Argentina potencia su pesca: el langostino alcanza estándar mundial.
La industria pesquera argentina celebra un hito histórico que redefine su posición en el mercado internacional. El langostino capturado en aguas nacionales ha obtenido la certificación del Marine Stewardship Council (MSC), el sello de sostenibilidad y calidad más exigente y prestigioso a nivel global. Esta distinción no solo valida el manejo responsable del recurso, sino que proyecta un crecimiento comercial sin precedentes para el sector.
El subsecretario de Pesca de la Nación, Juan Antonio López Cazorla, destacó el salto cualitativo que esto representa para la soberanía productiva. Según La Opinión Austral, el funcionario subrayó que la calidad del producto nacional es inigualable, diferenciándolo tajantemente de los ejemplares de cultivo. «Exportamos con un profesionalismo enorme», afirmó, al tiempo que adelantó gestiones para mejorar la competitividad de las empresas locales.
El impacto comercial del sello MSC y la trazabilidad
La obtención de la certificación MSC no es un hecho aislado, sino el resultado de un trabajo coordinado entre investigadores del INIDEP, armadores y el Consejo Federal Pesquero. Para López Cazorla, el impacto principal será comercial, permitiendo que el langostino argentino ingrese a mercados de élite que exigen estándares de sustentabilidad rigurosos.
Un pilar fundamental de este proceso ha sido la trazabilidad. Actualmente, el 80% de los barcos pesqueros ya cuenta con sus artes de pesca identificadas, y se espera alcanzar el 100% en los próximos tres meses. «Ya hay mercados que preguntan si teníamos intención de marcar la red», explicó el subsecretario, remarcando que esta medida genera conciencia y responsabilidad sobre el equipo perdido en el mar, protegiendo el ecosistema.
Competitividad y reducción de costos fiscales
A pesar del éxito biológico y técnico, el Gobierno reconoce que la presión impositiva es un desafío pendiente. Desde la Subsecretaría de Pesca confirmaron que el área de Economía está analizando informes para evaluar la disminución o eliminación de ciertos costos fiscales que afectan la competitividad del sector.
«Estamos trabajando para ver si algunos de los costos fiscales se pueden disminuir o desaparecer. Esto lo está analizando el área de Economía», detalló López Cazorla. Sin embargo, advirtió que el esfuerzo debe ser federal: «Hay impuestos nacionales, provinciales y municipales; todos tendrán que poner el hombro» para que la pesquería argentina pueda competir en igualdad de condiciones en el escenario global.
El rol estratégico de Santa Cruz y el movimiento portuario
La provincia de Santa Cruz ha sido un actor central en las negociaciones. Mediante reuniones periódicas con el gobernador Claudio Vidal, se ha logrado incrementar la descarga en puertos como Puerto Deseado. Los números son contundentes: solo en la captura de calamar, se pasó de 15.000 a 44.000 toneladas en comparación con el cierre de enero del año anterior.
El objetivo ahora es que el recurso no solo pase por el puerto, sino que genere valor agregado en las plantas de procesamiento locales. «El producto debe salir con un grado de elaboración de una planta de la provincia», instó el subsecretario. Con una zafra de langostino que ya muestra números alentadores en Rawson y un recurso abundante, el desafío para los exportadores será conquistar nuevas góndolas con presentaciones diversificadas, respaldados ahora por la garantía internacional de calidad.




