El Plan 1000 Días reforzó su Apoyo Alimentario tras un aumento del 500% en 2024.
El Apoyo Alimentario del Plan 1000 Días atravesó en 2024 una modificación histórica: un incremento nominal del 500% que triplicó su poder de compra real y lo convirtió en una de las prestaciones más estables frente a la inflación. La información, difundida por la Agencia Noticias Argentinas, marca un punto de inflexión para una política destinada a personas gestantes y a la primera infancia.
Un cambio estructural en el beneficio
Según datos de la Agencia Noticias Argentinas, antes del ajuste de 2024 el beneficio tenía un valor real promedio cercano a $9.700, monto que lo volvía vulnerable ante los saltos inflacionarios y limitaba su impacto en los hogares con mayores necesidades.
La situación se revirtió a partir de junio de 2024, cuando la prestación recibió un incremento nominal del 500%. Con ese salto, su poder adquisitivo pasó a rondar los $30.000 en pesos constantes, es decir, más del triple respecto del período previo.
La indexación que blindó el poder de compra
A diferencia de otros beneficios sujetos a decisiones discrecionales, el nuevo monto del Apoyo Alimentario quedó protegido gracias a un mecanismo de indexación mensual por inflación.
Este esquema garantizó que la mejora no se diluyera y permitió consolidar un nivel de transferencia estable, una herramienta clave para acompañar la nutrición y la salud de las familias beneficiarias.
Analistas remarcan que esta estabilidad contribuyó también a reducir la vulnerabilidad extrema: de hecho, informes recientes señalan que el gasto en AUH, Tarjeta Alimentar y Plan 1000 Días evitó que 2,6 millones de personas cayeran en la indigencia.
Una política que gana peso en la protección social
Con estas modificaciones, el Plan 1000 Días dejó de ser una prestación de bajo impacto para transformarse en una herramienta sólida dentro de las políticas de protección social.
El aumento del 500% y la indexación constituyeron un punto de inflexión que fortaleció el acompañamiento alimentario durante el embarazo, la lactancia y los primeros años de vida, etapas críticas para el desarrollo infantil.




