Un alto funcionario del gobierno venezolano confirmó al diario The New York Times que el operativo militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro dejó un saldo preliminar de al menos 40 muertos.
Según la fuente, que habló bajo condición de anonimato, las víctimas incluyen tanto efectivos militares como civiles que se encontraban en zonas residenciales alcanzadas por los bombardeos, entre ellos una mujer de 80 años. Según Noticias Argentinas (NA).
El ataque a Catia La Mar: una muerte con nombre y una casa destruida
Uno de los episodios más dramáticos de la ofensiva se registró en Catia La Mar, una zona costera cercana al aeropuerto de Maiquetía. Alrededor de las 2 de la madrugada, un ataque aéreo impactó contra un complejo de apartamentos de tres pisos, con resultados fatales.
Entre las víctimas identificadas se encuentra Rosa González, de 80 años, quien perdió la vida después de que la artillería derribara una pared exterior de su vivienda. Su sobrino, Wilman González, sobrevivió pero resultó herido con cortes en el rostro que requirieron tres puntos de sutura. Además de las lesiones, la familia perdió completamente su hogar por los daños estructurales. Vecinos del lugar, consternados y furiosos, expresaron su dolor y atribuyeron el ataque a la «codicia» por el control de los recursos petroleros del país.
La versión de Washington: «cero bajas» propias y una aeronave dañada
Mientras en Venezuela se cuentan las pérdidas, la Casa Blanca ofreció una versión contrastantesobre el costo militar de la operación. El presidente Donald Trump aseguró en una entrevista con Fox News que no se registraron bajas entre las tropas estadounidenses. «Fue un éxito absoluto», afirmó el mandatario, sin hacer referencia a las víctimas civiles reportadas en suelo venezolano.
Sin embargo, un alto mando militar ofreció algunos detalles del enfrentamiento. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, admitió que la operación no estuvo exenta de resistencia. Confirmó que los helicópteros que extrajeron a Maduro y a su esposa fueron atacados por fuerzas leales, y que una de las aeronaves resultó alcanzada. A pesar del impacto, la nave logró regresar a su base de operaciones. Esta revelación sugiere que el enfrentamiento en el terreno fue más intenso de lo inicialmente descrito por la retórica triunfalista de Trump.
El precio humano de una intervención relámpago
La confirmación de decenas de muertes, entre ellas la de civiles como Rosa González, introduce una dimensión trágica y controvertida a la operación «Resolución Absoluta». Mientras el gobierno de Estados Unidos celebra la captura de Maduro como un triunfo estratégico contra el narcoterrorismo, las imágenes de destrucción en barrios venezolanos y los testimonios de las víctimas ponen el foco en el costo humanitario de la acción militar.
Estos reportes alimentan las críticas de organismos internacionales y gobiernos que ya habían advertido sobre los riesgos de una intervención de esta magnitud. La brecha entre la narrativa oficial de Washington y las crudas realidades reportadas desde el terreno promete intensificar el debate global sobre la legalidad, la proporcionalidad y las consecuencias de la intervención, más allá del objetivo político cumplido. La historia de la operación ya no es solo la de la captura de un mandatario, sino también la de las decenas de familias afectadas por sus efectos colaterales.




