El Gobierno quiere convertir en ley la reforma laboral antes de la Asamblea Legislativa del 1° de marzo para que Javier Milei luzca el logro en su discurso. La oposición apuesta a modificar el texto en Diputados y forzar su vuelta al Senado, sin tiempo para su sanción definitiva.
Una pulseada contrarreloj se instaló en el Congreso en torno a la reforma laboral. Mientras el oficialismo acelera los tiempos para convertir en ley el proyecto antes del 1° de marzo, la oposición diseña una estrategia para demorar su sanción y evitar que Javier Milei pueda lucirla en la apertura de sesiones ordinarias.
Según Noticias Argentinas (NA) , La Libertad Avanza convocó a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto y Hacienda para el miércoles a las 14, con el objetivo de firmar dictamen de mayoría y votar la iniciativa al día siguiente en el recinto.
La estrategia oficial: no perder un día
El proyecto llegó a Diputados el viernes, luego de su media sanción en el Senado con 42 votos a favor. El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, en línea directa con la Casa Rosada, dio la orden de retomar el trabajo en el primer día hábil de la semana para no perder tiempo.
La urgencia tiene una explicación política: el 1° de marzo, Milei encabezará la Asamblea Legislativa y quiere llegar con la reforma laboral aprobada, junto al régimen penal juvenil y la ratificación del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Para el Presidente, la «modernización laboral» es un símbolo del «ultra reformismo libertario» y una señal de confianza hacia los mercados.
La jugada opositora: cambios y tiempo en contra
Pero la oposición tiene otros planes. Según confesó a NA un importante diputado del interbloque Unidos, la idea es «estirar los tiempos». El objetivo es aplicar modificaciones al texto durante el debate en Diputados, lo que obligaría a que el proyecto vuelva al Senado para su revisión.
Si eso ocurre, la Cámara alta se quedaría sin tiempo para tratar los cambios antes del fin de las sesiones extraordinarias, el 28 de febrero, y mucho menos antes del 1° de marzo. «Estamos trabajando en eso. La idea es estirar los tiempos», admitió la fuente opositora.
Los puntos que la oposición quiere modificar
El malestar opositor se concentra en varios artículos del proyecto. El más polémico es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) , una caja que se nutriría de parte de las cargas patronales para financiar indemnizaciones. La crítica central es que, a cambio de la adhesión de las empresas al FAL, se les descuenta una alícuota de contribuciones patronales, recursos que la ANSES resigna para subsidiar despidos sin causa en el sector privado.
Otro artículo que genera controversia es el que reduce al 50% el goce del sueldo durante los primeros tres meses de licencia por enfermedad o accidentes no vinculados al trabajo. También despierta rechazo la derogación de estatutos profesionales —entre ellos, el del periodista— y la supresión del fondo para el financiamiento del INCAA.
Una semana clave en un calendario ajustado
La decisión oficial de acelerar es inusual, más aún en una semana corta donde la logística de vuelos para los legisladores del interior se vuelve una tarea compleja. Pero en el oficialismo consideran que no hay tiempo que perder. Si la oposición logra demorar el tratamiento hasta el miércoles 25, cualquier modificación hará que el proyecto regrese al Senado sin posibilidad de ser sancionado antes del 1° de marzo.
Milei quiere mostrar en la Asamblea Legislativa que la construcción legislativa de su Gobierno da resultados palpables. La reforma laboral, junto a la Ley Bases, es una de las grandes banderas de su gestión. La oposición, en cambio, busca empañarle la fiesta.




