El incremento en la cotización internacional del barril de crudo generó una repercusión inmediata en el desempeño bursátil de las compañías energéticas argentinas que cotizan en Wall Street
La firma Vista encabezó los avances con un alza cercana al 3%, aproximándose a los u$s70 por acción, mientras que YPF operó en terreno positivo durante gran parte de la jornada y cerró en torno a los u$s52, sosteniendo niveles elevados dentro de su trayectoria reciente.
El movimiento refleja la expectativa del mercado sobre una mayor rentabilidad para las empresas vinculadas a la extracción y venta al exterior. La cuenca de Vaca Muerta se posiciona como el centro estratégico para captar este nuevo escenario, donde los márgenes de retorno vuelven más atractivos a los proyectos de shale frente a valores previos de menor cuantía.
Impacto en las exportaciones y la balanza de divisas
Con la cotización del Brent instalada por encima de la barrera de los 100 dólares, las proyecciones de mercado señalan que la Argentina podría captar alrededor de u$s5.000 millones adicionales por envíos de hidrocarburos al exterior. Este flujo extraordinario adquiere especial relevancia durante el segundo semestre, período en el cual la liquidación del sector agropecuario reduce su ritmo habitual.
La consolidación de la oferta exportadora de crudo funciona como un soporte para el ingreso de divisas, incentivando una aceleración en los planes de perforación de pozos y en el desarrollo de la infraestructura de transporte en la Patagonia.
El dilema de la nafta, el riesgo crediticio y la inflación
A pesar del saldo favorable para la balanza comercial, el panorama interno presenta desafíos en la cadena de costos. Las refinerías locales toman de referencia los valores internacionales, lo que incrementa la presión sobre los valores de la nafta y el gasoil en los surtidores. Un eventual ajuste en los combustibles impactaría de lleno en la logística, el transporte y los sectores productivos como el agro, que utiliza el insumo de manera intensiva para las labores de siembra y cosecha.
Por otro lado, el contexto global añade fricción en el plano financiero. La suba del petróleo dificulta la contención de la inflación en Estados Unidos, empujando la tasa del bono del Tesoro a diez años hacia el 4,70% anual. Este reacomodamiento encareció las condiciones financieras para las economías emergentes, llevando el riesgo país argentino nuevamente por encima de los 430 puntos básicos.
