LLA presiona por la Boleta Única en Buenos Aires y apunta contra el «freno» de Kicillof.
En el marco de la disputa por la transparencia electoral de cara a 2027, La Libertad Avanza (LLA) volvió a poner sobre la mesa el proyecto de Boleta Única de Papel (BUP) en la provincia de Buenos Aires. El espacio liderado por Sebastián Pareja denunció que la iniciativa, originalmente presentada en 2024, fue «cajoneada» por la gestión de Axel Kicillof, al tiempo que lanzó duras críticas contra sectores de la Unión Cívica Radical (UCR) por intentar «adjudicarse la autoría» de la reforma.
Transparencia y ahorro: los ejes del proyecto libertario
El bloque de legisladores de LLA sostiene que el sistema de boletas partidarias actual está «agotado» y fomenta prácticas oscuras. La propuesta busca reemplazar las múltiples boletas de papel por una única plantilla que concentre toda la oferta electoral, entregada por la autoridad de mesa. Según el senador Carlos Curestis, la medida no solo garantiza la igualdad de condiciones para todos los partidos, sino que permitiría un ahorro superior al 75% en los costos de impresión estatales.
Juanes Osaba, vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, enfatizó que la BUP es una herramienta clave para «limitar el clientelismo político» y evitar el robo de boletas. El proyecto destaca que este sistema ya funciona con éxito en provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, y es el estándar en más de 180 países alrededor del mundo.
El debate por las PASO y la búsqueda de consensos
Además de la Boleta Única, el debate electoral en la provincia incluye la posible modificación o supresión de las PASO. Mientras que desde LLA consideran que las primarias «no tienen sentido» y deberían unificarse con la elección general, otros sectores como la Coalición Cívica proponen mantenerlas pero eliminar la obligatoriedad del voto, transformándolas en una herramienta optativa para resolver internas partidarias.
Por su parte, desde el radicalismo, el legislador Diego Garciarena hizo un llamado a la construcción de acuerdos amplios. “Una reforma de esta magnitud requiere de consensos políticos; no es la iniciativa de un sector contra otro”, señaló, advirtiendo que cualquier cambio impuesto sin diálogo carecería de legitimidad a largo plazo. En respuesta, los libertarios chicanean con su peso legislativo, asegurando que los sectores tradicionales deberán «venir al pie» de la propuesta original de LLA.
Desafíos logísticos y modernización del cuarto oscuro
La implementación de la BUP traería aparejada una reconfiguración del acto de votar. El proyecto libertario plantea la posibilidad de habilitar múltiples boxes de votación dentro de un mismo aula para agilizar el flujo de electores. Esto eliminaría las demoras por faltantes de boletas y facilitaría significativamente el recuento de votos, reduciendo el margen de error y las impugnaciones que suelen caracterizar al sistema de «sábana».
Con la Legislatura bonaerense como campo de batalla, los próximos meses serán determinantes para saber si el principal distrito electoral del país logra modernizar sus instituciones o si la reforma queda nuevamente atrapada en la lógica de la confrontación política entre la Casa Rosada y La Plata.




