CIMA Patagonia alerta sobre el impacto regional por el cierre de Fate.
La Cámara Industrial y de Comercio Exterior de Puerto Madryn y Región Patagonia (CIMA Patagonia) ha manifestado su alarma ante el inminente cese de operaciones de la planta de neumáticos Fate. La entidad advirtió que este suceso no es un hecho aislado, sino un síntoma de la profunda crisis que atraviesa el sector manufacturero argentino. Según los representantes empresarios, la desaparición de un actor histórico de esta magnitud pone en jaque la estabilidad de miles de puestos de trabajo y debilita la soberanía tecnológica del país.
El deterioro del entramado productivo nacional
La Comisión Directiva de la organización calificó la situación como “de extrema gravedad”, haciendo énfasis en la inestabilidad que enfrentan tanto las grandes compañías como las pequeñas y medianas empresas industriales. Según RADIO 3, este escenario actual se caracteriza por una marcada reducción de la actividad, un preocupante aumento de la capacidad ociosa y, finalmente, el cierre definitivo de establecimientos emblemáticos. Para CIMA, el caso de Fate es el reflejo del deterioro de una industria que, durante décadas, fue el motor del empleo calificado y el fortalecimiento de las cadenas de valor locales.
Asimetrías estructurales: el desafío de producir en la Patagonia
La preocupación de la entidad se intensifica al analizar el impacto específico en el sur argentino. La cámara subrayó que la discontinuidad de una unidad productiva de tal magnitud genera un efecto dominó que golpea la distribución, a los proveedores y a las economías regionales. En este contexto, recordaron que la Patagonia enfrenta «asimetrías estructurales» que encarecen significativamente los costos logísticos. Competir desde esta región implica lidiar con mayores distancias hacia los centros de consumo y recursos estratégicos, lo que incrementa el valor de cada eslabón productivo.
La industria como pilar del capital humano y la innovación
Desde CIMA Patagonia se hizo una defensa férrea del rol social y técnico de la actividad fabril. A través de su comunicado, destacaron: “La industria no solo produce bienes u ofrece servicios: forma capital humano capacitado, consolida saberes técnicos y eleva los estándares profesionales del sistema productivo”. Si bien la entidad reconoció el auge de los sectores extractivos, como la minería y la energía, insistieron en que el objetivo de fondo debe ser “vender trabajo argentino al mundo”, algo que solo es posible con una industria moderna y articulada con las pymes.
Finalmente, la cámara instó a las autoridades a establecer reglas claras y un entorno macroeconómico previsible que incluya acceso al financiamiento e infraestructura adecuada. La postura de la entidad fue concluyente al afirmar que “defender la industria es defender el empleo, la innovación y el futuro productivo”, marcando la necesidad de reducir los desequilibrios impositivos y logísticos que hoy asfixian al sector.




