Vaca Muerta ante un escenario óptimo: proyectan un barril de petróleo a US$85 para finales de 2027.
Una serie de proyecciones altamente favorables abren un horizonte de crecimiento exponencial para la formación de esquisto de Vaca Muerta en Argentina. La prestigiosa consultora internacional de inteligencia de mercado S&P Global estimó que el precio del barril de petróleo se consolidará en torno a los US$85 hacia finales de 2027, un valor significativamente superior a las previsiones iniciales y que garantiza la rentabilidad de las inversiones en la cuenca neuquina.
La combinación de precios internacionales elevados por más tiempo, las tensiones geopolíticas que restringen el suministro global y la vigencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) configuran un escenario inmejorable para acelerar la producción de shale en el país.
El atractivo de Vaca Muerta para el capital internacional
Los nuevos precios del crudo reconfiguraron por completo las proyecciones financieras de las compañías operadoras. Antes de la escalada de los conflictos armados en Medio Oriente, los productores locales habían diseñado sus presupuestos sobre una base conservadora de US$65 por barril para 2026. Con el Brent cotizando actualmente cerca de los US$100, el salto a un piso de US$85 para 2027 consolida el flujo de divisas hacia la formación de hidrocarburos.
«Eso es fantástico para Vaca Muerta. Significa que la economía para los productores va a ser tan atractiva que probablemente sigan teniendo acceso al capital, suponiendo que las condiciones macro de Argentina no se deterioren de manera significativa», explicó Sebastián Borgarello, vicepresidente de la división de energía de S&P Global.
El especialista detalló que los importadores globales del Lejano Oriente y de los mercados asiáticos se ven afectados por las trabas logísticas y de navegación en el estrecho de Ormuz, lo que obliga a buscar estrategias de diversificación de suministro. Ante una brecha de oferta global estimada en 12-15 millones de barriles diarios, la flexibilidad del shale argentino surge como una de las pocas alternativas capaces de aportar volumen de forma rápida en el mapa energético internacional.
Megaproyectos de infraestructura y el impacto del RIGI
Las estimaciones del sector petrolero apuntan a que Vaca Muerta logre alcanzar o superar la emblemática marca de 1 millón de barriles diarios hacia el año 2030, duplicando los niveles actuales que promedian los 600.000 barriles diarios. Para sostener ese salto productivo, la petrolera de bandera estatal YPF encabeza la vanguardia inversora con la presentación de un mega plan de US$25.000 millones enfocado en el desarrollo de bloques de crudo en el sur de la formación.
La viabilidad de este crecimiento descansa sobre una obra de infraestructura neurálgica: el oleoducto y la terminal de exportación Vaca Muerta Sur. Con una inversión calculada en US$3.000 millones, este proyecto estratégico creará una nueva vía de salida atlántica para el petróleo argentino. La puesta en operaciones está prevista para fines de este año, aportando una capacidad de despacho inicial de 180.000 barriles diarios y elevando el potencial total de evacuación de la cuenca neuquina a 930.000 barriles diarios, contemplando el autoabastecimiento de las refinerías internas y los envíos directos hacia Chile.
Desafíos macroeconómicos y horizontes políticos
Si bien el RIGI ofrece hasta 30 años de estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera junto a una alícuota reducida del impuesto a las ganancias del 25%, el mercado evalúa de cerca los riesgos del contexto local. Pedro Cavallo, gestor de portafolio de Schroders Argentina, reconoció que aunque el régimen mitiga las dudas de los inversores de largo plazo, no anula el riesgo soberano por completo. El desarrollo de los hidrocarburos no convencionales cuenta con un histórico consenso político bipartidista en Argentina, pero los analistas sugieren que el gobierno de Javier Milei debe consolidar la desregulación para disipar cualquier temor a giros bruscos en el rumbo normativo.
Por otra parte, el oficialismo enfrenta una paradoja en sus indicadores económicos de cara a las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Mientras las industrias extractivas vinculadas a la energía y la minería capitalizan desembolsos multimillonarios, los sectores de la economía tradicional que traccionan un mayor volumen de empleo formal, tales como la industria manufacturera y la construcción civil, muestran signos de desaceleración y pérdida de dinamismo en el entramado social.
