A pocos kilómetros del Río Chico y del Dique Florentino Ameghino, avanza un proyecto minero que busca instalar una planta de procesamiento de uranio y vanadio en la zona de Laguna Salada.
Especialistas advierten que podría poner en riesgo la salud de miles de personas y la calidad del agua que abastece a gran parte de Chubut. La información fue compartida en Facebook por el médico sanitarista Fernando Francisco Urbano.
Un emprendimiento con permisos oficiales
La empresa Jaguar Uranium Corp. impulsa el proyecto con respaldo gubernamental y con la intención de cotizar en la bolsa norteamericana. Actualmente, se encuentra en fase de prefactibilidad y ya cuenta con permisos otorgados por el Estado provincial.
El plan prevé una vida útil de diez años y una producción estimada de 273 toneladas de uranio y 450 toneladas de vanadio por año.
Los riesgos: contaminación y salud pública
De acuerdo con los especialistas, los impactos de la explotación serían graves:
- Posible contaminación radiactiva de los cursos de agua.
- Dispersión de metales tóxicos en aire y suelo.
- Riesgo irreversible para la salud de miles de habitantes que dependen del Río Chubut.
Urbano advirtió que, si el agua se contamina, “no habrá represa ni tratamiento posible que nos salve”, poniendo en perspectiva el riesgo sanitario que enfrenta la provincia.
El debate ambiental y social
El avance de este tipo de proyectos vuelve a poner sobre la mesa el dilema entre el beneficio económico para un sector reducido y los pasivos ambientales que podrían afectar a generaciones enteras.
“¿Vale la pena arriesgar la vida y la salud de generaciones enteras por un negocio que solo dejará ganancias para unos pocos?”, cuestionó Urbano, llamando a un debate honesto y urgente sobre la minería en Chubut.
La situación de Laguna Salada se suma a una larga lista de controversias por proyectos extractivos en la Patagonia. Para los especialistas, se trata de una verdadera “bomba de tiempo” que amenaza la seguridad hídrica y la salud de la población.