Tras un encuentro en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, proyectó con claridad su aspiración máxima: dirigir su país.
En una entrevista con la cadena Fox Newsdifundida este viernes 16 de enero, Machado expresó su convicción de que será elegida «la primera mujer presidenta» de Venezuela, aunque aclaró que será «en el momento adecuado». Según Deutsche Welle (DW).
Este pronunciamiento público se produce en un contexto político complejo, marcado por la caída de Nicolás Maduro a principios de mes y el establecimiento de un gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez, con quien la administración Trump ya ha iniciado conversaciones. Machado, quien vivía en la clandestinidad en Venezuela y salió del país en diciembre con apoyo estadounidense para recibir el Nobel, mantiene su rol como una voz principal de la oposición.
Un gesto simbólico hacia Trump y un mensaje de esperanza
Durante su reciente visita a Washington, Machado realizó un gesto cargado de simbolismo político. Decidió entregarle su medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente Trump, acompañada de una dedicatoria especial. El mandatario estadounidense calificó este acto como «maravilloso», evidenciando la buena sintonía entre ambos en un momento de redefinición de la política exterior de EE.UU. hacia Venezuela.
Al ser consultada sobre el futuro que le espera a Venezuela, la respuesta de Machado fue contundente y optimista: «Libertad. Es lo que viene para nosotros». Fue más allá, añadiendo con firmeza: «Y no solamente eso, vamos a tener un país que será la envidia del mundo». Estas declaraciones reflejan no solo su esperanza personal, sino el mensaje de regeneración que busca transmitir a sus seguidores dentro y fuera del país, tras años de crisis y conflicto político.
El escenario político actual: entre la transición y las aspiraciones
La proyección de Machado se da en un escenario incierto. Por un lado, la administración Trump ha mostrado una disposición a trabajar con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, manteniendo al menos una conversación telefónica y descartando por ahora presionar por un cambio de gobierno inmediato. Esta pragmática apertura diplomática crea un nuevo tablero donde la influencia tradicional de figuras opositoras como Machado podría estar en proceso de redefinición.
Por otro lado, la propia María Corina Machado reafirma su intención de «servir» a Venezuela y su confianza en alcanzar la presidencia cuando las condiciones lo permitan. Su figura, potenciada por el reconocimiento internacional del Nobel, se mantiene como un referente ineludible en cualquier discusión sobre el futuro democrático del país. Su capacidad para movilizar apoyo interno y capitalizar el momento político será clave para materializar su aspiración de convertirse en la primera mujer en liderar Venezuela.




