Un estudio revela que la sociedad va diez pasos adelante de la política: el 62% exige cambios estructurales y un 30% considera que la ley aprobada es «muy light». «La gente quiere una Argentina totalmente distinta a la de los últimos 50 años», asegura el consultor Aníbal Urios.
Mientras el Senado convertía en ley la reforma laboral impulsada por Javier Milei, un dato comenzó a circular en los despachos políticos y sacudió todas las certezas: la sociedad argentina no solo apoya el cambio, sino que lo considera urgente y, para un tercio de la población, insuficiente. Una encuesta de la consultora dirigida por Aníbal Urios revela que el reclamo de transformaciones estructurales atraviesa transversalmente al electorado y coloca a la dirigencia política varios pasos atrás de lo que la gente realmente quiere.
Según Noticias Argentinas , el relevamiento se apartó de las preguntas tradicionales sobre imagen o intención de voto para indagar en el rumbo que la sociedad pretende para el país. Y los resultados son contundentes.
El dato que explota: 62% dice «sí, claro» a la reforma urgente
«El 62% dijo ‘sí, claro’ cuando preguntamos si es urgente la reforma laboral», detalló Urios en diálogo con Splendid AM 990. El consultor explicó que la intención fue «entender cuál es el camino que quiere la gente para la Argentina», corriéndose de la lógica de medir problemas e intención de voto.
El punto de inflexión, según su análisis, se produjo en 2023, cuando el electorado optó por un cambio que difiere radicalmente de experiencias previas. «La sociedad está con otra idea. Quiere una Argentina totalmente distinta a lo que fue en los últimos 40 o 50 años. Todo lo que venga con una receta totalmente opuesta te cae bien», afirmó.
Sin embargo, aclaró que no se trata de un viraje «alocadamente opuesto», sino de un giro con dirección definida: «Es un 60-40. Hay un componente contrario a lo anterior, pero no es ‘lo opuesto y que sea lo que Dios quiera'» .
La grieta oculta: un tercio pide una reforma «más profunda»
Uno de los hallazgos más impactantes del estudio es la demanda de mayor profundidad en las transformaciones. Cuando se consultó sobre el contenido concreto de la reforma:
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30% la considera adecuada en su forma actual.
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30% sostiene que resulta «muy light» y exige cambios más profundos.
«Eso me llamó muchísimo la atención», reconoció Urios, al señalar que incluso entre trabajadores que podrían verse afectados por la flexibilización laboral se observa un respaldo mayoritario a las modificaciones.
Los puntos que la gente quiere revisar: vacaciones, indemnizaciones y licencias
El estudio también indagó en aspectos específicos de la legislación laboral que la sociedad considera necesario modificar. Entre los puntos discutidos figuran:
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Fraccionamiento de vacaciones: La posibilidad de dividir el descanso anual en períodos más breves.
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Cálculo indemnizatorio: La exclusión de algunos ítems del cálculo base para despidos.
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Régimen de licencias por enfermedad: Un punto especialmente sensible.
En este último aspecto, el 62% se manifestó a favor de analizar el régimen por enfermedad. «Entiende que hay abusos», indicó el consultor, aunque subrayó que la ciudadanía distingue entre lo que debe modificarse y lo que funciona correctamente. «La sociedad dice: ‘Lo que funciona déjenlo y lo que está mal modifíquenlo'» , resumió.
La dirigencia, diez pasos atrás: «La sociedad le está marcando el rumbo»
El relevamiento también registra una demanda creciente hacia la dirigencia política, a la que percibe como desconectada de la realidad social. «Hoy la sociedad está diez pasos adelante de la política y le está marcando el rumbo», afirmó Urios.
En esa línea, describió 2026 como «el año de las expectativas» , en el que la población aguardará que las reformas se traduzcan en mejoras concretas en la vida cotidiana. «Todo lo que pasó en los dos años anteriores tiene que bajar a la realidad diaria», advirtió.
La otra cara: apertura comercial que genera tensiones
En paralelo al apoyo a las reformas, la apertura comercial y la competencia con productos importados generan un debate sobre sus efectos en la industria nacional. Casos como el de Fate, que anunció el cierre de operaciones ante la imposibilidad de competir con neumáticos asiáticos, o las advertencias de Techint sobre importaciones de tubos con insumos de origen chino, reflejan tensiones en el sector productivo.
Frente a ese escenario, la opinión pública combina respaldo a la apertura con reclamos de equidad. «Para la sociedad hay un problema en la competencia: los impuestos «, explicó Urios.
El reclamo clave: baja de impuestos para competir
Según el sondeo, los gravámenes provinciales son los que más impactan en la vida cotidiana de las personas y en la estructura de costos de las empresas. Por eso, una reducción impositiva aparece como condición necesaria para equilibrar reglas de juego.
«Es justo que el Estado acompañe en este nuevo proceso con la reducción impositiva», sostuvo el consultor, planteando que la competitividad no puede depender solo del esfuerzo empresario si la carga tributaria sigue siendo asfixiante.
El éxito de la reforma se medirá en la calle, no en el Boletín Oficial
Urios fue claro al advertir que la aprobación legislativa es solo el primer paso. El éxito de la reforma, concluyó, «no se medirá sólo por su aprobación legislativa sino por su capacidad de trasladarse a la economía diaria» .
En ese terreno, la sociedad, que reclama transformaciones profundas y sostenidas, evaluará si el nuevo rumbo logra consolidarse más allá del plano discursivo. «La sociedad está diez pasos adelante y no va a perdonar que las promesas no se cumplan», advirtió.
El mensaje de fondo es claro: la reforma laboral era urgente, pero para un tercio de la población no es suficiente. Y la dirigencia política, que recién ahora sancionó la ley, ya está llegando tarde a una discusión que la sociedad saldó hace rato.




