En un movimiento financiero sin precedentes para el gigante tecnológico, Alphabet, la casa matriz de Google, anunció sus planes para recaudar 15.000 millones de dólares a través de la emisión de bonos
Lo más llamativo de la operación es la inclusión de tramos de deuda con un vencimiento de hasta un siglo, una estrategia que demuestra la confianza de la compañía en su solvencia a largo plazo.
Esta maniobra posiciona a Alphabet como la segunda gran firma de tecnología en salir a captar fondos masivos en lo que va de 2026, siguiendo los pasos de Oracle, que recientemente concretó una operación por 25.000 millones de dólares. La colocación, que se realizaría en libras esterlinas, cuenta con el respaldo de los principales bancos de inversión del mundo, como Goldman Sachs y J.P. Morgan.
Financiamiento para la carrera de la Inteligencia Artificial
Aunque la empresa no ha especificado un destino único para los fondos, los analistas del mercado coinciden en que este flujo de capital será vital para sostener la carrera armamentista tecnológica actual. Según se extrae de la información publicada por Ámbito, los recursos se destinarán principalmente a robustecer la infraestructura de servicios en la nube y a profundizar el desarrollo de la Inteligencia Artificial.
La emisión está diseñada en formato multitramo, permitiendo a los inversores elegir plazos que van desde los 3 años hasta el histórico bono a 100 años. Esta estructura de tasa fija busca aprovechar las condiciones actuales del mercado internacional antes de posibles cambios en las políticas monetarias globales.
El mercado de las «Big Tech» en expansión
El interés por la deuda de Google no es casual. La semana pasada, la demanda por los bonos de Oracle alcanzó un récord de 129.000 millones de dólares, lo que refleja un apetito voraz de los inversores por activos vinculados a empresas tecnológicas sólidas.
De no mediar imprevistos, la colocación de Alphabet podría cerrarse este mismo martes. La operación no solo servirá para financiar proyectos como la Inteligencia Artificial de Apple —con quien Google mantiene asociaciones estratégicas—, sino también para blindar su posición financiera frente a competidores directos en un año que promete ser clave para la soberanía digital.




