Un análisis profundo del mapa fiscal patagónico revela una dura realidad: solo dos provincias, Neuquén y Río Negro, lograron cerrar el año 2025 con sus cuentas en orden, mientras que Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego enfrentan un grave estrés financiero que pone en riesgo el pago de salarios públicos.
El abismo se explica por una combinación crítica: la caída de las regalías petroleras, el estancamiento de la coparticipación federal y estructuras de gasto rígidas, dominadas por salarios y jubilaciones.
La radiografía, elaborada a partir de datos oficiales y análisis de consultoras especializadas, muestra que la actividad de Vaca Muerta y una mayor autonomía tributaria son los salvavidas que diferencian a las jurisdicciones. Mientras Neuquén crece a dos dígitos impulsada por la cuenca, Tierra del Fuego acumula un déficit operativo de $58.000 millones, según ADN Sur.
Las provincias en emergencia: cuando los ingresos no alcanzan
En el extremo más crítico se encuentra Tierra del Fuego. Según el Mapa Fiscal nacional, sus regalías cayeron un 46% y el pago de salarios estatales consume más del 60% de sus ingresos corrientes. Para el tercer trimestre de 2025, la provincia acumulaba un déficit económico-operativo de $58.000 millones, un hueco que la deja sin liquidez para el funcionamiento básico del Estado.
Santa Cruz presenta un cuadro similar. Sus ingresos totales crecieron apenas un 0.9% real, con una caída del 30% en las regalías petroleras. El dato agravante es que, pese a tener una deuda muy baja, perdió cerca de 10,000 puestos de trabajo privado desde diciembre de 2023, lo que ahonda la crisis recaudatoria. En Chubut, la situación que ya generó conflictos por el pago de aguinaldos se mantiene tensa, con gastos creciendo 22% frente a ingresos que solo subieron 1.7%.
Las que resisten: el impulso de Vaca Muerta y la recaudación propia
Neuquén es el caso opuesto. La provincia, que no envió sus datos al Mapa Fiscal nacional pero sí los tiene en sus registros, cerró el tercer trimestre con un superávit cercano a $157.000 millones. El motor es claro: Vaca Muerta. La actividad hidrocarburífera impulsa regalías y una recaudación tributaria provincial que, con cerca de $1.2 billones, supera ampliamente los $700.000 millones que recibe por coparticipación, dándole una autonomía fiscal envidiable.
Río Negro logró un desempeño positivo por otro camino: la recaudación propia. Sus ingresos totales crecieron 11.3% en términos reales, liderados por impuestos provinciales como Ingresos Brutos, que aumentaron un 21% anual. Esto le permitió compensar la leve caída de la coparticipación y el bajo peso de las regalías (6.6% de sus ingresos), aunque destina más del 67%de sus recursos a personal.
Perspectivas sombrías y herramientas de emergencia
El fantasma del escalonamiento de pagos de salarios públicos ronda la Patagonia. Los expertos señalan que, de continuar esta tendencia, es probable que algunas gobernaciones no puedan pagar en tiempo y forma.
Frente a esto, las provincias cuentan con herramientas de emergencia, aunque no exentas de riesgos. Pueden emitir letras o títulos públicos (como hizo Chubut en diciembre) o solicitar adelantos de coparticipación a la Nación, un mecanismo que ya usa Chaco desde hace más de un año y medio, pero que implica futuras retenciones diarias sobre los fondos que reciben.
La crisis fiscal patagónica deja en evidencia una región dividida: aquellas provincias que lograron diversificar su matriz de ingresos o están sostenidas por un yacimiento clave navegan la tormenta, mientras que las dependientes de las transferencias nacionales y con economías más frágiles se hunden en un rojo que amenaza su estabilidad política y social.




