Brigadista de Crespo combate el fuego subterráneo en la Patagonia.
La lucha contra los incendios forestales en el sur argentino ha convocado a especialistas de todo el país, y entre ellos destaca la labor de la brigada enviada desde Entre Ríos. En esta oportunidad, un joven brigadista oriundo de la ciudad de Crespo se encuentra en la primera línea de fuego, enfrentando uno de los fenómenos más complejos y peligrosos para el ecosistema cordillerano: el incendio subterráneo. Su participación no solo representa el compromiso de su localidad, sino también la pericia técnica necesaria para operar en terrenos donde las llamas no siempre son visibles a simple vista.
El desafío de extinguir las llamas bajo el suelo
El combate en la zona de la cordillera presenta dificultades extremas que difieren drásticamente de los incendios de llanura. Según Estación Plus, la brigada entrerriana se ha especializado en la detección y sofocación de focos que se propagan por debajo de la superficie, alimentados por la densa capa de materia orgánica y raíces. Esta tarea requiere un esfuerzo físico extenuante y el uso de herramientas manuales para remover la tierra, permitiendo que el agua y los retardantes lleguen al núcleo del calor y eviten que el fuego resurja de manera inesperada en áreas ya transitadas.
Coordinación federal y profesionalismo entrerriano
El crespense, cuya identidad resalta por su valor y dedicación, forma parte de un contingente que trabaja en conjunto con el Servicio Nacional de Manejo del Fuego y brigadas de otras provincias. El operativo demanda una logística de precisión, donde el conocimiento sobre el comportamiento del viento en los valles y la resistencia a las bajas temperaturas nocturnas son fundamentales. Los brigadistas entrerrianos han recibido elogios por su rápida adaptación a la topografía de montaña, demostrando que la capacitación federal es clave para proteger el patrimonio natural del país frente a las catástrofes ambientales.
Una labor silenciosa que protege el futuro
Mientras la opinión pública sigue con atención las imágenes de los aviones hidrantes, el trabajo «cuerpo a cuerpo» que realizan estos hombres en los sectores más densos del bosque es lo que finalmente garantiza el control de los incendios. La remoción de puntos calientes subterráneos es una labor silenciosa, lenta y meticulosa que puede durar semanas. El regreso de estos héroes a sus provincias de origen dejará tras de sí no solo un bosque a salvo, sino la hermandad forjada en la emergencia entre los pueblos de Entre Ríos y la Patagonia.




