En medio de un clima de creciente presión en la región, el presidente venezolano Nicolás Maduro volvió a enviar un mensaje directo a su par estadounidense Donald Trump
Reclamó una instancia de diálogo y advirtió que una intervención militar sería un error de enorme impacto político. La información fue difundida inicialmente por C5N.
Un mensaje en inglés que buscó bajar el tono del conflicto
Durante su programa semanal Con Maduro+, el mandatario venezolano reiteró su predisposición al diálogo y dejó una frase que rápidamente se viralizó: “Yes, peace, war no”.
Maduro sostuvo que está “listo” para conversar con Trump frente al aumento de tensiones bilaterales, especialmente luego de que el líder republicano insistiera en que mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, incluida una acción militar.
“Diálogo, diálogo, diálogo… Yes, peace, war no, never, never war”, expresó en un intento de pronunciar el mensaje en inglés. Según Maduro, la posición de Venezuela es estrictamente defensiva: “Nuestro poder militar está pensado para proteger esta tierra y garantizar el derecho del pueblo a vivir en paz”.
Trump eleva la presión con un despliegue militar sin precedentes
Las declaraciones de Maduro se dieron pocas horas después de que Trump dijera que, “en un momento determinado”, estaría dispuesto a hablar con el presidente venezolano.
En paralelo, Estados Unidos concretó un movimiento estratégico que encendió alarmas en la región: el arribo del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más avanzado de su flota, al mar Caribe.
El operativo, denominado Southern Spear, incluye cerca de 12.000 tropas y una docena de buques, un despliegue que no se veía desde hace décadas. Aunque la Casa Blanca afirma que el objetivo es combatir el narcotráfico, analistas aseguran que la maniobra funciona como un mecanismo de presión sobre Caracas.
Ataques, muertes y dudas sobre la versión oficial
Desde septiembre, Estados Unidos registró al menos 20 ataques contra embarcaciones acusadas de transportar droga en el Caribe y el Pacífico, que dejaron más de 80 muertos.
Washington calificó a las víctimas como “narcoterroristas”, aunque no presentó evidencias que respalden esa definición.
El contralmirante Paul Lanzilotta, a cargo del grupo de ataque, señaló que la operación busca reforzar la seguridad regional frente al “narcoterrorismo”, pero expertos advierten que el despliegue tiene más peso geopolítico que operativo.
Caracas responde con movilización y acusa a EE.UU. de fabricar un conflicto
Maduro, quien enfrenta cargos por narcoterrorismo en tribunales estadounidenses, cuestionó duramente la operación militar, calificándola como una “fabricación” para justificar una intervención.
Anunció que Venezuela prepara una “movilización masiva” de tropas y civiles para anticiparse a cualquier intento de ataque.
“El diálogo es el único camino para la paz, y esa paz no tiene alternativa”, insistió.
El intercambio de advertencias y despliegues militares eleva la tensión entre Estados Unidos y Venezuela en un momento crítico para la región. Mientras Caracas insiste en abrir una vía diplomática, Washington mantiene una postura que combina presión armada y mensajes ambiguos sobre un eventual encuentro entre ambos mandatarios.




