Operativo federal: 500 brigadistas combaten incendios en Chubut.
La cordillera de Chubut continúa siendo el escenario de una batalla incesante contra el avance del fuego. Bajo una coordinación estratégica liderada por el Gobierno provincial, un megaoperativo de escala nacional se despliega en puntos críticos como Puerto Patriada y Villa Lago Rivadavia.
El objetivo primordial es la contención de los focos activos y la detección temprana de rebrotes en áreas de topografía compleja, donde las condiciones climáticas y el material combustible exigen un esfuerzo físico y logístico sin precedentes.
Un despliegue masivo de recursos humanos y aéreos
La magnitud de la emergencia ha convocado a combatientes de diversas jurisdicciones, consolidando un frente unido integrado por brigadistas de Buenos Aires, Neuquén, Santa Cruz, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Río Negro, quienes se sumaron a los equipos locales. Según La17, el dispositivo cuenta actualmente con alrededor de 500 especialistas apoyados por 15 medios aéreos, 14 autobombas y una flota de 60 camionetas. Este esquema de trabajo permite una intervención rápida tanto en el ataque directo a las llamas como en las tareas de enfriamiento, fundamentales para asegurar los perímetros ya controlados.
Focos críticos: del Parque Los Alerces a Puerto Patriada
La atención de los expertos se divide en varios frentes de alta complejidad. El incendio denominado “Puerto Café”, que se originó en diciembre dentro del Parque Nacional Los Alerces, mantiene sectores activos fuera de su perímetro principal, especialmente en zonas como Vaca Muerta y Piedras Bayas. En este sector, el apoyo de helicópteros con helibalde ha sido decisivo para reducir la intensidad de puntos calientes detectados entre Villa Lago Rivadavia y Simón Marchand, evitando que el fuego se propague hacia áreas boscosas vírgenes.
Por otro lado, la Secretaría de Bosques del Chubut supervisa las tareas en Puerto Patriada, centrándose en el sector de “Primera Cantera” y “El Retamal”. En este último, debido a la elevada altitud y la dificultad de acceso para vehículos, los brigadistas deben operar exclusivamente con herramientas manuales. La labor se complementa con maquinaria pesada, como topadoras y motoniveladoras, que trabajan en la base de los cerros construyendo líneas cortafuego para proteger las zonas pobladas y la infraestructura productiva de la comarca.
Vigilancia extrema ante puntos calientes
A pesar de los avances en la contención, la guardia de cenizas y el monitoreo térmico son constantes. En la zona conocida como “Tinelli”, los equipos de tierra continúan realizando recorridas permanentes para identificar columnas de humo incipientes o actividad subterránea. Los medios aéreos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego permanecen en alerta máxima, realizando descargas de agua en la cabeza del incendio y en los sectores de mayor actividad, garantizando que el esfuerzo de los 500 combatientes no se vea neutralizado por las reactivaciones propias del terreno cordillerano.




