La CGT defenderá su estrategia de paro tras fuertes internas sindicales.
La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) atraviesa horas determinantes en medio de una creciente tensión interna. Tras haber convocado a una huelga nacional para este jueves sin una movilización oficial al Congreso, la cúpula cegetista se vio obligada a programar una instancia de aclaración pública. El objetivo es disipar las dudas sobre la efectividad de una medida de fuerza «estática» en el preciso momento en que la Cámara de Diputados se dispone a debatir la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo Nacional.
Conferencia de prensa en Azopardo para calmar las aguas
La cita para los medios de comunicación y los afiliados será este miércoles a las 11:00 horas en la histórica sede de la calle Azopardo. Según La17, la central obrera hablará para defender su hoja de ruta frente a la reforma laboral, mientras crece la presión de diversos gremios que exigen una protesta activa y masiva en las calles. Los cotitulares Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo serán los encargados de fundamentar por qué se optó por una huelga de brazos caídos en lugar de una marcha multitudinaria, como ha ocurrido en las tres medidas de fuerza previas contra la gestión de Javier Milei.
La resolución del paro fue tomada el lunes en una reunión de urgencia vía Zoom, donde se priorizó la logística de paralización total —especialmente en el transporte— por sobre la concentración física frente al Palacio Legislativo. No obstante, ante el «ruido» generado en las bases, la conducción aclaró que dará “libertad de acción” a los sindicatos que, por cuenta propia, decidan participar de manifestaciones, lo que marca una grieta en la uniformidad del plan de lucha original.
El Frente de Sindicatos Unidos desafía la pasividad
Mientras la CGT busca ordenar su discurso, otros sectores del sindicalismo ya han pasado a la ofensiva. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que amalgama a gremios de la central obrera junto a las dos CTA, confirmó que no se quedará en los lugares de trabajo y marchará este jueves desde el mediodía hacia las inmediaciones del Congreso. Esta postura es liderada por dirigentes que consideran que un paro sin presencia en la vía pública le otorga una ventaja política al Gobierno durante el tratamiento parlamentario.
Rodolfo Aguiar, titular de ATE y uno de los principales impulsores de la movilización, fue tajante al marcar las diferencias estratégicas con la conducción centralizada: “El paro se va a hacer sentir en todo el país, pero no podemos quedarnos en la casa. Si no movilizamos, el Gobierno se hace un festín”, afirmó textualmente. Para este sector combativo, la visibilidad en el momento en que los diputados votan es el único lenguaje que el oficialismo reconoce como una presión legítima del movimiento obrero.
Un sindicalismo dividido frente a la reforma laboral
La conferencia de prensa de este miércoles se percibe como un intento de evitar que la fragmentación sindical opaque el impacto del paro general. La CGT intentará explicar que la parálisis total de servicios y producción es, en sí misma, el mensaje más contundente, mientras que la disidencia interna sostiene que la falta de cuerpos en la calle será interpretada como una debilidad.
Con la Cámara de Diputados como epicentro del conflicto, el mapa gremial llega a la jornada del jueves con dos realidades paralelas: una huelga masiva que dejará al país sin transporte ni atención administrativa, y una serie de columnas de manifestantes que intentarán rodear el Congreso para presionar a los legisladores. El desenlace de este pulso interno determinará no solo la suerte de la reforma laboral, sino también la futura relación de fuerzas entre el Gobierno y las distintas vertientes del sindicalismo argentino.




