Durante décadas, la Cuenca del Golfo San Jorge fue el motor indiscutido del petróleo argentino. Sin embargo, con el auge de Vaca Muerta, muchos yacimientos convencionales —con más de cien años de historia— empezaron a ser vistos como activos marginales en declino
Durante décadas, la Cuenca del Golfo San Jorge fue el motor indiscutido del petróleo argentino. Sin embargo, con el auge de Vaca Muerta, muchos yacimientos convencionales —con más de cien años de historia— empezaron a ser vistos como activos marginales en declino. Pero para PECOM, la empresa de la familia Pérez Companc, estos campos no están terminados; solo necesitan una nueva forma de ser producidos.
Cañadón Perdido: El laboratorio del renacimiento
El caso testigo es Cañadón Perdido, en Chubut. Un yacimiento que nació en 1928 y que, tras pasar por todas las etapas de recuperación, llegó a 2024 con una producción mínima de 68 m³/día y apenas 27 pozos activos. Es el destino clásico del convencional: infraestructura vieja y producción en goteo.
PECOM ha diseñado un esquema de tres pasos para revertir esta historia:
Nueva perforación estratégica: Un programa de 28 pozos iniciales (19 productores y 9 inyectores) para identificar crudo remanente.
Tecnología de Polímeros: Aquí reside la magia técnica. La inyección de polímeros funciona como un «detergente» para el subsuelo: aumenta la viscosidad del agua de inyección para que el petróleo atrapado en la roca se «despegue» y fluya. Esta técnica puede elevar el factor de recuperación entre un 5% y un 15% adicional.
Escalamiento masivo: Si el piloto tiene éxito, el plan contempla sumar 53 pozos más. La meta es ambiciosa: pasar de los 68 m³/día actuales a 600 m³/día (~3.700 bpd). Un salto productivo de más de cinco veces.
Un portafolio de activos «vivos»
Cañadón Perdido es solo una pieza. PECOM está consolidando un bloque robusto en Chubut que incluye El Trébol–Escalante, Campamento Central y el gigante Manantiales Behr. El objetivo final es superar los 35.000 barriles diarios operados en la provincia bajo un modelo estricto: ingeniería aplicada, recuperación terciaria y optimización de lo que ya existe.
Conclusión: Ideas contra el declino
En un mapa energético dominado por el shale, PECOM demuestra que los campos convencionales siguen teniendo «mucho petróleo en el tanque». El declino natural del 15% anual no es una sentencia de muerte si se cuenta con la tecnología adecuada. Al final, se confirma una regla de oro de la industria: los yacimientos no se agotan; lo que se agotan son las ideas para seguir produciéndolos.




