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Este último fin de semana estaciones de servicio del país aumentaron los precios de algunas de sus naftas y gasoil y bajaron los de otras, como parte de un «reordenamiento por el último aumento dispuesto a principio de mes y para achicar la brecha de precios entre las capitales y el interior de algunas provincias», según informó la Agencia Télam.

Ante las distintas repercusiones, desde YPF aclararon que no se trató de un aumento general, si no que fue un ajuste, ya que también hubo bajas en algunos lugares y en otros no hubo cambios.

Por citar algunos ejemplos, en Córdoba, Santa Cruz y Santa Fe el diésel se mantuvo igual, mientras que el gasoil bajó 1,2%. Eso sí, en las capitales se registró un aumento de 1,2%, lo mismo que se dio en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En Mendoza, por su parte, los precios de las naftas Súper e Infinia bajaron entre 0,3% y 0,4%.

Así las cosas, en la Ciudad de Buenos Aires el litro de nafta súper pasó de $73,60 a $74,60 y la Premium de $84,70 a $85,70. El gasoil común, por su parte, aumentó de $69,20 a $70,20 y el gasoil Premium de $81,40 a $82,40 pesos.

Aumentos en los precios de la nafta y el gasoil en el 2021

El 16 de enero se dio un aumento del 6% promedio mientras que el 31 de enero se aplicó otro, de 1,5% promedio.

 

Se trata del tercer incremento que se registra en los surtidores en lo que va de 2021, luego de los implementados el 16 y el 5 de enero como parte del reacomodamiento del componente impositivo de los combustibles y el nuevo sendero de recuperación de precios de los biocombustibles.

Las petroleras comenzaron a implementar hoy un aumento del 1% para las naftas y del 1,9% para el gasoil, al trasladar a los surtidores los nuevos valores reconocidos por el Gobierno a los biocombustibles, en particular el biodiesel y el bioetanol que se utilizan para las mezclas obligatorias.

A comienzos de año, la Secretaría de Energía dispuso el nuevo sendero de precios que se extiende hasta mayo para recuperar los valores del biodiesel que se utiliza para el corte obligatorio del gasoil y el bioetanol para las naftas, luego de poco más de un año con un incremento del 10%.

De esta manera, la adecuación correspondiente a febrero contempla para el biodiesel un incremento en el corte de 5% a 6,7% (seguirá escalonado hasta alcanzar el 10%) y en el precio un aumento de 12,4%, mientras que en el caso del etanol el precio sube 9,6% y la dosificación no varía del 12%.

La primera de las empresas en implementar desde la medianoche los nuevos precios fue YPF -que controla casi el 57% del mercado-, al disponer en todo el país un incremento del 1% en naftas y 1,9% en gasoil como resultado del impacto de la decisión de la Secretaría de Energía sobre el precio de biocombustibles.

Las demás petroleras, seguidas en participación de mercado por Raízen -licenciataria de la marca Shell- y Axion, también se aprestaban a reflejar el incremento en sus redes de estaciones de servicio.

En el caso de la compañía de participación accionaria estatal los nuevos precios de referencia en al Ciudad de Buenos Aires son para la nafta súper $73,60, para la nafta premium o Infinia $ 84,70; para el diesel 500 $69,20; y para el gasoil premium Infinia $81,40.

En los primeros días de enero, a través de la resoluciones 1/2021 y 2/2021 de la Secretaría de Energía, se fijaron nuevos precios regulados de biocombustibles destinados a su mezcla obligatoria de nafta y gasoil, lo que busca recomponer el atraso de ese precio regulado por el estado desde diciembre de 2019.

Se trata de un esquema paulatino y progresivo de recomposición de precios que se está aplicando de manera gradual a lo largo de cinco etapas hasta mayo, que involucra también la reducción en los porcentajes de corte obligatorio de gasoil, de manera de no impactar en el bolsillo de los consumidores.

De esta manera, el nuevo esquema reconoce hasta mayo un incremento total del 90,7% para las distintas variedades de biodiesel; y del 55,9% para las de etanol, lo que pretende dar respuesta a los reclamos de las cámaras de las empresas elaboradoras que advertían sobre el parate del sector.

Por lo tanto, se anticipa que las petroleras durante los próximos tres meses reiterarán estos incrementos a comienzos de cada mes para cumplir con la actualización de precios, de acuerdo al cronograma oficial.

El valor de los biocombustibles es uno de los componentes del precio de naftas y gasoil, a los que se suma el precio del dólar, los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono y el valor internacional del crudo.

El de hoy es el tercer aumento del año que se registra en los surtidores, luego de las subas del 5 de enero del 3% por aplicación de los valores en los productos de corte; y del 3,5% el 16 de enero por el traslado de la actualización del componente impositivo de cada producto.

Aquel último aumento incluyó el incremento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) del 7,7%, y que en el caso del ajuste correspondiente al primer trimestre del año, se acaba de disponer el traspaso del 1 de marzo al 12 de marzo.

Se trata de un tema sensible pero, a medida que el peso se devalúa, se vuelve más complicado de atender. El Gobierno está evaluando permitir que YPF aumente los precios de la nafta y el gasoil ya que, según las refinadoras, los valores están atrasados por lo menos en un 10%.

El mercado de combustibles no está regulado por el Estado -como sí sucede con las tarifas de gas y electricidad-, pero los gobiernos inciden sobre el precio a través de YPF, que tiene aproximadamente el 55% de participación en el despacho de nafta y gasoil. El presidente de la petrolera con control estatal, Guillermo Nielsen, señaló hoy que los precios tienen «un atraso significativo».

Su declaración llegó luego de que ayer, el presidente Alberto Fernández admitiera que hay «algún problema con el tema de las naftas». «Por ahora están congeladas, pero ahí tenemos un problema que estamos hablando con YPF», dijo en una entrevista con C5N, y lo diferenció de las tarifas eléctricas y de gas, que «hasta fin de año no van a tener cambios».

Los precios de los combustibles están congelados desde el pasado primero de diciembre, cuando el anterior gobierno permitió un incremento del 6% días antes de dejar la administración. En ese entonces, el tipo de cambio mayorista era de $59,98. Más de ocho meses después, el dólar vale $72,57 y la inflación acumulada es del 16%.

En el medio, el precio internacional del barril de petróleo -la cotización Brent que se toma de referencia en el mercado local- pasó de valer US$70 a caer a un mínimo de US$19,50, el 21 de abril pasado. El derrumbe del precio fue producto de una caída inédita del consumo de combustible. En la Argentina, en abril se demandaba apenas el equivalente al 25% de los niveles prepandemia y hoy, pese a cierta recuperación, esos valores todavía están entre 30 y 40% abajo del consumo anterior a la llegada del virus al país.

El Gobierno además aprovechó en esos meses de precios internacionales bajos para aumentar 30% el impuesto a los combustibles, que no se trasladó al surtidor, lo que hubiera significado un incremento del 5% en el precio de la nafta y el gasoil.

Desde entonces, la cotización del Brent se fue recuperando hasta alcanzar los US$45, al igual que el precio del barril criollo, que estableció el Ministerio de Desarrollo Productivo a pedido de las provincias petroleras.

Por lo tanto, el alza del Brent, del tipo de cambio y la inflación generan presión sobre los precios en los surtidores que, de seguir congelados, podrían desembocar en un desabastecimiento, según advierten las refinadoras. «Peor que la nafta cara es que no haya nafta», dijo hoy Nielsen, quien explicó que YPF financia su producción de petróleo y gas con la venta de nafta y gasoil. «Si no podemos invertir, terminamos importando petróleo y gas. Es un delicado equilibrio que trata de hacer el Gobierno y desde el sector privado estamos ayudando», comentó.

Lanzan el Plan Gas esta semana

El subsecretario de Hidrocarburos, Juan José Carbajales, anunció que en los próximos días se lanzará el nuevo Plan Gas, que consistirá en establecer subastas de hasta 70 millones de metros cúbicos diarios (m3/d) para determinar el precio entre distribuidoras y productoras por los próximos cuatro años. «El Poder Ejecutivo fijará el nivel de subsidios al usuario, al establecer cuánto del precio se pasa a tarifas», dijo en una charla organizada por la Cámara de Comercio de EE.UU. en la Argentina (AmCham).

Carbajales además habló sobre la ley de promoción de la industria hidrocarburífera en la que está trabajando el Gobierno. El funcionario indicó que se otorgarán beneficios impositivos y fiscales y que habrá un régimen de promoción de exportaciones. Además, indicó, se está «estudiando la factibilidad de convocar a una segunda ronda de licitaciones offshore (costa afuera)», señaló Red 43.

Desde este jueves, las petroleras disponen de total libertad para fijar su política comercial. Se espera un nuevo incremento en dos semanas por una actualización de impuestos a partir de diciembre.

Luego de 90 días, este miércoles culminó el plazo que estableció el Gobierno -vía decreto- para el congelamiento del precio de los combustibles, y las naftas y el gasoil ya se incrementó un 5% en promedio. Desde el Poder Ejecutivo decidieron no prorrogar la medida porque consideran que cumplió su objetivo de contener una escalada de precios aún mayor tras la profundización de la crisis luego de las elecciones Primarias del 11 de agosto. Por lo que desde las primeras horas de este jueves, las petroleras disponen de total libertad para fijar su política comercial. Algunas estaciones ya cambiaron las pizarras durante la madrugada.

Con el mercado liberado, YPF, que tiene casi 60% del despacho de combustibles, es la que fija la estrategia que tomarán las empresas para cerrar la brecha de 10% que, según las empresas, todavía queda de diferencia con el precio de paridad de importación (lo que costaría la nafta si se importara).

«Nadie hará nada con los precios hasta que YPF mueva. El contexto económico no da para que nadie se descalce y quede fuera del mercado», había dicho una de las estaciones de servicio a la espera que la petrolera con control estatal anuncie su alza. En el sector no se espera que los próximos aumentos sean de forma abrupta, si no de manera escalonada. Así coinciden las tres marcas principales que dominan el mercado: YPF, Shell y Axion.

Pero hay algo claro: la brecha debería cerrarse antes que asuma Alberto Fernández, ya que tanto el presidente electo como su equipo económico deslizaron que analizan aplicar un acuerdo de precios en los primeros seis meses o en un plazo aún mayor.

Las empresas petroleras querrán anticiparse y cubrir las pérdidas que tuvieron en los últimos meses con valores en surtidor menores a sus costos, para no empezar el nuevo congelamiento con valores atrasados.

Con ocho alzas en el año, los precios de las naftas aumentaron 33% en el acumulado, mucho menor al 44% estimado de inflación para el mismo periodo. El año pasado, la variación de precios había sido al revés: los combustibles subieron 69% contra una inflación de 47,6%.

Según el último balance que presentó YPF, los volúmenes de nafta y diésel Infinia (su marca premium) cayeron 9,2% y 5,5%, respectivamente, en el trimestre pasado. La nafta súper se mantuvo casi constante, porque absorbió en parte la caída de la demanda de la premium.

También la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra) coincidió en que la liberación del mercado «no significa que los consumidores tengan que pagar un aumento desmedido en los precios del surtidor».

«La caída en las ventas en nuestras estaciones refleja que cualquier recomposición de precios -necesaria también para no desalentar las inversiones comprometidas en Vaca Muerta- debe ser gradual. El contexto político actual, inmerso en una etapa de transición entre un gobierno saliente y otro entrante, creemos que acentúa una vuelta a la normalidad de los precios de los combustibles en un clima de consenso de todos los protagonistas de la cadena productiva energética para no perjudicar al consumidor y a la actividad económica en su conjunto», agregaron en un comunicado difundido.

En el transcurso de los tres meses que duró el congelamiento, la Secretaría de Energía habilitó dos incrementos -de 4% y 5%- en los precios del surtidor. De esta forma se incrementó el valor del tipo de cambio fijado por el Gobierno para la venta de combustibles, que pasó así de los iniciales $45,19 a $51,77. Aun está lejos de los $59,70 a los que cerró ayer el dólar mayorista, que se toma de referencia en el sector.

En relación con el valor del barril, el Gobierno lo había fijado en US$59, también por debajo de los US$61,39 a los que cerró ayer el precio internacional del barril en la cotización del Brent.

En el último incremento, el Gobierno aprovechó además para aumentar los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) en 6%, y para subir 8% el precio del bioetanol de maíz y biodiesel y 6% el bioetanol de caña. Para el mes que viene, se esperan nuevos aumentos en los impuestos, correspondiente a la actualización por la inflación acumulada del último trimestre, lo que generaría aun más presión al precio de las naftas.

«Nos encarecen el producto y nos aumentan los impuestos. El margen para las petroleras sobre el 5% de aumento es mínimo», se habían quejado en una de las marcas de las estaciones de servicio.

El Gobierno y las petroleras definen nuevos precios de combustibles. Estiman un atraso del 15%. Más presión sobre la inflación.

Este jueves llega a su fin el congelamiento de precios de combustibles decretado por Mauricio Macri el 16 de agosto. Es por eso que desde el sector esperan que a partir del fin de semana se dé un primer aumento en las naftas en torno del 5%. Según aclararon, el Gobierno y las petroleras mantienen reuniones para que el impacto en el bolsillo de los consumidores no sea tan fuerte: estiman que el precio quedó atrasado un 15%, por lo que en los primeros días de diciembre -previo al 10-D, día de la asunción de Alberto Fernández- podría haber otro incremento que generará más presión sobre la inflación.

Gabriel Bornoroni, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA), analizó el escenario actual y lo que podría ocurrir desde el jueves. “El Gobierno está negociando con las petroleras para definir los pasos a seguir luego del congelamiento. Podría haber una actualización del 5% al 6%. Las petroleras están informando que tienen un atraso del 15%, luego de que les hayan permitido -dentro del congelamiento- dos aumentos del 5%. Todavía no hay nada oficial”, sostuvo Bornoroni, quien remarcó: “Es una negociación que es positiva, que el Gobierno y las petroleras se sienten para ver cómo seguir, para que de esta forma afecte de la menor manera posible a los ciudadanos”. El gesto que destaca el representante de las estaciones de servicio tiene que ver con que, en efecto, desde el jueves las petroleras no necesitarán de la autorización del Ejecutivo para aplicar aumentos.

En el sector sostienen que lo que defina YPF marcará, de alguna manera, el camino del resto de las petroleras, ya que cuenta con el 60% del mercado. Y Daniel González, su CEO, declaró días atrás cuando le consultaron al respecto: “Seremos muy responsables en la forma en que aumentamos los precios. Nos importan nuestros clientes, así que lo que haremos será lo necesario”.

El decreto firmado por Macri en agosto (luego de las PASO) establecía que por noventa días corridos, el precio de la nafta se determinara aplicando un tipo de cambio de referencia de $45,19 por dólar y un precio de referencia Brent de u$s 59 por barril. Pero la devaluación obligó a que, en medio del congelamiento, se permitieran dos subas: una fue a mediados de septiembre y la otra el 1° de noviembre (después de las elecciones) que buscaban, además, hacer frente al desabastecimiento que afectaba a diferentes estaciones de las denominadas sin bandera.

Según los datos que difundió la secretaría de Energía a fines de octubre, el congelamiento de los precios de combustibles contribuyó a frenar la caída en las ventas: en septiembre, el despacho creció un 4,9% frente al mismo mes de 2018. “El congelamiento aplicado desde mediados de agosto, si bien no incentivó un mayor consumo, al menos estaría contribuyendo a frenar la caída que sucedía mes a mes previo al DNU”, destacaron desde CECHA, que reúne a más de 4.800 estaciones de servicio de todo el país, resaltó Ambito.

 

El Gobierno oficializó el viernes la suba del 5% de los combustibles y argumentó que tiene como fin «amortiguar los eventuales impactos futuros de traslado a precios en pico de surtidor».

El incremento se formalizó por medio de una resolución de la Secretaría de Gobierno de Energía, publicada en el Boletín Oficial.
En ese escenario, Gold sostuvo que «gradualmente, van a seguir algunos ajustes», mientras indicó que ello podría ser «a principios de diciembre y sobre fin de año».

«Siempre en un escenario gradual», insistió el titular de CECHA en diálogo con Radio Mitre.

Según señaló, «lo más probable es un 5% nuevamente el mes próximo».

Si bien aseguró que se debería aumentar otro 5%, aclaró: «El porcentaje restante no sé si se va a poder dar dentro del año».

«Ello va a depender de las negociaciones con las futuras autoridades de Energía», evaluó.

Gold destacó «el esfuerzo que se viene haciendo desde el momento que entró en vigencia el decreto de congelamiento de combustibles».

«El esfuerzo se viene haciendo, pero no puede ser eterno», apuntó el empresario.

«Es un esfuerzo compartido entre todo el sector», resaltó y afirmó que «las petroleras están vendiendo a un precio inferior al que debería estar en el mercado».

Además, argumentó: «Nuestros insumos han subido al ritmo de los precios de todos los sectores. Las cargas salariales han sido importantes, tuvieron un ajuste del 8% en noviembre y hay otro de 12% dentro de un escenario de congelamiento».

Tras la suba del 5% para los combustibles autorizada por Nación el día de ayer, este viernes se vio reflejada en los surtidores de las estaciones de servicio de nuestra ciudad los nuevos valores. Las tipo premium, común y diesel, superan los 50 pesos.

Este aumento se suma al 4% que habían habilitado a mediados de septiembre debido al retraso que se generó por la fuerte suba del dólar luego de las PASO

Desde este viernes, ya están en vigencia los nuevos precios de los combustibles en Trelew tras la autorización el día de ayer por parte del Gobierno nacional para la suba del 5% en el valor de los mismos.

Para referenciar, en una estación de servicio de nuestra localidad el litro de una nafta común ya esta a $42,35; la diesel común $46,36. Mientras que las variedades más compuestas de diesel y común, llegan a $53,49 y $50,74, respectivamente, informó El Chubut.

El Gobierno autorizó un aumento del 5% en los precios de las naftas y el gasoil, como venían reclamando las petroleras, y de ese modo puso fin al congelamiento que tenía vigencia hasta el 13 de noviembre próximo.

YPF aumentó los valores y esta madrugada la medida ya había impactado en los surtidores de la capital entrerriana, según confirmó Elonce.

Los nuevos precios, según adelantaron desde las estaciones de servicio a este medio son los siguientes:

Así, la nafta súper que costaba 50,09 pasó a 52,59.

La nafta Infinia subió de 56,24 a 59,09 pesos.

En tanto, el Infinia diesel que estaba a 54,79 pesos cuesta desde hoy 57,54.

Finalmente, el Diesel 500 pasó de 45,94 pesos a 48,24.

El Gobierno autorizó un aumento en el precio de los combustibles del 5% desde esta medianoche. La decisión «busca también prevenir eventuales problemas de desabastecimiento que pudieran ocurrir», indicaron en la Secretaría de Energía.

«Con el objetivo de amortiguar el impacto de la finalización el próximo 13 de noviembre, del periodo de vigencia establecido en el decreto 566/2019 en los precios en surtidor [congelamiento], el Gobierno autorizará una suba del 5% de los combustibles y del dólar de referencia para el precio del crudo, que se establece en $51,77», dijeron en el Gobierno.

Desde que se implementó el congelamiento por 90 días, el viernes 16 de agosto, el Gobierno había autorizado un aumento del 4% en el precio de las naftas. Con el nuevo incremento, el tipo de cambio fijado pasó de $49,30 a valer $51,77, mientras que el precio del barril de petróleo se mantiene en US$59.

Según los cálculos de la Secretaría de Energía, los precios aún estaban atrasados un 20%, aunque no había margen para subir lo que pedían las empresas y las provincias petroleras. «La brecha remanente que estimamos luego de este aumento es del orden del 15%», señalaron en la cartera de Energía.

A partir del 14 de noviembre, los precios volverán a ser libres y los fijarán las empresas, tanto los del surtidor como el pagado a los productores. Sin embargo, las petroleras repiten que nunca se aplicó un aumento tan brusco del 15%. Cuando hubo estas diferencias entre el precio local y el internacional, las empresas hicieron alzas escalonadas. La máxima suba que se hizo fue de 9,5% en el área metropolitana en septiembre del año pasado.

En lo que va del año, la demanda de nafta súper se mantuvo estable, pero porque reemplazó el consumo de la premium, que se derrumbó un 25% respecto del año pasado.

La medida de fijar el precio del combustible y del crudo había traído malestar en la industria. YPF admitió a sus accionistas que la resolución implicaba dejar de ganar hasta US$120 millones por mes. De hecho, la Cámara Argentina de la Energía (CADE) presentó la semana pasada una acción de amparo judicial en reclamo de la inconstitucionalidad de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). Integran la cámara YPF, Pan American Energy (PAE), Raízen, Pluspetrol, Total Austral, Chevron y Shell, entre otras.

En el comunicado que emitieron indicaron que «el congelamiento de precios generó una grave distorsión que repercute en los niveles de inversión, la actividad y el empleo».

«El congelamiento de precios es un golpe y las inversiones en Vaca Muerta ya no son tan competitivas», había dicho Sean Rooney, presidente de Shell para la Argentina.

Hasta entonces, la petrolera Vista Oil & Gas, que fundó Miguel Galuccio, había sido la única en presentarse ante la Justicia para rechazar la medida. Luego se sumaron las provincias de Neuquén y Río Negro, que también protestaron por las regalías que dejan de percibir, informó La Nación.

En dos semanas caducará el congelamiento vigente en el mercado petrolero que el Gobierno estableció en agosto, luego de la devaluación post PASO, por 90 días. Eso significa que las estaciones de servicio aplicarán una remarcación en los surtidores. La misma arrancaría en un piso del 6%, según fuentes del sector.

El desfasaje entre los importes congelados y los estimados por las compañías está en torno al 20%. Sin embargo, en el mercado creen que un incremento de esa magnitud sería inaplicable, ya que la demanda no podría procesarlo bien.

Hace un mes, luego del aumento de 4% que se había dispuesto excepcionalmente, el presidente de YPF Miguel Ángel Gutiérrez había dicho que este año los combustibles subieron mucho menos que la inflación y que los precios en ese momento estaban entre 17 y 20% por debajo de la paridad de exportación.

Por eso, en las empresas también están tratando de que el Gobierno dé luz verde para un incremento previo, de aquí hasta el 13 de noviembre. La idea sería que, una vez liberado, la remarcación que tengan que disponer no sea tan abrupta, publica Clarín.