Un joven de 20 años quedó detenido en Mar del Plata.
Acusado de abuso sexual contra su hermanastra menor de edad, con hechos denunciados entre mayo de 2024 y junio del año pasado.
La causa se tramita en el ámbito penal y derivó en su alojamiento en la Unidad Penal N°44 de Batán.
Acusado
De acuerdo a LA17. El acusado fue citado a declarar ante el fiscal Carlos Russo, pero se negó a responder preguntas. La decisión se encuadra en sus derechos procesales.
Mientras la investigación continúa con medidas de prueba ya incorporadas al expediente.
El caso tiene antecedentes que se remontan a 2018, cuando se registraron primeras denuncias en el Juzgado de Familia.
Sin embargo, recién en 2020 la víctima pudo contar lo que vivía a su hermana, un paso que resultó determinante para que la situación comenzara a visibilizarse.
Hechos
Los hechos ocurrieron en la vivienda del padre de las menores, donde convivía con su nueva pareja y los hijos varones de ella.
Las niñas asistían al domicilio bajo un régimen de visitas ordenado por la Justicia, lo que explica la continuidad del contacto familiar pese a los antecedentes.
Según el relato incorporado a la causa, los primeros abusos consistieron en manoseos reiterados, que generaban incomodidad y temor.
La situación se agravó en 2024, cuando las menores se mudaron de manera formal a la casa del padre y comenzaron a convivir con el acusado, momento en el que se denunciaron violaciones.
La victima
La víctima tenía 7 años cuando ocurrió el primer abuso, mientras que el presunto agresor tenía 14.
Ese episodio se habría producido el día en que el padre de la niña y la madre del acusado anunciaron su compromiso, un dato que forma parte del contexto familiar evaluado por la Justicia.
Tras romper el silencio, la niña buscó ayuda en el ámbito familiar. Sin embargo, de acuerdo con el expediente, no recibió contención por parte de los adultos responsables.
Una fuente cercana al caso declaró que “le decían que era una pendeja calentona, que lo provocaba”, una expresión que la investigación incorporó para dimensionar el entorno de desprotección.
Ante esa respuesta, la hermana de la víctima recurrió a la escuela para informar lo que estaba ocurriendo.
La intervención educativa resultó decisiva: docentes realizaron la denuncia penal, lo que activó la actuación judicial y las medidas de protección.
A partir de la denuncia, la Justicia dispuso una orden de restricción de acercamiento contra el hermanastro, que luego se extendió a todo el grupo familiar y permanece vigente.
La detención reciente del acusado se inscribe en ese proceso, que ahora avanza con la investigación penal y la preservación de la integridad de la víctima.




