La política japonesa vivió este domingo una jornada histórica que redefine su tablero de poder
Sanae Takaichi, la primera mujer en ocupar el cargo de Primera Ministra en el país del sol naciente, logró consolidar una victoria aplastante en las elecciones anticipadas, asegurando una «supermayoría» parlamentaria que le otorga vía libre para su ambicioso plan de reformas.
En medio del conteo de votos, que perfila al Partido Liberal Democrático (PLD) con una ventaja irremontable, Takaichi no perdió tiempo y envió un potente mensaje geopolítico. A través de sus redes sociales, la mandataria agradeció el respaldo explícito de Donald Trump, ratificando que el futuro de Japón está más atado que nunca a la Casa Blanca.
Un espaldarazo clave desde Washington
La victoria de Takaichi no solo se explica por su carisma interno, sino por su red de alianzas internacionales. Según informó el medio Ámbito, la premier utilizó su cuenta en la red social X para celebrar el resultado y agradecer las «cálidas palabras» del expresidente estadounidense, quien días atrás la había calificado como una líder que «merece un reconocimiento poderoso».
»Espero visitar la Casa Blanca esta primavera y continuar nuestro trabajo conjunto para fortalecer aún más la alianza Japón-Estados Unidos», expresó la jefa de Gobierno. Este alineamiento directo busca blindar a Japón frente a la creciente influencia de China y posicionar al país como un socio estratégico en áreas críticas como la Inteligencia Artificial y la seguridad regional.
El éxito de una apuesta arriesgada
La convocatoria a elecciones anticipadas, realizada apenas tres meses después de su asunción en octubre, fue una maniobra audaz. Takaichi buscaba un mandato popular directo para sacudirse de encima los escándalos de financiamiento que habían lastrado al PLD en el pasado.
Bajo el lema de campaña «trabajar, trabajar, trabajar», la mandataria logró algo que pocos políticos japoneses consiguen: movilizar masivamente al electorado joven. Con un estilo directo y una postura firme en defensa y economía, la coalición gobernante no solo retuvo el control, sino que, según las proyecciones de la cadena NHK, se encamina a controlar más de dos tercios de la Cámara Baja.
Lo que viene para el nuevo Japón
Con este resultado, Takaichi tiene el camino despejado para aplicar su agenda de «seguridad económica». Su programa incluye un endurecimiento de la postura militar frente a las tensiones en el Estrecho de Taiwán y un fuerte impulso a la transición energética.
El apoyo de figuras como Trump, sumado a una oposición fragmentada que no logró articular una alternativa sólida, deja a Sanae Takaichi en una posición de poder inédita para una líder japonesa en la última década. El «potencial ilimitado» de la alianza con EE. UU., como ella misma definió, será el eje central de su gestión en los próximos cuatro años.




