Una vecina denunció la falta de asistencia oficial para salvar sus pertenencias. Además del caos vivido, alertó sobre el desamparo que enfrentan las familias al quedarse sin casa en un contexto de crisis: «Hoy hay mucha gente sin laburo y sin posibilidad de alquilar».
El deslizamiento en el barrio Sismográfica no solo dejó daños materiales, sino también una profunda angustia en la comunidad. A través de las redes sociales, una mujer que participó del operativo para evacuar a su hermana compartió un testimonio contundente sobre lo vivido durante las horas más críticas del derrumbe, exponiendo tanto la desesperación de los vecinos como la falta de recursos logísticos para el traslado.
«Es triste y desolador ver cómo un barrio con tantos años se está esfumando en segundos», expresó la vecina en un descargo que rápidamente generó repercusión. Su relato describe un escenario de colapso, con «gente desesperada intentando sacar lo más que podía» y otros, en estado de shock, «negados a dejar sus casas» mientras veían «su sacrificio perderse» ante el avance incontenible del cerro. De acuerdo con El Comodorense.
El testimonio hizo hincapié en la peligrosidad de la huida. Según detalló, las familias debieron buscar vías de escape por calles intransitables, arriesgando su integridad física «por sacar lo poco o mucho que lograron tener». Sin embargo, el punto más crítico de su denuncia apuntó a la ausencia de soporte en la emergencia: «En las horas que estuvimos ayudando a evacuar a mi hermana, no vi camiones… ni privados o camionetas llevando mudanzas», señaló, marcando la soledad con la que actuaron los vecinos.
La publicación también abordó la incertidumbre habitacional que enfrentan ahora los damnificados. La mujer advirtió que la pérdida de la vivienda se agrava por el contexto económico actual, volviendo casi imposible la reubicación: «Hoy hay mucha gente sin trabajo, sin posibilidad de alquilar. ¿A dónde vamos a ir a parar con tanta desidia?», cuestionó, lamentando la «decadencia total» de la situación.
El cierre del mensaje reflejó el dolor colectivo de la jornada: imágenes de «gente llorando desconsolada, arrodillada implorando a Dios por algo que la naturaleza misma no entiende». Un pedido de solidaridad para el barrio Sismográfica, que hoy enfrenta la angustia de haber perdido todo.




