El embajador de Brasil en Argentina, Julio Bitelli, aseguró que la exportación del gas de Vaca Muerta representa una oportunidad histórica para profundizar la alianza energética y comercial entre ambos países.
La posibilidad de llevar el recurso neuquino al sur industrial brasileño genera expectativas en ambos gobiernos y en el sector privado. La información fue difundida por Río Negro. Durante el Business Day 2025 organizado por la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña (Cambras) en Buenos Aires, Bitelli destacó:
“Argentina tiene la oferta, Brasil la demanda, y juntos podemos construir una solución win-win para ambos países”.
El embajador señaló que más allá de las diferencias políticas, Brasil ve en esta integración energética una estrategia clave para su desarrollo industrial y para reforzar los vínculos con Argentina.
Un acuerdo bilateral en marcha
En noviembre de 2024, durante la cumbre del G20 en Río de Janeiro, Argentina y Brasil firmaron un Memorando de Entendimiento (MOU) que creó un comité bilateral para avanzar en la exportación del gas de Vaca Muerta.
El documento fue rubricado por el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, y su par brasileño de Minas y Energía, Alexandre Silveira. El objetivo es evaluar infraestructura, precios y marcos regulatorios que permitan consolidar un flujo estable de gas neuquino hacia Brasil.
Confianza y expectativas del sector privado
Bitelli reconoció que Argentina atraviesa “transformaciones estructurales muy importantes” que generan expectativas, aunque también cautela en los inversores brasileños. Sin embargo, remarcó que el interés energético es más fuerte que las eventuales tensiones políticas:
“La relación con la Argentina para Brasil es mucho más importante que las diferencias que puedan existir entre los gobiernos”.
El gas neuquino como motor regional
El potencial de Vaca Muerta, una de las principales reservas de shale gas del mundo, posiciona a Argentina como un actor clave para garantizar la seguridad energética regional. La integración con Brasil no solo permitiría diversificar las exportaciones, sino también afianzar un mercado energético sudamericano con impacto económico directo en ambas naciones.