otro lado de la línea se lo escucha en modo slow motion, y así, en cámara lenta, se dispone a abrir el archivo de su larga historia.

Cuenta que a sus dulces 16 viajó a los Estados Unidos para hacer un intercambio cultural, y que luego se ganó una beca para entrar a una universidad de Minnesota a estudiar Ingeniería. Pero pronto lo convocaron para hacer el servicio militar y tuvo que volver a la Argentina. «Sacaste el número 663, adentro, me anunció mi papá por teléfono. Y no eran tiempos para desobedecer. Recién me dieron la baja a fines de 1981 y luego me fui a Villa Gesell a trabajar de guardavidas», recuerda.

El 1° de abril del 82 llegó un patrullero a su casa de Villa Elisa (cerca de La Plata), donde vivía con sus padres y sus 5 hermanos. Bajó un policía y entregó una carta para el ex soldado Cabello. Debía presentarse ese mismo día en el regimiento donde había prestado servicio. Su hermano alcanzó a gritarle que se llevara una campera, pero no, para qué, seguro vuelvo enseguida, le contestó Adrián mientras se subía al patrullero. Volvió tres meses después.

«Del regimiento nos llevaron inmediatamente al Palomar, nos subieron a un avión y nos bajaron en Río Gallegos. Ya era de noche. Recuerdo el viento…. cuánto viento había ahí. A la mañana siguiente volamos en un Hércules hacia Malvinas. ¿Qué instrucción había recibido yo en la colimba? Los 10 tiros reglamentarios de Fal. Nada más», comenta sin dramatismo. En Puerto Argentino hizo de traductor. Lo necesitaban para saber qué decían los ingleses por radio.

El día de la liberación de los prisioneros argentinos, en Puerto Madryn.

Cuando la guerra terminó no pudo volver a su casa. El y 150 soldados más se quedaron a remover las minas y a enterrar a los muertos. En eso estuvo hasta que llegó la nieve, cubrió los campos y un oficial inglés se voló una pierna buscando minas perdidas junto a los prisioneros argentinos. Entonces levantaron campamento, y todos al buque Saint Edmund. Los oficiales arriba, los soldados a la bodega. Adrián no recuerda exactamente los días que pasó guardado ahí adentro, pero calcula que fueron tantos (¿más de 30?) que al final hasta terminó sintiendo un poco de simpatía por el escocés que los vigilaba. Un día, incluso, le pidió que abriera una puerta, una ventana o algo para que entrara un poco de luz natural dentro de ese inmenso cajón humano. Y el escocés aceptó. Pronto fueron los propios soldados argentinos los que le pidieron que cerrara todo: «El sol nos quemaba los ojos y las olas eran inmensas… nos terminamos mareando y vomitamos mucho», comenta Adrián. Pero lo peor era el frío. Y la comida: «Todas las mañanas nos obligaban a hacer una fila, y nos contaban. Luego nos daban dos salchichas y un huevo a cada uno. A la noche solo recibíamos una lata con una especie de porotos dulces, un sabor muy extraño».

Los Cabello, en la intimidad de la cuarentena, en City Bell. Dante sacó la selfie. Atrás, Adrián y su esposa Gaby. Iara actualmente vive en Francia.

Al volver a Villa Elisa, nada volvió a ser como antes. Sus padres estaban atravesados por la tristeza. La vecina del fondo, que cuidaba a un chico humilde y discapacitado, le dijo que había donado un anillo por la Patria y por él, para que no le faltara comida caliente ni chocolates allá en el Sur. La universidad de La Plata no lo había admitido en Ingeniería porque “el año ya estaba perdido”. Abrumado, una madrugada salió de un boliche de La Plata con algunos tragos de más e hizo dedo en el luto profundo de la noche. Lo levantó un Fiat 128 color celeste. «El chofer me preguntó a dónde iba y yo le respondí medio en broma que quería ir a Perú. Los dos nos reímos. Luego le conté que había estado en Malvinas. Y se ofreció a llevarme a Retiro esa misma madrugada. Sin pensarlo mucho entré a casa, le escribí una carta de despedida a mi vieja, agarré un poco de plata y me volví a subir al 128. Nos fuimos a Capital. Tomé el primer tren que encontré. Iba a Mendoza. De allí, a Uspallata. Tardé tres meses en llegar a Perú, donde me quedé dando vueltas durante un año. Creo que eso me salvó. Fue mi terapia».

Cuando Adrián por fin decidió regresar a casa, cambió de carrera. Hizo el profesorado de Educación Física. Se casó con Gaby. Tuvo dos hijos, Iara y Dante. Abrió los gimnasios. Y ahora los cerró por la cuarentena. En la vida, insiste, hay ciertos momentos que no dependen de nosotros, pero cada uno elige cómo pasarlos. «Hoy nos toca estar guardados, en los pozos de zorro. En esta guerra los únicos que tienen fusiles son los médicos».