En un claro gesto político de apoyo al pueblo venezolano y de respaldo a las acciones de Estados Unidos en el país caribeño, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires iluminó el Obelisco con los colores de la bandera de Venezuela en la noche del sábado.
La acción simbólica fue acompañada por un fuerte mensaje del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien condenó al régimen de Nicolás Maduro y celebró la «posibilidad de vivir sin miedo».
Macri utilizó sus redes sociales para afirmar que la Ciudad «siempre ha estado, está y estará del lado de la libertad». En su mensaje, calificó el 3 de enero de 2026 como «un día histórico» no solo a nivel político, sino también humano, al representar «la posibilidad de vivir sin miedo» para los venezolanos. Además, denunció que durante años «la dictadura de Nicolás Maduro le arrebató a Venezuela lo más básico y esencial para el ser humano: su libertad». Según Noticias Argentinas.
El significado de un gesto en un contexto regional dividido
La iluminación del principal monumento porteño se produce en un momento de profunda división política en América Latina tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero. El gesto de Buenos Aires se alinea claramente con la posición de gobiernos aliados de la administración Trump, como los de Argentina, Paraguay y Ecuador, que celebraron la caída del líder chavista a quien consideran un criminal.
Esta postura contrasta marcadamente con la de otros países de la región. Gobiernos como los de México, Colombia, Brasil y Cuba condenaron el ataque estadounidense, calificándolo de violación al derecho internacional y mostrando preocupación por una nueva intervención en la región. El presidente argentino, Javier Milei, había celebrado previamente la acción con su frase «Viva la libertad, carajo» y ofreció «apoyo total» a la moción estadounidense.
La «dictadura» de Maduro y el futuro de Venezuela
En su mensaje, Macri hizo referencia directa a las miles de personas que debieron emigrar de Venezuela «huyendo del hambre y la persecución política» hacia ciudades como Buenos Aires. Frente a regímenes que, según él, persiguen a quienes piensan distinto, el jefe de Gobierno porteño afirmó que «no hay neutralidad posible» y que la indiferencia «es complicidad».
La iluminación del Obelisco se suma así a una serie de gestos institucionales de la Ciudad que, según el comunicado oficial, reafirman el compromiso de Buenos Aires con «la libertad, la justicia y la dignidad humana». Macri concluyó enfatizando que estos valores marcan «su historia, su presente y su futuro».
En un día en que América Latina mostró sus profundas fracturas, el Obelisco porteño brilló como un faro que marcó una posición clara en un debate que trasciende fronteras y que definirá el futuro político de Venezuela y la región.




