Récord histórico: la balanza comercial registró un superávit de más de US$ 2.700 millones en abril.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió los resultados del Intercambio Comercial Argentino (ICA) correspondientes a abril de 2026, revelando que la balanza comercial anotó un superávit histórico de US$ 2.711 millones. Con este resultado, el país encadenó su vigésimo noveno mes consecutivo con saldo a favor, consolidando una tendencia estructural respaldada por un fuerte incremento de las exportaciones y una moderación en los niveles de importación.
El volumen total del comercio exterior de bienes —la suma de exportaciones e importaciones— trepó a los US$ 15.118 millones, lo que representó una expansión interanual del 15,1% en comparación con el mismo mes de 2025.
Exportaciones en alza e importaciones con tendencia a la baja
El principal motor del superávit comercial fue el desempeño de los despachos nacionales al extranjero, que totalizaron US$ 8.914 millones. Esta cifra implicó un salto del 33,6% en la medición interanual, traccionado tanto por un incremento del 20,6% en las cantidades físicas enviadas como por una mejora del 10,8% en el promedio de los precios internacionales.
En la vereda opuesta, las importaciones sumaron US$ 6.204 millones durante abril, contrayéndose un 4% en el cotejo interanual. Los analistas del sector explicaron que la merma respondió a una disminución del 7,7% en las cantidades de mercaderías adquiridas, un factor que logró compensar con creces el encarecimiento del 4,1% detectado en los precios de las importaciones.
Boom del sector energético y las manufacturas industriales
Al desagregar los despachos por grandes rubros productivos, las estadísticas oficiales mostraron variaciones positivas generalizadas frente a abril de 2025, inyectando un neto incremental de US$ 2.240 millones:
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Combustibles y Energía: Lograron un récord histórico de facturación al alcanzar los US$ 1.554 millones, exhibiendo un crecimiento interanual del 85,9% (un salto neto de US$ 718 millones). El fenómeno estuvo apalancado de forma directa por el incremento en las exportaciones de petróleo crudo y carburantes, con un despegue del 53,2% en cantidades y del 21,3% en valores de cotización.
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Manufacturas de Origen Industrial (MOI): Se consolidaron como el segundo segmento de mayor dinamismo al avanzar un 43,3% interanual (US$ 763 millones adicionales). El incremento se sustentó sobre subas del 24% en las cantidades físicas y del 15,6% en los valores liquidados.
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Productos Primarios: Crecieron un 25% interanual, sumando US$ 425 millones a la balanza comercial gracias a una expansión de igual proporción en los volúmenes físicos despachados, mientras que las cotizaciones globales operaron estables (+0,2%).
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Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA): El sector totalizó ingresos por US$ 2.705 millones, marcando un incremento del 14,1% anual apuntalado por una suba del 8,7% en los valores internacionales y un 5% de incremento en el volumen neto.
El mapa de los principales socios comerciales
El balance del intercambio arrojó saldos dispares según las regiones, sosteniendo la fuerte presencia de las potencias asiáticas y los bloques regionales:
China retuvo el primer puesto como el principal socio comercial de la Argentina, a pesar de que el balance bilateral arrojó un déficit de US$ 706 millones. Las ventas argentinas hacia el mercado asiático crecieron con fuerza un 58,8% (US$ 656 millones), al tiempo que las importaciones provenientes de China sufrieron un retroceso del 3% (US$ 1.363 millones).
El balance deficitario también se replicó en los intercambios con la Unión Europea por un total de US$ 246 millones (ventas por US$ 659 millones y compras por US$ 905 millones), y con Brasil, que arrojó un saldo negativo para el país de US$ 177 millones. Con el principal socio del Mercosur, las importaciones cayeron un 17,9% hasta situarse en los US$ 1.335 millones, quedando por encima de unas exportaciones que treparon un 23,9% (US$ 1.158 millones).
Por último, los únicos saldos netamente superavitarios de relevancia se concentraron en las relaciones bilaterales con Estados Unidos y Chile. Con el país norteamericano el saldo favorable fue de US$ 355 millones (exportaciones por US$ 876 millones y compras por US$ 521 millones), mientras que el intercambio con la nación trasandina dejó un saldo positivo de US$ 644 millones, derivado de exportaciones por US$ 732 millones e importaciones por apenas US$ 88 millones.
