El presidente del Gobierno español advirtió que su país no participará en el conflicto pese a las amenazas de represalias de Washington. «No a la guerra», sentenció, en una declaración que remite a la histórica protesta contra la invasión de Irak en 2003.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, ha resumido la posición de su Ejecutivo «en cuatro palabras»: «No a la guerra» , el lema que se popularizó con la guerra de Irak de 2003.
Según Deutsche Welle , Sánchez hizo esta advertencia en una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa ante la situación provocada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y las amenazas a España del presidente estadounidense, Donald Trump, por su posición ante este conflicto.
«España no será cómplice»
El jefe del gobierno español dejó claro que su país no será «cómplice» de la guerra por miedo a represalias de Trump, en una postura que marca distancia con la administración republicana y con la mayoría de los aliados europeos que han respaldado la ofensiva.
La declaración de Sánchez revive el espíritu de las masivas protestas que en 2003 recorrieron España y el mundo contra la invasión de Irak, y coloca a Madrid en una posición incómoda frente a Washington en un momento crítico para la seguridad internacional.
Tensión con Estados Unidos
Las palabras de Sánchez llegan después de que Trump amenazara con tomar represalias contra los países que no apoyen la operación militar contra Irán. España, que mantiene una relación compleja con Estados Unidos, opta por mantener su autonomía estratégica y no involucrarse en el conflicto.
La decisión española contrasta con la de otros aliados europeos como Francia, Alemania y Reino Unido, que han ofrecido su apoyo logístico o diplomático a la coalición liderada por Washington y Tel Aviv.




