Ocho provincias en alerta roja por riesgo extremo de incendios.
Las autoridades ambientales y de defensa civil emitieron un alerta por peligro de incendios que estará vigente desde el 6 hasta el 9 de enero de 2026 en distintas provincias de Argentina. La medida clasifica los niveles de riesgo según la intensidad de las condiciones climáticas y la sequía que afecta a gran parte del país.
Según Radio 3, el nivel rojo —que representa el máximo riesgo de incendio— alcanza a Mendoza, San Luis, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut, donde se registran temperaturas extremas, baja humedad y vientos que favorecen la propagación del fuego.
Provincias en nivel rojo
Las ocho provincias bajo alerta máxima enfrentan condiciones críticas:
- Altas temperaturas que resecan el suelo y la vegetación.
- Baja humedad ambiental, que incrementa la vulnerabilidad de los bosques y pastizales.
- Vientos intensos, que pueden expandir rápidamente los focos de incendio.
Provincias en nivel amarillo
El nivel amarillo, que indica un riesgo moderado, incluye a Entre Ríos, Santa Fe y algunas áreas de Buenos Aires. Aunque el peligro es menor que en el nivel rojo, las autoridades remarcan que se deben mantener las precauciones y evitar cualquier acción que pueda iniciar un foco ígneo.
Recomendaciones a la población
Las autoridades recordaron la importancia de extremar medidas de prevención, especialmente en áreas rurales y forestales:
- Evitar fogatas en zonas no habilitadas.
- No realizar quemas agrícolas.
- No arrojar colillas de cigarrillos en el suelo.
- Mantener vigilancia sobre cualquier actividad que implique fuego.
El alerta llega en un escenario complejo, ya que Chubut y otras provincias patagónicas se encuentran movilizadas tras episodios recientes de incendios forestales. La situación ha generado preocupación en comunidades locales y organismos de protección civil, que insisten en la necesidad de la colaboración ciudadana para prevenir siniestros y proteger tanto a la población como a los ecosistemas.
La alerta roja vigente en ocho provincias argentinas refleja la gravedad de las condiciones climáticas actuales y la urgencia de reforzar la prevención. La participación activa de la ciudadanía será clave para evitar nuevos incendios y mitigar sus consecuencias en un verano marcado por temperaturas extremas y sequías prolongadas.




