En un escenario de máxima fragilidad geopolítica, Teherán y Washington vuelven a verse las caras en Mascate
Tras los conflictos que dinamitaron los acuerdos en 2025, el gobierno iraní condiciona el éxito del diálogo a un compromiso real de la administración Trump, mientras la sombra de una intervención militar sobrevuela la región.
Diplomacia bajo presión en el Golfo de Omán
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, fue contundente antes de retomar el diálogo: la República Islámica no aceptará promesas vacías. A través de sus canales oficiales, Baqai instó a los negociadores estadounidenses a presentarse con «responsabilidad y realismo».
El objetivo de Teherán es claro: circunscribir el debate exclusivamente a su programa nuclear. Irán busca evitar que la agenda se contamine con exigencias sobre su arsenal de misiles, un punto de fricción histórico que la Casa Blanca intenta poner sobre la mesa de negociaciones.
Un historial marcado por la desconfianza y el conflicto
La llegada del canciller iraní, Abás Araqchi, a la capital omaní ocurre en un clima de hostilidad latente. Según reportó el medio DW, las conversaciones se reanudan luego de que Estados Unidos movilizara un portaaviones hacia Oriente Medio, una respuesta directa a la represión interna de las protestas en Irán a principios de este año.
El antecedente inmediato no es alentador. Aunque a principios de 2025 hubo intentos de acercamiento, la breve pero intensa guerra de junio de ese mismo año —en la que participó Estados Unidos junto a Israel— terminó por sepultar cualquier avance diplomático previo. Baqai recordó estas «amargas experiencias» y los incumplimientos de compromisos pasados como una advertencia de que la paciencia de Teherán tiene límites.
La última carta por la estabilidad regional
Pese a los tambores de guerra y las amenazas de Donald Trump sobre el uso de la fuerza militar, Irán parece decidido a agotar la vía diplomática. «Tenemos la responsabilidad de no perder ninguna oportunidad para preservar la paz y la tranquilidad en la región», afirmó la cancillería iraní.
La reunión de este viernes en Omán será decisiva. Para la comunidad internacional, y especialmente para los mercados energéticos que miran de cerca el Golfo, lo que suceda en Mascate definirá si el 2026 será un año de desescalada o el preámbulo de un conflicto de magnitudes impredecibles.




