La controversia se desató luego de que la empresa india Welspun resultara adjudicataria de la provisión de caños con una oferta cerca del 40% más baja que la presentada por Siat Tenaris, firma del holding Techint
Aunque el foco público estuvo puesto en el resultado del proceso, Rappallini eligió ampliar la mirada y subrayar el rol estratégico de las grandes compañías nacionales en el desarrollo económico.
Según su análisis, la reputación internacional de un país está directamente vinculada a la fortaleza de sus organizaciones productivas, especialmente aquellas capaces de competir globalmente, invertir de manera sostenida y generar cadenas de valor, según ámbito.
Empresas líderes y pymes: un equilibrio necesario
Para el titular de la UIA, las grandes empresas cumplen una función que excede su propio balance:
- Impulsan tecnología y exportaciones.
- Arrastran cadenas de valor.
- Elevan estándares de calidad en todo el sistema productivo.
Sin embargo, aclaró que este modelo solo funciona si convive con un entramado pyme sólido, al que definió como “el verdadero sostén territorial del empleo y la movilidad social”.
“Las marcas de un país son su carta de presentación”
En una columna publicada en el diario Clarín, Rappallini afirmó que las marcas nacionales representan el capital simbólico e industrial del país. Sostuvo que la estabilidad y el crecimiento requieren consolidar una dirigencia empresarial moderna, comprometida con la innovación, la formación de talento y la inserción exportadora.
Como ejemplo, destacó la figura de Paolo Rocca, a quien describió como un empresario con visión de largo plazo y disciplina, atributos que —según señaló— explican la proyección internacional de Techint.
Una polémica que escaló al plano diplomático
La adjudicación a Welspun no solo generó debate interno: también intervino el embajador de India en Argentina, defendiendo la transparencia del proceso. El Gobierno, por su parte, respaldó la decisión argumentando eficiencia de costos.
Para Rappallini, sin embargo, el conflicto revela una tensión más profunda entre la competitividad inmediata y la construcción de capacidades industriales a largo plazo.
El presidente de la UIA insistió en que la modernización del país requiere fortalecer tanto a las empresas líderes como al entramado pyme. En su visión, debilitar a los grandes jugadores industriales podría comprometer la competitividad futura y limitar el desarrollo productivo de la Argentina.




