En un giro histórico para la geopolítica regional, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, arribó este miércoles a Caracas para formalizar una hoja de ruta estratégica con el gobierno interino de Venezuela
El encuentro, mantenido en el Palacio de Miraflores con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, marca el inicio operativo del ambicioso plan de la administración de Donald Trump para la reconstrucción del país caribeño tras la salida de Nicolás Maduro.
Estabilización y energía: Los ejes del encuentro
La visita de Wright no es solo protocolar; representa el desembarco técnico de Washington en suelo venezolano. Según informó Agencia de Noticias Argentinas , el objetivo central es ejecutar un plan de tres etapas: estabilización, recuperación y reconciliación, y transición.
Acompañado por la encargada de negocios, Laura F. Dogu, el secretario Wright subrayó que la misión enviada por Trump busca restaurar la prosperidad no solo de Venezuela, sino de todo el hemisferio occidental. La agenda incluye inspecciones directas en yacimientos petrolíferos para evaluar el potencial de reactivación inmediata bajo el nuevo marco de cooperación bilateral.
Hacia la recuperación del gigante petrolero
Venezuela, poseedora de las mayores reservas de crudo del mundo, busca revertir décadas de caída productiva. La estatal PDVSA calificó la reunión como el inicio de una «agenda constructiva» basada en la soberanía energética. Este acercamiento se produce semanas después de que la Asamblea Nacional venezolana reformara la Ley de Hidrocarburos para incentivar la llegada de capitales extranjeros.
La comitiva estadounidense tiene previsto reunirse también con líderes empresariales y representantes de la sociedad civil. Este movimiento refuerza la estrategia del Departamento del Tesoro de EE. UU., que ha comenzado a levantar sanciones de manera gradual para facilitar el retorno de las operadoras petroleras que abandonaron el país durante el chavismo.
Un nuevo escenario diplomático
Este viaje constituye la segunda visita de alto nivel de un funcionario de la administración Trump a Caracas en lo que va del año, tras el paso del director de la CIA, John Ratcliffe, en enero. La velocidad de las negociaciones refleja la urgencia de ambos países por normalizar la exportación de crudo, que hoy representa apenas un tercio de lo que era a principios del siglo XXI.
Con este despliegue, la Casa Blanca busca consolidar la transición política y asegurar un flujo energético estable en un contexto global volátil, marcando el regreso de la diplomacia directa que no se veía desde la era de Bill Richardson hace más de dos décadas.




