En una iniciativa que combina salud, bienestar y comunidad, se inauguró oficialmente una nueva plaza blanda en el patio interno del Hospital Zonal Dr. Andrés Ísola de Puerto Madryn.
El espacio, diseñado específicamente para el juego terapéutico, busca mejorar la experiencia hospitalaria de niñas y niños que atraviesan procesos de atención y rehabilitación, ofreciendo un ambiente seguro y estimulante que acompaña su recuperación.
El proyecto no es una obra aislada, sino el resultado de un sólido entramado de colaboraciones entre la Asociación de Amigos del hospital, empresas locales y la comunidad, demostrando el poder del trabajo colectivo.
Según LA17, este nuevo espacio se integra de lleno a la dinámica diaria del hospital, sumando una alternativa concreta para humanizar los tratamientos. La iniciativa fue impulsada desde la Asociación de Amigos del hospital con una mirada puesta en «sostener ámbitos que favorezcan la recuperación y el acompañamiento». Para hacerlo realidad, se organizó una cena solidaria en junio en el Ecocentro –que cedió el espacio sin cargo–, lo que permitió recaudar fondos claves para la compra de juegos y adecuaciones.
Una cadena de colaboraciones que hizo posible el proyecto
La concreción de la plaza blanda es un claro ejemplo de colaboración público-privada-comunitaria. Tras la cena solidaria, diversos actores sumaron su aporte: la empresa Aluar contribuyó con fondos para abaratar el valor de las entradas, ampliar la participación y donó juguetes para el área de rehabilitación. Un aspecto fundamental fue la instalación de un piso de goma especial, gestionada con un precio de apoyo por parte del Grupo Austral, para garantizar condiciones óptimas de seguridad.
El trabajo en el terreno también fue conjunto. Las tareas de base, nivelación e instalación contaron con el acompañamiento del personal de mantenimiento del hospital y de un instalador especializado. Además, se reemplazó el terreno irregular original por pasto sintético donado, mejorando significativamente el espacio. «Sentirnos acompañados es un montón», expresaron desde el hospital, valorando profundamente el respaldo sostenido de la comunidad y las instituciones.
Impacto directo en la calidad de la atención pediátrica
Esta plaza blanda trasciende el concepto de un simple espacio de juegos. Se consolida como una herramienta terapéutica y de encuentro que impacta directamente en la calidad de la atención. Para los niños y niñas en tratamiento, el juego estructurado en un ambiente seguro puede reducir la ansiedad asociada al entorno hospitalario, fomentar la movilidad durante la rehabilitación y aportar normalidad a su estadía.
El proyecto refleja una forma innovadora y humana de construir y mejorar la infraestructura sanitaria: desde el compromiso colectivo, la solidaridad y el trabajo sostenido. La nueva plaza del Hospital Ísola no solo alegra los patios, sino que se convierte en un componente activo del proceso de curación, demostrando que la salud se construye entre todos.




