Empresarios en Nueva York analizaron el duro discurso de Milei contra Rocca y Madanes. Entre el apoyo a la «claridad» y la duda por las formas presidenciales.
La apertura formal de la Argentina Week en el edificio del JP Morgan de Park Avenue no solo dejó definiciones económicas, sino también un clima de asombro y debate entre los asistentes. Tras el discurso del presidente Javier Milei, en el que apuntó directamente contra Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Aluar/Fate) tildándolos de «prebendarios», los ejecutivos presentes en Nueva York analizaron el impacto de sus palabras en un ambiente que osciló entre el respaldo a la claridad conceptual y la incomodidad por las formas.
Para los inversores extranjeros, la frontalidad del mandatario fue recibida, en algunos casos, con optimismo. «A los americanos nos gusta que se hable directo: si algo cuesta 10 y se vende por 50, está mal», comentó un ejecutivo del sector energético a Infobae. Sin embargo, entre el empresariado local y regional, la sensación fue más matizada. Bajo estricto off the record, varios CEOs coincidieron en que el mensaje busca forzar una adaptación al nuevo modelo, aunque cuestionaron la necesidad de personalizar las críticas en figuras de tal peso industrial.
Visiones encontradas en el «coffee break» de Park Avenue
El termómetro de los pasillos del JP Morgan reveló una división de opiniones sobre la estrategia comunicativa del Ejecutivo:
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Estilo propio: «Es Javier siendo Javier, está bien lo que dice porque lo piensa», sintetizó un alto ejecutivo de tecnología, interpretando los ataques como una señal de que «los tiempos cambiaron» y que los beneficios estatales para sectores específicos han terminado.
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Cuestionamiento a las formas: Otros asistentes calificaron la arremetida como «too much». «No sé si es la mejor estrategia pegarle así a empresarios tan conocidos en un evento para entender cambios y generar confianza», advirtió el CEO de una multinacional.
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El fondo sobre la forma: Para algunos banqueros, los nombres propios son «una anécdota» frente a lo que consideran pilares sólidos: la competencia, la desregulación y la solvencia fiscal.
La respuesta de Aluar y el eje de la «corrupción»
Desde Buenos Aires, la reacción de Aluar no se hizo esperar. Voceros de la firma de Madanes Quintanilla negaron las acusaciones de «presión» y aseguraron que pedir medidas de protección no constituye una irregularidad. «A un pedido se contesta una negativa y listo», señalaron, al tiempo que se ofrecieron a aportar datos para clarificar la situación de los 920 despidos mencionados por el mandatario.
Por su parte, Milei fue tajante al asociar la defensa de la industria nacional con la ineficiencia y la corrupción. Vinculó la persistencia de barreras comerciales con el denominado «riesgo kuka» —el temor al retorno del populismo—, lo que a su juicio encarece el financiamiento internacional. Su mensaje final fue una advertencia a todo el sector: el modelo de «cazar en el zoológico» bajo el amparo estatal ha llegado a su fin en esta nueva etapa política.




