El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reconoció que el país transita uno de los momentos más tensos desde el inicio de la invasión rusa
En un mensaje difundido este viernes, aseguró que la presión internacional alcanzó niveles inéditos y que Ucrania se encuentra ante una disyuntiva decisiva: aceptar concesiones profundas o arriesgarse a perder el apoyo estratégico de Estados Unidos.
La información fue extraída del medio C5N según C5N.
Un escenario condicionado por el plan de paz de 28 puntos
En los últimos días, Estados Unidos entregó a Kiev un plan de 28 puntos acordado con Rusia, destinado a poner fin a un conflicto que ya lleva casi cuatro años. Sin embargo, para Ucrania aceptar esas condiciones implicaría renunciar a reclamos clave: Crimea y el Donbás, reducir drásticamente su capacidad militar y oficializar el idioma ruso.
Zelenski señaló que esas exigencias colocan al país ante un escenario “extremadamente difícil”, donde cada alternativa conlleva costos profundos para la soberanía y la estabilidad interna.
Zelenski afirma que propondrá una contraoferta
Durante su discurso, el mandatario ucraniano aseguró que trabaja en una alternativa propia que será presentada “en los próximos días y semanas”. El objetivo es alcanzar un acuerdo de paz que no vulnere los intereses nacionales y que, al mismo tiempo, no permita que Rusia argumente que Ucrania rechaza la vía diplomática.
“Presentaré argumentos, convenceré, ofreceré alternativas”, expresó Zelenski. “Pero bajo ningún concepto daremos al enemigo razones para afirmar que Ucrania no quiere la paz”.
El presidente también remarcó que aceptar las condiciones actuales podría significar “una vida sin libertad, sin dignidad y sin justicia”, y advirtió sobre el riesgo de confiar en un interlocutor “que ya nos ha atacado dos veces”.
Reacción internacional y el ultimátum de Washington
Según trascendió, Estados Unidos y Rusia ya habrían acordado la base del plan, aunque Moscú solo aceptaría las garantías de seguridad propuestas por Washington. Al mismo tiempo, el borrador estipula que tropas de la OTAN no podrían operar en suelo ucraniano.
En ese contexto, el presidente norteamericano Donald Trump fijó un ultimátum para Kiev: espera una respuesta formal antes del jueves, coincidiendo con la celebración del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. La presión, según reconoció Zelenski, es una de las más intensas desde el inicio del conflicto.
El futuro del conflicto y la posición global de Ucrania dependen ahora de la capacidad del gobierno de presentar una alternativa viable que preserve la soberanía sin perder el respaldo internacional. El dilema de Kiev vuelve a exponer la complejidad geopolítica de un enfrentamiento que aún no encuentra una salida clara.




