Los principales índices cerraron en verde tras el impulso de las tecnológicas, mientras los inversores analizan las últimas señales de la Reserva Federal
La Bolsa de Nueva York vivió una jornada de alivio este miércoles. Tras semanas de cautela y dudas sobre las valuaciones del sector tecnológico, los grandes nombres vinculados a la inteligencia artificial (IA) lideraron un rebote que devolvió el optimismo a los operadores. El S&P 500 avanzó un 0,56%, mientras que el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, escaló un 0,76%, consolidando una tendencia positiva que contrasta con el inicio irregular de mes.
Nvidia y Meta: una alianza que inyecta confianza
El motor principal de esta subida fue Nvidia, el gigante de los semiconductores, que anunció un acuerdo estratégico plurianual con Meta Platforms. La empresa dirigida por Mark Zuckerberg comprará millones de chips de IA, tanto de la generación actual como de la próxima, lo que despeja las dudas sobre si la demanda de infraestructura tecnológica seguiría sólida en 2026.
Según ámbito, este movimiento arrastró al alza a otras firmas de peso como Amazon y Microsoft. Además, empresas especializadas en almacenamiento de datos —como Seagate y Western Digital— mantuvieron el tono positivo, confirmando que la carrera por la IA sigue siendo el principal catalizador de valor para el mercado estadounidense.
La Reserva Federal y el dilema de las tasas
Mientras la tecnología marcaba el ritmo de los precios, el mercado procesó con atención las actas de la última reunión de la Reserva Federal (Fed). Según el documento, existe una unanimidad casi total para mantener las tasas de interés en los niveles actuales, aunque las minutas revelaron grietas internas sobre cuándo será el momento ideal para comenzar el recorte.
De acuerdo con la herramienta FedWatch de CME, los operadores dividen sus apuestas: existe un 50% de probabilidad de que el banco central aplique una baja de al menos 25 puntos básicos recién en el mes de junio. Este «delicado equilibrio» entre el crecimiento impulsado por la tecnología y la rigidez de la política monetaria definirá el rumbo de Wall Street en el corto plazo.




