En una reveladora entrevista, el presidente Donald Trump confirmó que Estados Unidos supervisará Venezuela y explotará su petróleo por un largo período, usando las ganancias para «dar dinero» al país caribeño.
El mandatario republicano conversó con The New York Times este miércoles 7 de enero, donde esbozó un plan de largo alcance para la nación sudamericana. Frente a la pregunta de cuánto tiempo pretende su gobierno «supervisar directamente» a Venezuela, Trump fue evasivo en los plazos pero claro en la duración: «solo el tiempo lo dirá» y «diría que mucho más» que unos pocos meses o un año. Según DW.
Un control indefinido y sin fecha para elecciones
La entrevista reveló la profundidad de la intervención planeada. Trump no se comprometió a dar una fecha para elecciones en Venezuela, consolidando la idea de un gobierno interino prolongado dirigido desde Washington. Este interino está compuesto por antiguos funcionarios del ahora encarcelado Nicolás Maduro, aunque Trump criticó que no están «dando todo lo que consideramos necesario».
El plan económico es claro. «Reconstruiremos (Venezuela) de una manera muy rentable», afirmó el presidente. «Vamos a usar petróleo y vamos a recibirlo. Estamos bajando los precios del petróleo y vamos a dar dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente». Esta declaración se alinea con el anuncio previo de funcionarios de su gobierno: Washington asumirá el control indefinido de la venta del crudo venezolano.
La sombra sobre la oposición y una llamada crucial con Petro
Trump evitó explicar por qué reconoció a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, como nueva mandataria, en lugar de respaldar a la líder opositora María Corina Machado. Solo señaló que su secretario de Estado, Marco Rubio, «habla con ella todo el tiempo» y que mantienen «constante comunicación» tanto con ella como con el gobierno interino.
Un momento clave de la entrevista fue una interrupción para atender una llamada del presidente colombiano, Gustavo Petro. Periodistas del Times presenciaron la conversación —sin grabarla—, donde Trump había amenazado previamente a Colombia por su papel como centro de distribución de cocaína. A la llamada, que duró una hora, se sumaron el vicepresidente J.D. Vance y Marco Rubio.
Según el Times, la conversación pareció disipar cualquier amenaza militar inmediata contra Colombia. Trump indicó que creía que la «decapitación» del régimen de Maduro había intimidado a otros líderes regionales para alinearse, mostrando el efecto disuasivo de la intervención en Venezuela sobre toda la región.
Las palabras de Trump pintan un escenario de control estadounidense a largo plazo sobre los recursos venezolanos, con una reconstrucción condicionada a la extracción petrolera y sin un horizonte claro de soberanía o elecciones libres para el país.




