Escándalo en Diputados: Pietragalla fue a buscar a un legislador libertario y casi se van a las manos en pleno recinto.
La Cámara de Diputados de la Nación se transformó en el escenario de un violento e inédito incidente que rozó la agresión física entre legisladores en medio del debate parlamentario. El diputado de Unión por la Patria y exsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, cruzó el recinto de punta a punta para increpar cara a cara a su par de La Libertad Avanza, el tucumano Gerardo Huesen. El altercado obligó a la intervención de varios legisladores de distintas bancadas para evitar que el cruce pasara a mayores.
El estallido de violencia visibilizó la extrema tensión política que se vive en el Congreso de la Nación, en una jornada donde el oficialismo logró bloquear la estrategia de la oposición para interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y avanzó con el tratamiento de las reformas estructurales del Ejecutivo.
El detonante: discursos cruzados y acusaciones por el terrorismo de Estado
La confrontación se originó durante la exposición del diputado kirchnerista Rodolfo Tailhade, quien hacía uso de una cuestión de privilegio para comparar las condiciones de detención de la expresidenta Cristina Kirchner con las de los condenados por delitos de lesa humanidad de la última dictadura militar. La alocución fue interrumpida a los gritos desde el fondo del recinto por Gerardo Huesen, provocando la inmediata reacción de Tailhade: “¿Quién es el facho que habla? Tiene que decirle al diputado por Tucumán que baje la gigantografía de Bussi que tiene en el despacho. ¡Basura!”, lanzó el legislador opositor, en alusión al exrepresor Antonio Domingo Bussi.
Ante los reiterados gritos del diputado tucumano, Horacio Pietragalla abandonó abruptamente su banca y caminó de forma decidida por los pasillos del recinto hasta plantarse a escasos centímetros de Huesen en una postura sumamente desafiante.
Al observar la gravedad de la situación, los diputados opositores Paula Penacca y Mario Manrique se sumaron al tumulto, mientras que una decena de legisladores de La Libertad Avanza formaron un cordón humano para contener a Pietragalla y alejar a Huesen del epicentro del conflicto.
La intervención de Martín Menem para restablecer el orden
El presidente del cuerpo, Martín Menem, debió interrumpir de inmediato las exposiciones y ordenar la paralización de los relojes oficiales de la sesión frente al descontrol que imperaba en los pasillos de la Cámara Baja.
“Paren el reloj, por favor. Diputado Pietragalla, ¿puede volver a su banca? Por favor, diputado. Por favor, por favor, por favor. Está bien, no nos picanteemos”, exclamó con insistencia Menem a través del sistema de altoparlantes, intentando calmar los ánimos de las bancadas antes de devolverle la palabra al diputado Esteban Paulón, quien aguardaba para continuar con el orden del día.
Tras tensos segundos de cabildeos y discusiones cruzadas entre los jefes de bloque, los legisladores involucrados regresaron a sus respectivos lugares bajo las advertencias de la presidencia de aplicar sanciones reglamentarias si persistían las agresiones verbales.
Victoria política del oficialismo y media sanción a la Ley Hojarasca
El violento cruce físico coronó una jornada marcada por las disputas reglamentarias. El interbloque de Unión por la Patria (UP) había montado una estrategia para forzar una sesión especial orientada a interpelar a Manuel Adorni por el origen de su patrimonio y sus viajes oficiales. Sin embargo, en una jugada coordinada, La Libertad Avanza logró convocar a sesión ordinaria con una hora de antelación, alcanzando el quorum estricto de 129 diputados sentados en sus bancas para habilitar su propio temario.
La oposición intentó frenar el avance oficialista mediante una moción presentada por Germán Martínez para pasar a un cuarto intermedio, pero el planteo fue rechazado por 131 votos negativos contra 111 afirmativos. Con el camino despejado, la Cámara de Diputados avanzó con el debate integral de la reforma de subsidios de la Zona Fría y, fundamentalmente, le dio media sanción a la denominada Ley Hojarasca (Ley de Derogación de Legislación Obsoleta).
La iniciativa impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue aprobada en términos generales con 139 votos a favor, 96 en contra y 9 abstenciones, logrando la eliminación definitiva de 58 leyes nacionales y decretos históricos considerados obsoletos por la actual administración.
