La novela por el pase del defensor colombiano Jhohan Romaña suma un nuevo capítulo. El presidente transitorio de San Lorenzo, Sergio Costantino, declaró públicamente que la última oferta de River Plate “no satisface” al club de Boedo, manteniendo el punto muerto en una de las negociaciones más comentadas del mercado de pases argentino.
A pesar del rechazo, Costantino dejó una puerta abierta, asegurando que no pondrán trabas a una salida si se presenta una propuesta conveniente para ambas partes. Según TyC.
La tensión no se limita a la mesa de negociaciones. Mientras River, impulsado por el pedido expreso de Marcelo Gallardo, insiste por el zaguero, el propio Romaña ha manifestado su deseo de cambiar de aire. Este escenario se complejiza con la frágil situación institucional de San Lorenzo, que atraviesa una profunda crisis económica y una conducción transitoria, factores que endurecen su postura en la venta de uno de sus activos más valiosos.
Los números del desencuentro: ofertas y expectativas
El corazón del conflicto es puramente económico. La última propuesta formal de River asciende a 2.6 millones de dólares por el 50% del pase del defensor. Para intentar destrabar la operación, el club de Núñez incluyó un compromiso de compra del 50% restante por otros 3 millones de dólares en un plazo de un año, con una cláusula de multa de un millón en caso de incumplimiento. Esto elevaría el costo total a 5.6 millones por el 100% del jugador.
Sin embargo, la pretensión de San Lorenzo es diferente. El Ciclón busca vender un porcentaje mayor en una sola operación, aspirando a obtener alrededor de 5 millones de dólares por el 80%de la ficha de Romaña. La distancia entre ambas posturas es considerable, y en San Lorenzo han sido claros: “No vamos a rifar el patrimonio del club”.
Tensión interna y el deseo del jugador
Más allá de los números, el clima en Boedo es de alta tensión. Durante una reciente reunión de Comisión Directiva, el dirigente Ulises Morales lanzó duras críticas contra el colombiano, calificándolo de “mal tipo” y acusándolo de hacer “circo en la cancha” para forzar su salida. Si bien el presidente Costantino buscó bajar el tono, señalando que eran opiniones personales, el episodio dejó en evidencia la fractura entre el jugador y parte de la dirigencia.
Por su parte, Romaña no ha ocultado su malestar. A través de publicaciones en redes sociales ha hecho alusión a “hablar mal de mí para quedar bien con otros”, en un claro mensaje hacia la interna del club. Costantino confirmó haber mantenido una conversación con el futbolista, quien expresó su “preocupación por crecer y buscar otros horizontes”. Esta voluntad del jugador es un factor que River espera pueda inclinar la balanza a su favor.
¿Se destraba la negociación? Un intermediario en escena
Ante el estancamiento, River ha decidido incorporar una nueva figura a la negociación. Según información publicada por el medio La Página Millonaria, el club puso a negociar al reconocido representante Christian Bragarnik como intermediario con San Lorenzo, con la esperanza de acercar posturas y encontrar una fórmula que satisfaga a todos.
Mientras tanto, San Lorenzo enfrenta la presión de su delicada situación financiera, que lo obliga a generar ingresos por ventas, pero sin ceder ante lo que consideran una subvaluación de su jugador. Con las pretemporadas de ambos clubes en marcha y el reloj del mercado de pases avanzando, la próxima semana podría ser clave para definir si Romaña viste la banda roja o si continúa, al menos por ahora, en Boedo.




