La Organización de Estados Americanos (OEA) ha convocado una reunión extraordinaria para este martes 6 de enero de 2026, con el objetivo de abordar la creciente crisis en Venezuela.
La sesión, impulsada por Colombia, tiene como tema central la reciente incursión militar estadounidense que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro. Este acontecimiento ha generado una ola de inquietudes en toda América Latina y el Caribe, lo que ha motivado a varios países a expresar su preocupación. A continuación, detallamos los principales elementos que marcaron esta decisión y las reacciones internacionales. Según DW.
La intervención de Estados Unidos y su impacto en la región
La crisis en Venezuela ha escalado con la incursión militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Este hecho, anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado un fuerte rechazo por parte de varios países de América Latina, especialmente aquellos de izquierda.
Colombia, Brasil y México han sido algunos de los países que han levantado su voz en contra de la intervención extranjera. En su discurso, Trump destacó que Estados Unidos «gobernará» a distancia Venezuela, lo que generó aún más tensiones en la región.
La respuesta del gobierno chavista
El gobierno venezolano, por su parte, reaccionó rápidamente ante lo sucedido. En un giro importante, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue nombrada como presidenta interina, en sustitución de Nicolás Maduro.
Esta decisión responde a la necesidad de mantener el control del poder en el país y, al mismo tiempo, tratar de contrarrestar la intervención externa. El nombramiento de Rodríguez ha sido visto como una medida para consolidar el poder en manos del chavismo, mientras la situación política interna sigue siendo compleja.
Venezuela y la OEA: un conflicto de larga data
Aunque Venezuela abandonó la OEA en abril de 2017, tras una serie de disputas diplomáticas, la Asamblea Nacional del país, controlada por la oposición, no reconoció esta decisión y continuó considerando a la organización como un foro legítimo.
La OEA, por su parte, sigue considerando a Venezuela como un miembro de pleno derecho, aunque el país ha dejado de participar activamente en sus actividades. Esta dinámica ha generado fricciones y ha sido un punto clave en el contexto de las tensiones internacionales actuales.
Reacciones internacionales y llamados a la paz
El Secretario General de la OEA, Albert Ramdin, ha hecho un llamado a una «salida pacífica» para resolver la crisis venezolana. Su declaración, realizada el pasado sábado, resalta la importancia de encontrar soluciones diplomáticas para evitar un mayor deterioro de la situación política y social en Venezuela. Los actores internacionales, incluidos los países miembros de la OEA, se enfrentan al desafío de equilibrar sus posturas respecto a la intervención externa y los derechos de los venezolanos a decidir su propio futuro.
La convocatoria de esta reunión extraordinaria de la OEA, impulsada por Colombia, marca un hito en los esfuerzos diplomáticos para abordar la crisis venezolana. La incertidumbre sobre el futuro del país y las tensiones regionales siguen siendo un tema de preocupación para América Latina y el Caribe. El desenlace de esta reunión podría ser decisivo en el manejo de la crisis y en el futuro de las relaciones internacionales en la región.




