Tres focos intencionales agravaron los incendios en El Hoyo y Epuyén.
La situación en la zona cordillerana de Chubut se tornó crítica durante las últimas horas a raíz de los incendios forestales que permanecieron fuera de control en El Hoyo y Epuyén. Brigadistas, voluntarios y vecinos trabajaron sin pausa para frenar el avance de las llamas, que amenazaron viviendas, estructuras rurales y edificios públicos, en un contexto marcado por condiciones climáticas adversas y serias dificultades logísticas.
Testimonio clave sobre el inicio de nuevos focos
Vecino oriundo de Allen, aportaría un relato determinante, todavía sin confirmación oficial, sobre el origen de nuevos frentes de fuego. Según su testimonio, tres personas habrían iniciado de manera intencional tres focos ígneos en el Cañadón Las Arenas, en la zona conocida como El Pedregroso, alrededor de las 20:15 horas.
Este hecho sumó una complejidad adicional al trabajo de las cuadrillas de vecinos y del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), que ya se encontraban desplegadas conteniendo el perímetro del incendio principal. Según ADNSUR, la aparición simultánea de estos focos obligó a dividir recursos en un momento de máxima exigencia operativa.
Fuego activo y alerta máxima en la comunidad
El avance de las llamas mantuvo en alerta permanente a la población de ambas localidades. El incendio se propagó con rapidez sobre el bosque nativo y se acercó peligrosamente a zonas habitadas. Durante la jornada del jueves y la madrugada del viernes, el despliegue incluyó recursos terrestres y aéreos para evitar que el fuego alcanzara sectores urbanos.
Pucheta describió un escenario complejo, con una densa nube de humo visible desde distintos puntos. Indicó que en el operativo intervinieron dos helicópteros y dos aviones hidrantes, incluido el avión de gran porte proveniente de Santiago del Estero, cuya presencia resultó clave para reforzar el combate aéreo.
Ruta 40 cortada y defensa de la Escuela N° 81
La crisis se profundizó cuando Vialidad Nacional decidió interrumpir el tránsito en la Ruta Nacional 40, luego de que las llamas alcanzaran la calzada. La medida respondió al riesgo para los automovilistas y a la necesidad de facilitar el desplazamiento de los equipos de emergencia.
Uno de los puntos más sensibles fue la Escuela N° 81, ubicada a escasos kilómetros de los focos más activos. Los brigadistas concentraron allí gran parte de sus esfuerzos, estableciendo cortafuegos y enfriando zonas cercanas para impedir que el fuego alcanzara la estructura educativa. El establecimiento llegó a quedar a unos tres kilómetros del frente ígneo más intenso.
Clima adverso y problemas logísticos
Las tareas de combate se vieron seriamente condicionadas por el clima. El aumento de la temperatura, sumado a ráfagas de viento cambiantes, favoreció la rápida propagación del fuego. Pucheta explicó que la rotación del viento fue determinante para que las llamas retomaran fuerza cuando se esperaba una mejora en la situación.
A esto se sumaron problemas logísticos, especialmente para la carga de agua en las autobombas. La falta de energía eléctrica en algunos sectores impidió el funcionamiento continuo de las cisternas y afectó la comunicación entre los equipos, complicando la respuesta inmediata ante nuevos focos.
Organización vecinal y denuncia por intencionalidad
Ante la magnitud del incendio y la presunta intencionalidad de los nuevos focos, la comunidad se organizó para brindar apoyo. Vecinos con bombas de agua propias y mochilas hidrantes colaboraron en las zonas más comprometidas. Además, se instaló una carpa de asistencia en el puente de ingreso a Puerto Patriada, donde se distribuyeron alimentos y agua a brigadistas y voluntarios.
Pucheta relató que la falta de luz agravó el panorama, ya que interrumpió el bombeo de agua y dejó incomunicadas a varias familias. Pese a ello, destacó la solidaridad de los habitantes como un factor clave para sostener el esfuerzo colectivo frente a un incendio que por momentos pareció imposible de contener.
Investigación en curso y alerta permanente
Al cierre de la jornada, los incendios en El Hoyo y Epuyén continuaron siendo una prioridad para las autoridades provinciales y nacionales. Los brigadistas mantuvieron el foco en proteger la Escuela N° 81 y evitar que el fuego cruzara definitivamente la Ruta 40 hacia zonas más pobladas.
La investigación por el origen de los focos en el Cañadón Las Arenas quedó en manos de las autoridades competentes, mientras la comunidad permaneció en estado de alerta ante posibles cambios en la dirección del viento. El trabajo conjunto entre organismos oficiales y voluntarios civiles se consolidó como la principal defensa frente a un siniestro de gran magnitud.




