El Tehuelche aparece entre los que más crecen en el país, pero el sector turístico apunta a la concesión por obras pendientes y reclama plataforma y edificio antes del próximo salto.
Puerto Madryn suma un dato que entusiasma al turismo y al mismo tiempo abre una discusión incómoda en el aeropuerto. Según se comentó al aire, el Tehuelche figura como “el cuarto aeropuerto en crecimiento de cantidad de pasajeros”, un número que expone movimiento real en la ciudad. El problema aparece cuando ese crecimiento choca contra una infraestructura que, para los prestadores locales, ya queda corta.
En una entrevista en el programa “El Quinto Poder” por #LA17, el prestador turístico Saúl Cruz, integrante de la Cámara del Turismo, describió la sensación de estar corriendo detrás de la demanda. “Necesitamos la ampliación de la plataforma y el edificio”, planteó, con la mirada puesta en el cuello de botella que se arma cuando coinciden vuelos y operaciones. La frase sintetiza un reclamo que, según contó, arrastra años y promesas.
El foco no queda solo en el crecimiento: la tensión se instala en quién invierte y cuándo. Desde el intercambio, se repitió que el aeropuerto opera bajo concesión privada y que, aun así, los cambios concretos no aparecen en la escala que esperan en Madryn. “El compromiso de ellos siempre estuvo, pero bueno no se llegan los hechos”, dijo Cruz, al marcar la distancia entre anuncios y resultados.
En la charla también apareció una comparación histórica que incomoda, porque pone la lupa en el contrato original. Se recordó que en 1998, durante la presidencia de Carlos Menem, se privatizaron la mayoría de los aeropuertos argentinos, y se deslizó que la inversión local no guarda relación con el negocio. “No se condice la obra que ha realizado Aeropuertos Argentina en nuestro aeropuerto”, se escuchó al aire, en una crítica directa a la concesionaria.
Cruz sumó detalles técnicos, pero desde un lugar bien terrenal: lo que falta se nota cuando la gente llega, espera y se amontona. Mencionó que existen planos desde hace tiempo con preembarque, cinta de equipaje y ampliaciones para recibir más pasajeros, pero que eso no se concreta. “Estamos en déficit ahí”, resumió, y en esa frase metió una postal cotidiana para cualquiera que viaja seguido.
La plataforma aparece como el punto más sensible, porque no se resuelve con buena voluntad ni con pintura nueva. En la entrevista se explicó que el problema estalla cuando un avión queda en posición y llega otro, o cuando aparece un vuelo privado de mayor porte y no hay margen. “Ni siquiera se han dignado a ampliar la plataforma”, reclamó Cruz, y la frase deja en claro que el debate no es estético: es operativo.
En ese tramo, el tono se corrió hacia el reclamo de reinversión, con palabras sin vueltas. “Ustedes están lucrando con esto, necesitamos que reinviertan”, lanzó, apuntando tanto a Aeropuertos Argentina como a los organismos nacionales involucrados. También se mencionó que desde la ciudad se empuja hace años, con gestiones locales, pero que muchas definiciones dependen de Buenos Aires.
La conversación mezcló infraestructura con la experiencia de viajar, y ahí entró Flybondi, que tuvo un impacto directo en la temporada por cancelaciones. Cruz dijo que el número de pasajeros pudo ser mejor, pero quedó golpeado por vuelos que no salieron. “Tuvimos varias cancelaciones de Flybondi”, sostuvo, aunque después describió una aparente mejora por la incorporación de más equipos y una operación algo más estable.




