El BCRA y el Tesoro coordinan una estrategia para contener al dólar.
En un movimiento táctico diseñado para consolidar la estabilidad cambiaria y fortalecer la moneda local, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Ministerio de Economía han puesto en marcha un mecanismo de coordinación financiera sin precedentes en la gestión actual. Mientras la autoridad monetaria mantiene una racha compradora de divisas para engrosar las reservas, el Tesoro interviene activamente retirando el excedente de pesos del mercado. Esta «pinza» financiera busca no solo evitar presiones inflacionarias, sino también garantizar que las tasas de interés sigan siendo atractivas para los inversores.
Sincronía monetaria para absorber excedentes
La estrategia actual funciona como un engranaje de precisión. Por un lado, el BCRA inyecta moneda nacional al comprar dólares en el mercado oficial, una operación que ya ha expandido la base monetaria en más de $2,3 billones. Sin embargo, para evitar que esa liquidez se vuelque al dólar paralelo o a los precios, el Tesoro Nacional entra en escena a través de licitaciones de deuda. Según TN, esta política coordinada permite retirar los excedentes de pesos, incentivando la inversión en instrumentos en moneda local en un contexto donde el tipo de cambio muestra una tendencia a la baja.
La consultora 1816 analizó esta dinámica señalando que “lo ideal es acumular reservas contra base monetaria que tenga demanda del público, pero es preferible hacerlo contra deuda en pesos que no sumar divisas o que hacerlo contra emisión neta de deuda en dólares”. En las últimas dos licitaciones, la Secretaría de Finanzas logró renovar el 124% y 123% de los vencimientos, respectivamente. Al absorber más pesos de los que vencen, el Gobierno genera una escasez relativa de moneda nacional que presiona las tasas al alza, manteniendo a raya la cotización de los dólares financieros.
El rol del oro y los depósitos en la suba de reservas
Aunque la compra directa de divisas es el motor principal de la gestión de Santiago Bausili, las arcas del Banco Central han recibido un impulso adicional por factores externos. En lo que va de 2026, las reservas alcanzaron los US$45.158 millones, gracias en gran parte a la revalorización internacional del oro. Este ítem aportó unos US$4.491 millones a las estadísticas de la entidad, compensando con creces los pagos efectuados a bonistas y organismos internacionales como el FMI, al cual se le abonaron US$830 millones a principios de febrero.
A este escenario se suma el crecimiento sostenido de los depósitos en dólares del sector privado, que se encuentran en máximos históricos. Esta liquidez privada impacta directamente en las reservas brutas a través de los encajes bancarios, que han aumentado en US$3.134 millones durante el presente año. Según especialistas de la consultora Outlier, el Tesoro prefiere convalidar tasas más altas para asegurar esta absorción masiva de pesos, aprovechando la «pax cambiaria» para sanear el balance de la autoridad monetaria sin desatender el frente fiscal.
De esta manera, la dinámica de las tasas se vuelve el pilar fundamental para sostener el atractivo de los instrumentos en pesos. La irrigación de liquidez que generan las compras diarias del BCRA —que solo se interrumpieron un día en lo que va del año— es equilibrada sistemáticamente por el Tesoro, configurando un escenario de control monetario que los analistas prevén que se mantendrá durante el próximo trimestre.




